En el imaginario social, una gran parte de los dominicanos, sobre todo, de la Clase Política, siente que la cultura política frente al problema de la corrupción, es y debe ser algo normal. La dinámica de la experiencia, lo resalta y lo dibuja en un completo cuadro.
Todo el proceso de socialización, entendida como el proceso mediante el cual los individuos son absorbidos por su medio; como la internalización de las conductas, normas y valores que rigen en una sociedad; como pauta de comportamiento que conlleva el acceso
a la vida social de las personas.
El proceso de socialización va creando formas culturales y normas de comportamiento; aptitudes y experiencias, que se constituyen en un proceso de aprendizaje de actuaciones. La socialización, como mecanismo por excelencia de la convivencia social, es el eje articulador que decanta y delimita el rol que cada ser humano desempeña en la sociedad.
La socialización primaria, como puente inevitable, de posibilitar que el individuo sea realmente, un ser humano, coadyuva a crear y recrear, desde la niñez, las conductas necesarias para interactuar con sus congéneres en una sana armonía social, sin afectar ni perjudicar a los demás. La socialización secundaria, vendría a reforzar los elementos básicos y primordiales de la socialización primaria.
Los valores sociales, que se cristalizan, como parte medular de la socialización secundaria, se objetivizan en como vemos la democracia, la honradez. Las pautas sociales, que se expresan a través del orden, la disciplina. Ambas, valores sociales y pautas sociales, se van fraguando para desarrollar a los individuos en la sociedad y que le permitan actuar más allá de su primigenia biológica.
Cuando observamos lo que viene ocurriendo con acciones y hechos que se han dado en los últimos meses, con respecto a decisiones del gobierno: Parqueos de la UASD; Carretera Internacional; Cárcel de Higüey y Las Cabañas de Jarabacoa. Se puede colegir que
en dominicana hay una verdadera cleptocracia.
La integración social del individuo a la sociedad, que se genera y produce a través del Control Social y de los mecanismos de las instituciones, no están funcionando. La imitación social de la corrupción, parte vinculante de la Socialización Primaria y Secundaria;
está mal, no está funcionando adecuadamente, correctamente. No estamos operando bien como sociedad; aunque la inmensa mayoría de los dominicanos y dominicanas estén haciendo las cosas correctas; empero, están siendo indiferentes; sin comprender
el costo social para la sociedad, tanto desde la perspectiva cuantitativa, como cualitativa para ella.
Ese camino natural que nos deben dar las instituciones, para nuestras acciones y decisiones, no está funcionando ejemplarmente. Muy por el contrario, nos encontramos , que porque las instituciones no actúan como debe ser, nos encontramos que en la sociedad
vienen dándose distintos ciudadanos: Los que cumplen , que somos la mayoría; y, los que no cumplen, que son minoría; pero que dañan todo el entramado social.
Lo que ha sucedido con los casos señalados, son las fallas y falencias del imperativo institucional, que como señalara Berger "cierra al individuo todas las alternativas a favor de la que su sociedad ha elegido previamente para el". Le da a conocer a cada ser humano lo que ha de ser en cada instante de su vida, en la esfera individual que amerita y afecta la vida pública.
Los caminos institucionales que la sociedad ha fijado previamente, han sido vulnerados sistemáticamente, por los protagonistas más estelares, de las acciones, decisiones y hechos esbozados. La socialización política, de la partidocracia, no guarda relación con
lo que anhela la sociedad dominicana: Mas Transparencia; mayor control de la corrupción; mejor y mayor capacidad regulatoria del Estado.
La corrupción, trastoca las relaciones de poder entre los distintos actores de la sociedad: Gobernantes y Gobernados; y, los primeros pierden la autoridad, frente a los segundos, y, en consecuencia, la confianza. El bien común, que es el epicentro fundamental
de las acciones del poder político, se desvía y carcome a toda la sociedad; trascendiendo la corrupción de la esfera política a convertirse en un fenómeno social que esta abarcando todos los demás aspectos de la vida social.
La credibilidad del sistema político se esta desmadejando y desfigurando como consecuencia de las actit5udes políticas que asume la clase política y un componente importante de los profesionales, intelectuales y la elite empresarial
En los aspectos cognoscitivos, afectivos y evaluativos, con respecto a las actitudes de la corrupción y el comportamiento político, Transparencia Internacional nos viene ayudando , para comprender estas tres dimensiones y el daño que trae consigo a la sociedad: En los últimos 12 años no hemos pasado en el INDICE DE TRANSPARENCIA INTERNACIONAL, de 3, sobre 10. ¡Niveles realmente intolerables!.
La más variada gama de corrupción se han venido verificado en nuestra sociedad: Nepotismo; Padrinazgo; Captura del Estado; Corrupción Burocrática o Administrativa; extorsión; lavado de dinero; fraude; soborno; malversación de fondos; venta de influencia; otorgamiento de contratos de forma ilegal, etc. etc.
Debemos de trazar el camino natural de la institucionalización, que no es otro que aceptar la actitud afectiva del rechazo y la indignación. No podemos seguir con la indiferencia, con la justificación. Tenemos que asumir a pleno pulmón la condena social, no importa la jerarquía económica, social y/o política de quien se desvié. Revestirnos de valor, de una verdadera valentía social, que cobre cuerpo en la colectividad, que rupture el miedo, la complacencia y la hipocresía social.
El toque de la campana como sociedad nos exige una nueva bandera, a través de una evaluación racional, que posibilite una mejor integración social, antesala necesaria de la cohesión social.