RSS Skype
menu principal
Documentos
Opiniones
Recientemente la Fundación Abriendo...
La gobernabilidad democrática es la...
Mediante decreto 389-14 el Poder Ejecutivo...
El lavado de dinero debe combatirse con todas...
No, las lamentables muertes no pueden sorprender,...
 
Búsqueda:
Roque Napoleón Muñoz | 22 de Enero del 2009
Supervisión y fiscalización de la ética en las obras públicas

Usualmente dispongo de poco tiempo para leer los periódicos nacionales, pero el asueto de fin de año me brindó la oportunidad de leer algunos de ellos, entre los cuales me llamó poderosamente la atención un artículo del ingeniero Pedro Delgado Malagón, de fecha 31 de diciembre del 2008, titulado “Supervisión y Fiscalización de las Obras Públicas”.

 

Comparto plenamente la opinión del ingeniero Delgado Malagón en lo que respecta al desarrollo del ejercicio profesional de la Consultoría en la ingeniería nacional a partir del año 1966 y nos atrevemos a señalar que actualmente existen aun más empresas consultoras de la que el ingeniero Delgado menciona al final de su artículo, lo que es indudablemente una muestra del avance de la ingeniería dominicana.

 

En los manuales internacionales relativos a este ejercicio profesional, se establece la diferencia entre el Consultor y el Constructor. El Consultor es un profesional dedicado a medir, concebir, diseñar, supervisar y evaluar propiedades, proyectos y obras de ingeniería y arquitectura, mediante servicios de consulta, asesoría, experticio y recomendaciones, con la finalidad de alcanzar óptima relación con costo-funcionalidad-garantía-rentabilidad y siempre en representación del cliente.

 

El Constructor a su vez es el profesional dedicado a dirigir y/o ejecutar los proyectos mediante actividades comercio-profesionales y con la responsabilidad de cumplir lo indicado en los planos, especificaciones y ajustado a un presupuesto elaborado en función de esas documentaciones.

 

Todo proyecto de ingeniería, demanda, obligatoriamente la participación de un Consultor y de un Constructor. Esa demanda es directamente proporcional a la complejidad y monto del proyecto en cuestión, vale señalar, en la medida en que se trate de llevar a cabo una obra compleja y costosa, la calidad y número de consultores a ser utilizados debe ser mayor, todo esto en interés de obtener una obra en la que se alcance la óptima relación costo-funcionalidad-garantía-rentabilidad.

 

En el referido artículo del ingeniero Delgado, se hace referencia de que su firma Tecnoamérica fue la encargada de “garantizar el cumplimiento de las especificaciones técnicas y de realizar las mediciones y formular las cubicaciones de los trabajos recibidos satisfactoriamente” en los trabajos de construcción y adecuación del Palacio de Bellas Artes. Estas declaraciones significan, entendemos nosotros, que a Tecnoamérica le fue entregado un diseño arquitectónico y estructural, unas especificaciones y un presupuesto confeccionado tomando en consideración los referidos diseños y especificaciones, ciñéndose esta empresa exclusivamente a fiscalizar y supervisar la ejecución de la obra.

 

En consecuencia, se colige que los diseños arquitectónicos y estructurales, así como las especificaciones y el presupuesto de la obra, fueron realizados por otro Consultor que obviamente no es Tecnoamérica. Consultor éste que indudablemente tuvo que hacer muchas modificaciones y malabares a esos diseños y especificaciones originales para que se produjera una variación en el presupuesto contractual de la magnitud del caso que nos ocupa. El presupuesto contractual era de algo más de 500 millones de pesos, resultando un valor final ascendente a más de 1,200 millones.

 

Una variación como la señalada es una muestra de la informalidad con que la entidad pública responsable, la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado emprendió la ejecución de este Mega Proyecto y lesiona, aún sea tangencialmente, el ejercicio de la Consultoría Dominicana. Finalmente, y es lo que más alarmante y aberrante en este proceso y lo que despierta mayor suspicacia en la ciudadanía, el sistema de adjudicación utilizado por la entidad pública responsable, la OISOE, fue el oprobioso sistema de Grado a Grado, sistema éste que ha contribuido al más alto grado de corrupción pública en nuestro país.

 

Es una lástima que en nuestro país no existan firmas consultoras encargadas de “fiscalizar y supervisar” la ética profesional en las obras públicas.

Impresora



 

 
Actividades
VIDEOS
Otros Proyectos
C/ Wenceslao Álvarez No. 08, Zona Universitaria, Distrito Nacional, Santo Domingo, R. D.
Tel.: 809-685-6200 / Fax 809-685-6631 Email: info@pciudadana.org
Todos los derechos reservados
© 2014 Participación Ciudadana