No me malinterpretes te lo pido, no creas que soy cínico, escéptico o pesimista. Por favor, te ruego que trates de entenderme. No me opongo a los diálogos, pactos y acuerdos, por principios éticos o morales, lo que pasa es que no sé muy bien para qué se firman o qué se logra con ellos. No me digas belicista o que busco el conflicto. Pienso que firmar algo que todo el mundo sabe, y quienes lo firman más que nadie, que no será respetado es un acto melifluo e incluso irresponsable. Te admito que no me opongo a todos los pactos, acuerdos y consensos en general, sino a un tipo en particular. Sí, me opongo a esos que no tienen nada de vinculante, o a esos que simplemente toman lo que existe en las leyes para que los respeten quienes no respetan las leyes y nuestra Constitución. ¿Entiendes? Si no respetan aquello que es vinculante, ¿respetarán eso que no lo es?
Me pides un ejemplo de lo que digo y yo podría empezar contándote de cómo los acuerdos del Pacto por la Democracia firmado en el 1994 fueron irrespetados antes de que se secara la tinta de las firmas y cómo todavía hoy se viven denunciando los acuerdos a que se llegaron aquella vez, tales como la separación de las elecciones y la inamovilidad de los jueces. Pero, no me voy a ir tan lejos. Te puedo hablar de un Pacto de Civilidad firmado apenas el lunes 8 de abril de este año del señor de 2006. Un hermoso lunes de sol, sí, un lunes luminoso que se resume en un enorme tapón en la Lincoln, entre la 27 y la Bolívar. El mismo lunes varios periódicos reseñaron las declaraciones de líderes de la Gran Alianza Nacional (La GANA) que con muchos deseos y ánimos criticaron directa y ácidamente al Presidente de la República, que es también el Presidente del Partido de la Liberación Dominicana, por algo que ellos interpretan que es campaña sucia, de hecho fueron más lejos y dijeron que no firmarían ningún pacto si antes el PLD no sacaba del aire los anuncios que según ellos forman parte de una campaña sucia. El mismo Presidente de la República les dijo que no, que eso no era campaña sucia, sino campaña negativa, algo que, según el mismo Presidente del PLD, aquí hace todo el mundo.
Ese lunes, no había yo bien terminado de leer los periódicos llenos de dimes y diretes y ya estaban los líderes partidarios firmando un Pacto de Civilidad, había un tapón enorme en las calles señaladas. No había yo bien terminado de leer el Pacto, ni se habían despejado bien las calles entaponadas, cuando ya estaba el PRSC denunciando que el Presidente de la República no lo estaba respetando porque sonsacaba y compraba dirigentes de La Gana. ¿Quiénes son los hijos políticos de Balaguer? En fin que los reformistas dijeron que se iban a desmontar de esa guagua llamada Pacto de Civilidad.
Quienes tienen buena memoria recordarán que el pacto actual es muy parecido al Pacto de Ética Electoral que auspició Participación Ciudadana y que lo rubricaron todos los partidos allá por el 2000. Pero, aquella vez las cosas fueron diferentes, porque no sólo se firmó el pacto, sino que la gente que dijo que iban a ser testigos del pacto se comprometieron a dar informes sobre quiénes violaban lo rubricado y quienes no. No iban a ponerse a esperar que se armara un dime y direte entre los partidos, crearon los testigos unos indicadores, se los enviaron a todos los partidos y comenzaron a informar a la gente sobre las violaciones al Pacto de Ética, violaciones todas comprobadas. Y así se hizo, te lo juro, es cierto, estoy seguro porque yo participé en la redacción de los cuatro informes que se dieron a conocer, los periódicos le dieron primera página a esos informes, puedes consultarlos en las ediciones pasadas y te apuesto peso a morisqueta que si quienes son testigos de los pactos y quienes auspician los pactos se dedicaran un poquito más a decir quiénes los cumplen y quiénes no, los firmantes fueran más responsables a la hora de firmar, y fueran más cuidadosos y habría menos pleitos. Lo más grave es que la firma del pacto enrarece el ambiente, ¿entiendes? Es que ahora hay un nuevo motivo para pelear: las acusaciones y contraacusaciones de violación del Pacto y no hay un árbitro reconocido por todos que responsablemente diga si hay violación o no.
Quiero que me entiendas, lo que deseo expresar es que no necesitamos más pactos, ni consensos, lo que necesitamos es responsabilidad, que cuando alguien se comprometa con un pacto y no lo cumpla tenga algunas consecuencias, ¿me entiendes?, no se puede seguir firmando cosas que nadie respetará, eso lo que provoca es más desencanto entre la gente, eso debilita la democracia. No queremos más firmas, queremos cumplimiento, respeto a la ley y a la Constitución. Necesitamos instituciones que comprometan y jueguen su papel con energía, responsabilidad y justicia. Hoy firmar pactos no es más que un ritual pueril y banal.