Tenemos que hacer un esfuerzo como sociedad, para que en nuestro país la fuerza no le gane al derecho como está sucediendo en otras latitudes, donde entonces, prevalece la violencia. Es una llamada a la necesaria conciencia social, desde una perspectiva precautoria, solidaria y participativa.
El sacudimiento como sociedad, deviene entonces, poner en el epicentro la cuestión social, eje articulador que nos mueva a todos y a todas a construir un mejor porvenir. No es posible seguir construyendo una sociedad con un grado de pobreza e indigencia tan significativo (32% y 9% respectivamente); la misma de hace 20 años.
Es como convivir permanentemente con un crac, con un tsunami en el escenario social, como una caldera en ebullición con múltiples agujeros. No es posible mantener esta insensibilidad que se expresa en que la desigualdad ha crecido 9 puntos negativamente; a pesar de que ha habido crecimiento, empero, en los factores sistémico que miden el desarrollo humano hemos desmejorado: Educación y Salud.
Estamos permitiendo que la Clase Política venga configurando un tipo de sociedad desestructurada, institucionalizada en el desorden social; destemplada y desteñida en la horizontalidad del cuerpo social. El cortejo de devastaciones va logrando que a los problemas del siglo XXI se le sumen los problemas de la agenda del siglo XX. Es una porfía perenne a la posposición de los retos que en cada ciclo de la dinámica social nos presenta la sociedad. A esta postura sempiterna, la Clase Política juega apostando a las leyes de la Jungla. ¿Qué explica que desde el 1999 se hayan introducido al Congreso más de cinco Anteproyectos de la Ley de los Partidos Políticos y no se haya conocido ninguno, independientemente del Partido en el Poder y del Congreso, de los dos más grandes partidos del Sistema Político Dominicano, en estos momentos?
¿Qué nos impide conocer un nuevo Estatuto y transformación de la Policía Nacional, que hoy por hoy, constituye una de las instituciones de mayor desconfianza y que el Foro Económico Global situó en su valoración de CONFIANZA en 136 de 142 países? Institución que es imprescindible para la creación de un verdadero Estado Social de Derecho y para la Seguridad Ciudadana y el Control del Crimen organizado y la Delincuencia Convencional
¿Qué nos impide ser más eficientes, más transparentes, más eficaces y generadores de mayor confianza en el uso de los recursos, escasos en una sociedad como la nuestra, para hacer más con menos? O, ¿por qué somos tan dispendiosos, incoherentes y corruptos en el uso del dinero público y no priorizamos las inversiones en función de las necesidades de las comunidades y de la sociedad como un todo?
¿Cuál es el sentido real, a 14 años de promulgada la Ley de Educación, de no cumplir con la misma cuando sabemos que sólo LA EDUCACION es el vehículo inexorable para romper la cadena de la pobreza y que la pobreza estructural que tenemos sólo puede ser superada a través de ella, sobre todo, que nos encontramos en el mundo de la sociedad del conocimiento, la sociedad de las redes y que todo el campo de la competitividad solo cobra cuerpo y hace vida en la imagen, en la escena y la obra teatral perfecta DE LA EDUCACION?
¿Cómo explicarle a nuestros hijos y nietos, ese apetitoso y placentero placer de la Clase Política por la preferencia desenfrenada de la Deuda Externa que desde el 1996 hasta el día de hoy, Diciembre 2011, se encuentre en alrededor de U$21,000,000 Millones de Dólares, cuando era para ese entonces de US$3,900,000, (Tres Mil Novecientos Millones de Dólares)? Esto es, del 1996 hasta hoy, la deuda externa ha crecido 537 y que por cada RD$100 que recaudamos, tenemos que separar para el pago y amortización de la misma, RD$43
¿Cómo entender, comprender, que a 50 años de la muerte de Trujillo la Clase Política y con ella, la sociedad no haya podido resolver el problema de la Energía Eléctrica; costosa e ineficiente; más allá de los intereses, los conflictos y todas las modalidades de la corrupción que este negocio encierra?
¿Cómo asimilar aunque sea por un instante, este genocidio civil, este drama social que se ha venido fraguando y configurando por la Clase Política con los dominicanos descendientes de haitianos, cuando ha sido el estamento de la Elite Política y un componente importante del sector empresarial que han propiciado esta iniquidad? Nadie que tenga un ápice de humano, de sensibilidad, que diga creer en Dios, que tenga corazón, puede entender esta desvergüenza. Como si un problema de la dimensión social creada, se puede resolver y soslayar con un decreto, una resolución, una sentencia o una circular; más allá de la Constitución que le dio vida.
Todas estas veleidades pavorosas y porosas que se encuentran anidadas en nuestra sociedad, como si fueran inevitables y que la van carcomiendo ostensiblemente, es la expresión más palmaria del juego de las leyes de la jungla de la clase política. Es su valor refugio que lo concitan para mantener un status y un establisment que no contribuye al desarrollo de la sociedad.
La hoguera de las vanidades como Clase Política los enceguece, los transfigura en un círculo perverso que lo corporativiza todo y en su afán teatral de movilidad, se convierten en voraces, en insaciables, en glotones de lo que no les pertenece y que han puesto a su cuidado para que lo gerencien con pulcritud y honradez.
Su cultura de la mentalidad periférica, de la cultura del Acuario, de la ideología enceguecida, en el devaneo "de su prestigio", lo llevan a desarrollar políticas asimétricas que nos llevan a entender el saldo deplorable de los últimos 15 años.
Estas grandes desilusiones no nos pueden llevar como sociedad, a la apatía, a la frustración, al rechazo, al miedo, a la complacencia, a la justificación, a explicar lo de hoy con una mirada somnolienta del pasado; sino a ver las oportunidades del futuro con nuevos ojos, con una omnipotencia en cada uno de nosotros, para hacer posible el Art. 2 de la Constitución "La soberanía reside exclusivamente en el pueblo, de quien emanan todos los poderes, los cuales ejerce por medio de sus representantes o en forma directa, en los términos que establecen esta Constitución y las Leyes".
¡Es el verdadero juego que la ciudadanía, que la sociedad, deberá de asumir para que las leyes de la Clase Política no sean exhibidas en el escenario de la jungla y éstos sigan viendo la POLÍTICA como un mero ESPECTÁCULO, donde nosotros somos espectadores de una pésima obra que por demás, nos hace mucho daño. Dejemos de ser tan permisivos y conformistas!