Noticias políticas espectaculares en una democracia de tormentas tropicales. La Cámara de Cuentas está descabezada. Los directivos fueron destituidos o se quitaron ellos mismos del medio ante tanto desprestigio.
El Presidente ha tomado su tiempo para proponer nuevos nombramientos. Le molestó el alboroto sorpresivo de su casi siempre dócil tribu legislativa.
Sin auditorías confiables, la corrupción sigue bien gracias en las instituciones gubernamentales.
La comisión de ética es inoperante y debería recibir el acta de defunción para que terminen los allantes. Es difícil enfrentar sin la justicia a funcionarios envalentonados que aceleran la acumulación originaria por si les toca retirarse en dos o cuatro años.En Baní apareció un grupo del narcotráfico asesinado.
Era una liga latinoamericana.
El senador de esa comarca ha declarado que había alertado del problema a las autoridades, pero entretenidos en otros menesteres, no hicieron caso. Ahora hay muertos y algunos vivos que posiblemente nunca serán juzgados.
Después de la matanza, el ya famoso casco blanco persiste en acusar funcionarios. Dice que la investigación comisionada fue manipulada. Así es que, en la tierra de los mangos, la droga seguirá proliferando.
¡Que descanse en paz en el Valle del Cibao, el profesor de los campeones morados!
Entre los últimos acontecimientos de la farándula política, se ha divulgado que el hijo del histórico líder del jacho prendío declaró no interesarle la dirección del Inespre porque ahí no hay chelitos suficientes para resolverle a sus partidarios.
Ahora, por los votos que donó a la reelección, recibió el premio de director de la Lotería Nacional. ¿Qué pasará entonces con la esperanza de los pobres?
¡Descanse en paz su locuaz padre que prometió impulsar en República Dominicana la socialdemocracia escandinava!
En el grupo de caperucita roja también hay noticias sensacionales. Persisten los intentos fallidos de reunificar la franquicia y los reformistas-gobiernistas.
El patriarca nunca los valoró y por eso andan desquiciados. Se llevó a la tumba genio y figura.
Atormentados, los rojitos deambulan por los pasillos en busca de ayuda para no convertirse pronto en cadáveres políticos.
Sabichosos al fin, la mayoría opta por el vuelve y vuelve. Igualito que como hacían en los tiempos de ríos desbordados y caballos cruzando.
Si alguien lo duda, pregúntele a la parejita de Jarabacoa y San Pedro, que se escondió en la cortina del palacio para no quedarse atrás comiendo batata asá.
Con rebosante cinismo, el extinto de Navarrete disfrutará desde su catacumba los distintos episodios de la prolongada telenovela “colorados atormentados”.
Los nuevos magos morados, que controlan casi todos los parajes, tienen una pléyade de adolescentes.
El jefe tiene más compostura y por eso vuelve y vuelve. Otros con aspiraciones, se han dedicado a externar públicamente sus malestares.
Uno quiso el poder, perdió o se lo arrebataron, según se cuente la historia. Molesto se desapareció y ahora quiere volver a su puesto, pero muchos piensan que quien fue a villa, perdió su silla.
Otro juega al llanero solitario. Lo nombraron, pataleó, y luego, tranquilito, decidió hacer causa común con el jefe-compañerito y se juramentó. Otra también se molestó por un nombramiento considerado de baja categoría, y luego mansita, profesó obediencia absoluta al mismo jefe-compañerito.
Hay que recomendarles a todos que si quieren patalear, lo hagan discretamente en la intimidad de sus hogares, porque como van, terminarán en el escaparate de reliquias peledeístas.
En el jacho prendío hay regocijo en estos días. Finalmente han logrado atraer algunos tránsfugas y los reciben con bombos y platillos. Además, papá habló y dijo que no quiere reelección para él ni para nadie. ¿No parece increíble?
Pero no hay que apresurarse. La certificación para competir de nuevo se la entregarán sin hacer ningún esfuerzo cuando se modifique el pedazo de papel. Entonces sabremos si el guapo de Gurabo se ha convertido realmente al anti reeleccionismo.
A los blancos que disfruten la relativa calma, antes de que lleguen los nuevos vientos huracanados.