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Rosario Espinal | 28 de Octubre del 2008
Obama está vivo

Desde que Barack Obama se perfiló como pre-candidato con posibilidades de obtener la candidatura del Partido Demócrata, no han cesado las especulaciones sobre un potencial asesinato.

 

La posibilidad existe. En Estados Unidos hay una larga historia de atentados contra presidentes en funciones. Los más recientes son el asesinato del demócrata John F. Kennedy en 1963 y el atentado contra el republicano Ronald Reagan en 1981.

 

Sin embargo, la posibilidad de que Obama sufra un atentado quizás no es tan alta como se sospecha dentro y fuera de Estados Unidos. Veamos.

 

En todas las sociedades hay racismo por diferencias de fenotipo o cultura. Estados Unidos no es excepción. Ese racismo puede ser activo o pasivo, agresivo o cortés.

 

La confluencia de razas en una jerarquía social impregnó la sociedad norteamericana de racismo desde la época colonial. Posteriormente, mucho ha cambiado aunque el progreso haya sido lento.

 

La Guerra Civil en los años 1860, inició un proceso de transformación al establecer el fin de la esclavitud e imponerse la economía mercantil del norte sobre las plantaciones esclavistas del sur.

 

Casi 100 años después, en la década de 1950, muchos baños públicos en el sur eran clasificados de blancos y negros, muchas escuelas y universidades seguían segregadas, y los negros debían deferencia a los blancos en los espacios públicos.

 

De ahí la rebelión de Rosa Parks en Alabama en 1955, no aceptando la orden de ceder su asiento a un blanco en el autobús.

 

Después del movimiento de derechos civiles de la década de 1960, continuaron los cambios sociales, aunque el racismo persistiera.

 

El sistema educativo se reformó para lograr mayor integración de los distintos grupos raciales, con la participación directa de estudiantes y mejores programas de estudios.

 

Los medios de comunicación proyectaron figuras como Oprah Winfrey que han facilitado la presencia de afroamericanos en las pantallas de televisión como consejeros de la vida personal, analistas políticos o económicos

 

El mercado de contratación de empleados se liberalizó, y personas de distintas razas conviven en los lugares de trabajo, donde desarrollan relaciones de camaradería y amistad, a pesar del racismo. La segregación residencial que todavía persiste ha resultado paradójicamente en una ventaja política para las minorías raciales. Los barrios predominantemente negros (igual ocurre con los latinos) han podido elegir concejales, alcaldes y legisladores de su propia raza.

 

Además, figuras políticas negras han ocupado posiciones muy importantes en los gobiernos demócratas y republicanos. Dos ejemplos destacados en la administración de George W. Bush son Condolezza Rice, actual Secretaria de Estado, y Colin Powell que lo fue.

 

Encuestas realizadas por Gallup y la BBC en diversos países sugieren que una amplia mayoría de la población mundial desea que gane Barack Obama.

 

Esa preferencia se ha combinado con escepticismo. Piensan que a última hora no ganará o lo impedirá algún atentado. Similares actitudes prevalecen en Estados Unidos, incluso entre muchos afroamericanos. Pero a una semana de las elecciones del 4 de noviembre, las encuestas muestran que Obama triunfará.

 

Ha llegado a esta posición con el apoyo de un segmento significativo de la población, y también, con la ayuda de la élite de su partido e importantes medios de comunicación. Además, con una recaudación de fondos sin precedentes que provienen de pequeños donantes y grandes contribuyentes de la política norteamericana.

 

Es decir, el candidato que aparecía desventajado a principios de la campaña ha logrado el apoyo de importantes sectores de poder.

 

Ciertamente un atentado es posible. Pero el principal desafío que Obama enfrentará no es el riesgo de su pellejo físico, sino cómo gobernar un imperio en crisis con políticas más humanitarias dentro y fuera de su territorio.

 

Con su triunfo, Estados Unidos mostrará al mundo una cara más amigable. El hecho será muestra fehaciente de ser el primer imperio de la modernidad que avanza hacia una mayor integración de sus súbditos. En los países europeos, donde hoy crece la xenofobia, un hecho semejante es impensable, a pesar de ser también sociedades multirraciales.

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