En el libro "Enemigos. Argentina y el FMI: la apasionante discusión entre un periodista y uno de los hombres claves del Fondo de los noventa", Claudio Loser, el entrevistado, sostiene que el Fondo Monetario Internacional puede ser comparado con "otras tres estructuras, que también tienen una gran cohesión y disciplina vertical: el viejo Partido Comunista (no estoy bromeando); la organización del Vaticano y el ejército. Todo es muy confortable, muy estructurado. Hay mucha presión, mucho trabajo y muchas satisfacciones. Pero, hay poca libertad de acción" (Página 44).
Loser entró al FMI en el 1972, entre 1994 y 2002 fue el director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI. No es cualquier funcionario de quinta que está diciendo que esa institución se puede comparar con otras organizaciones que tienen "poca libertad de acción".
Ernesto Tenembaum, el periodista que funciona como el Pepe Grillo de Loser, lo provoca, lo conduce por vericuetos de los cuales sale airoso con ciertos niveles de honestidad, algo de cinismo y una dosis de autocrítica. Pero al final del texto el otrora alto funcionario del "Policía" Monetario Internacional defiende su institución y culpabiliza a la dirigencia latinoamericana: "los fracasos económicos fueron generados por una dirigencia que en la región ya lleva veinte años de ser elegida por el pueblo, pero que no ha podido tomar la necesaria visión de política de Estado para lograr consensos nacionales sensatos" (Página 324).
A todo lo largo del texto está claro que Loser se siente cómodo con el dogmatismo de esa institución y defiende, cual gato panza arriba, su paso por esa organización que él mismo reconoce como autoritaria, pero con "muchas satisfacciones".
Estamos, pues, ante un hombre que ha defendido a rajatabla las fórmulas neoliberales para América Latina y el mundo. ¿Cómo percibe ese hombre a los negociadores dominicanos? Porque en realidad ese es el tema de este artículo, ver cómo un funcionario que negoció con todos los países de América Latina durante los noventa, que comandó las tropas del "Policía" Monetario Internacional durante la crisis provocada por el efecto tequila y otras crisis de envergadura, que sus recetas fueron ortodoxas, neoliberales y las sigue defendiendo aunque con ciertos niveles de autocrítica, observa a los negociadores dominicanos. No se vaya que esto se pone bueno.
En la página 49 Tenembaum pregunta: "¿Qué clase de dirigente le sorprendió por su calidad y cuál por su falta de preparación? Claudio Loser, dice que entre los equipos difíciles se encuentra "Dominicana y quizás Jamaica, con grandes negociadores pero interpretando demasiado la letra y no la intención".
Me quedé estupefacto. Mi conclusión es que el dogmático Loser observa a los negociadores de nuestro país como ultradogmáticos, gente con poca capacidad creativa.
Ojalá los actuales negociadores se lean esta larga entrevista a Loser y aprendan un poco a defender el interés nacional y no el dogma neoliberal, como han hecho hasta el momento. Claro, lo mejor de lo mejor, siempre es reuir a las ayuda del FMI, pero si no hay forma de evitarlas, al menos aprendamos a negociar mejor nuestros intereses como nación, como país, y eso es posible, muy posible.