"Saber de Política es importante aunque a muchos no les importe, porque
la Política condiciona toda nuestra vida y nuestra convivencia. La Ciudad
perversa nos encarcela, nos hace poco o nada libres; y la mala política, que
obviamente incluye la política económica, nos empobrece".
(Homo Videns - La Sociedad Teledirigida, Geovanni Sartori).
La Sociedad Dominicana requiere de un Liderazgo Transformacional. Un liderazgo transformador es aquel que traza metas socialmente útiles, satisfaciendo las necesidades de sus seguidores y al mismo tiempo, elevándolo a un nivel moral superior.
Los líderes transformacionales son aquellos que inspiran a quienes los siguen para que trasciendan sus intereses propios para el bien de la sociedad. Mientras el líder transaccional recoge los beneficios del estatus y la influencia a cambio de reducir la incertidumbre y de proporcionar a sus seguidores una base para la acción; el líder transformacional asume el desafío del momento y del contexto, empero, dinamiza a los distintos actores de la sociedad; moviéndolos en un grado superior; en un grado de conflictividad, sabedor de la constelación de intereses. Es conocedor de que el abanico a la velocidad de uno, está caminando, pero que la sociedad, urge de una velocidad mayor sin trastocarla, sin subvertirla en sus corrientes originales. Sin embargo, un sentido distinto y una melodía que sólo encuentra eco verdadero cuando todos los músicos entonan y afinan sus instrumentos.
Herbert Spencer, ese gran filósofo y sociólogo británico, dijo una vez que las épocas producen a las personas. La época actual, en la sociedad dominicana demanda de ese liderazgo transformacional que como fenómeno social, dé respuestas a los múltiples desafíos que demanda la misma; siempre comprendiendo el bienestar común, más allá de los intereses personales, particulares y corporativos.
Hasta ahora, en nuestra sociedad han concurrido en diferentes momentos, tres tipos de liderazgos: Paternalista, Tradicional y Transaccional.
Trujillo, encarnaba un liderazgo autoritario tradicional y paternalista. Balaguer, al mismo tiempo que era carismático, expresaba la sinergia de los liderazgos paternalista, tradicional, transaccional, con fuerte énfasis autoritaria. Bosch, profundamente carismático, era la síntesis del liderazgo transformacional. Peña Gómez, genuinamente carismático, transformador y al mismo tiempo, por el contexto en que le tocó vivir, supo por la correlación de fuerza, asumir un liderazgo transaccional.
El Dr. Fernández, con todas las cualidades para ser un líder transaccional, transformador; sin embargo, por sus características de personalidad, no supo responder a los desafíos vitales de la sociedad; se quedó en la zona de comodidad, asumiendo apenas los liderazgos Paternalista, Tradicional y Transaccional; con las consecuencias negativas que esto trae consigo: La entronización de una visión sistémica del clientelismo y patrimonialismo desde el Estado. Toda una cultura política clientelar como sistema e institucionalizada.
Hipólito Mejia, es el icono, la encarnación más perfecta del liderazgo Paternalista- Tradicional. La sola consigna de "Llegó Papá", retrata de cuerpo entero, el atraso de una visión de liderazgo, para una sociedad, en la segunda década del siglo XXI. Es la aberración de la instrumentalizacion de un liderazgo Tradicional-Paternalista.
El liderazgo transformacional, es el que está ungido de compromiso y le inyecta al conjunto de la sociedad una sensación de un porvenir más halagüeño; más articulador; más orientado al futuro. Es un liderazgo promisorio; solo con una mirada en el pasado; empero, el presente no lo desconcierta ni se regodea en él, para bien o para mal; sino, que ese presente, es el diagnóstico perfecto, para vislumbrar un mejor hacer; como un nuevo preludio de la historia. El liderazgo transformacional es el único, en los actuales momentos que hace historia individual y la historia colectiva. Es el liderazgo que supera el ego individual para trascender en el ego colectivo, en función de las necesidades fundamentales y estructurales de la sociedad.
El liderazgo transformacional es como señalan Griffin y Moorhead, aquel que se refiere al conjunto de habilidades que permiten a un líder reconocer la necesidad de un cambio, crear una visión para guiar ese cambio y ejecutarlo de forma efectiva. El liderazgo transformacional es el que mueve el reloj del statu quo y expresa y articula una visión que se constituye en una simbiosis perfecta de los anhelos y necesidades de una gran parte de los miembros de una sociedad.
El liderazgo transformacional coadyuva a revitalizar hacia un mejor porvenir a la sociedad que desea dirigir; motivando, creando sinergia de responsabilidad y energía renovada; generando esperanza tan oxigenada como una pareja exquisitamente enamorados.
El liderazgo transformacional, es el arquetipo de Franklin Roosevelt, quien en plena depresión pidió una experimentación osada, persistente, como bien señalara "Es de sentido común tomar un método y probarlo. Si falla, admitirlo francamente e intentarlo con otro. Pero, sobre todo, intentar algo". Es la osadía de un auténtico líder, de un liderazgo transformacional, que no se contenta con el poder por el poder mismo, sino que comprende la inmensa oportunidad que le otorga su pueblo, para junto con él cristalizar un cuadro renovado de ilusión. El liderazgo transformador institucionaliza, pues reconoce el espacio-temporal de los seres humanos y la dinámica del ciclo de necesidades de una sociedad. Es el que permanentemente tiene en cuenta la legitimidad de sus acciones desde el poder con sus decisiones.
El líder Transformacional es esa mezcla paradójica de humildad personal y voluntad profesional; es la mezcla perfecta de acción y pensamiento. Es la suma de un hombre o una mujer, que une lo teórico y lo práctico, la agudeza y la impetuosidad.
El ethos del Liderazgo Transformacional, solo se alcanza desde el mismo instante que tiene como radio de acción, sus decisiones con la historia, que es la historia de la sociedad.