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Rosario Espinal | 31 de Marzo del 2009
Progresismo y recesión social

Los socialistas chilenos deben estar muy contentos. Han pasado varios años hablando de progresismo y la semana pasada fueron sede de la VI Cumbre de Líderes Progresistas, que por primera vez se celebró en América Latina.

 

En Viña del Mar se reunieron los presidentes socialistas del cono sur: Michelle Bachelet, Cristina Fernández, Lula da Silva y Tabaré Vázquez con Gordon Brown del laborismo inglés, José Luis Rodríguez Zapatero del PSOE, Jens Stoltenberg de la socialdemocracia noruega, y Joseph Biden del Partido Demócrata de Estados Unidos.

 

Bill Clinton y Tony Blair iniciaron este encuentro en el ocaso de la presidencia de Clinton en 1999, pero el grupo tuvo poca relevancia en años subsiguientes por el recrudecimiento del neoconservadurismo durante el gobierno de George W. Bush.

 

Los ocho líderes reunidos en Chile vincularon el viejo y el nuevo continente, la cultura anglo e hispánica, el norte y el sur, el desarrollo y el semi-desarrollo capitalista.

 

El objetivo fue discutir fórmulas progresistas para enfrentar la crisis económica y la recesión social.

 

Por recesión social se entiende el prolongado declive en los niveles de vida de amplios segmentos de la población y el aumento de la desigualdad socio-económica que produjo el neoliberalismo.

 

Esta recesión precede la crisis económica actual, pero se agudiza con los efectos de la debacle financiera.

 

Progresismo se refiere a la afirmación del Estado social en la economía de mercado. Esto significa que el Estado tenga legitimidad para establecer un marco regulatorio en beneficio de toda la sociedad e impulsar la inversión social destinada a producir bienestar general.

 

El objetivo no es nuevo. Desde los años 30 el capitalismo ha experimentado con distintas modalidades de Estado social.

 

Pero la revolución neoliberal de los años 80 debilitó el progresismo y propagó la idea de que la riqueza estaba al alcance de todos en el mercado.

 

El fin del boom financiero en el 2008, y el consecuente descalabro del sistema de producción y reproducción de riqueza, demandan ahora nuevos enfoques para reorganizar el capitalismo y el Estado capitalista.

 

El término progresismo no ha alcanzado la popularidad que tuvieron términos como el socialismo, la social democracia, e incluso la tercera vía, pero la idea es similar. Se refiere a la reconceptualización de la función del Estado con relación al mercado.

 

La presencia de Estados Unidos en la Cumbre del Progresismo en Chile ha llevado a cuestionar el uso del término para calificar la orientación del grupo.

 

Pero Obama también busca una cobija terminológica para su proyecto político, y aunque en Estados Unidos no hay una fuerte tradición socialista, su propuesta de transformación supone un Estado de mayor activismo económico y social.

 

Desde la perspectiva conservadora se insiste en que el mercado sigue siendo el mejor remedio para los problemas, aunque se incluya cierta regulación.

 

Desde el progresismo se plantea que el mejoramiento de las condiciones de vida de la población es fundamental para una renovación capitalista, mediante una fuerte inversión pública en educación, salud y nuevas fuentes de energía limpia y renovable.

 

A esto el presidente Obama agrega la necesidad de una fuerte inversión en infraestructura para potenciar nuevas áreas de la economía y crear fuentes de trabajo en Estados Unidos que no puedan ser exportadas a otros países de menores salarios.

 

En la década de 1980, el neoliberalismo debilitó al socialismo en sus diferentes variantes. A partir de 2009, los líderes de partidos que se identificaron anteriormente con proyectos socialistas buscan afirmar coincidencias a pesar de sus diferencias.

 

Llámese progresismo, socialismo, social democracia, o de otra manera, muchos países se moverán en los próximos años hacia otras formas de capitalismo por la artificialidad de la prosperidad que generó el neoliberalismo, y por la secuela de desigualdades sociales que irritarán cada vez más en medio de la crisis.

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