Esa expresión la oía mucho de niño. La escuchaba frecuentemente de mi padre, aunque no sé si a su vez él la escuchaba de otros, si sería común en su tiempo, porque lo cierto es que de adulto no he vuelto a oírla.
Fuera quien fuera que se la inventara, supongo que quiso referirse a un caso insólito, a algo que difícilmente podría ocurrir en la vida real, algo así como el colmo del latrocinio. No porq...
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