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Cándido Mercedes | 27 de Junio del 2011
Integración Social y la Cultura Política de la Corrupción

 

 

En el imaginario social,  una gran parte  de los dominicanos, sobre todo, de la Clase  Política, siente   que la cultura política frente al problema   de la corrupción, es y  debe   ser algo normal. La dinámica   de la experiencia, lo resalta y lo dibuja en un completo cuadro.

Todo  el proceso de socialización, entendida como el proceso mediante el cual los individuos  son absorbidos  por su medio; como la internalización  de las conductas, normas y valores que rigen en una sociedad; como pauta   de comportamiento que conlleva   el acceso
a la vida social de las personas.

El proceso de socialización  va  creando formas culturales y normas de comportamiento; aptitudes y experiencias, que se constituyen en un proceso  de aprendizaje  de actuaciones. La socialización, como mecanismo  por excelencia  de la convivencia social, es el eje articulador  que decanta y delimita  el rol que cada ser humano  desempeña  en la sociedad.

La socialización primaria, como puente  inevitable, de posibilitar  que el individuo   sea realmente, un ser humano, coadyuva  a crear y recrear, desde la niñez, las conductas necesarias para interactuar  con sus congéneres en una sana  armonía social, sin afectar ni perjudicar  a los demás. La socialización  secundaria, vendría  a reforzar  los elementos   básicos y primordiales  de la socialización primaria.

Los valores   sociales, que se cristalizan,  como parte medular  de la socialización secundaria, se objetivizan  en como vemos la  democracia, la honradez. Las pautas sociales, que se expresan  a través  del orden, la disciplina. Ambas, valores sociales y pautas sociales, se van fraguando para  desarrollar a los individuos en la sociedad y que le permitan actuar más allá de su primigenia biológica.

Cuando observamos lo que viene ocurriendo con acciones y hechos que se han dado en los últimos meses, con respecto a decisiones del gobierno: Parqueos  de la  UASD; Carretera  Internacional; Cárcel  de Higüey y Las Cabañas  de Jarabacoa. Se puede colegir   que
en dominicana  hay  una verdadera cleptocracia.

La integración social del individuo   a la sociedad, que se genera y  produce   a través del Control Social y de los mecanismos de las instituciones, no están  funcionando. La imitación social de la corrupción, parte  vinculante de la Socialización  Primaria y Secundaria;
está mal, no  está funcionando adecuadamente, correctamente. No  estamos   operando  bien como sociedad; aunque  la inmensa mayoría  de los dominicanos y dominicanas estén haciendo las cosas correctas; empero,   están  siendo indiferentes; sin comprender
el costo social para la sociedad, tanto  desde la perspectiva   cuantitativa, como cualitativa para ella.

Ese camino natural que nos deben dar las instituciones, para nuestras acciones y  decisiones, no está funcionando ejemplarmente. Muy por el contrario, nos encontramos  , que porque las instituciones no actúan como debe ser, nos encontramos  que en la sociedad
vienen  dándose  distintos  ciudadanos: Los  que cumplen , que somos la mayoría; y, los que no cumplen, que son minoría; pero que dañan   todo el entramado social.

Lo que  ha sucedido con los casos señalados, son las  fallas  y falencias  del imperativo  institucional, que como señalara Berger "cierra  al individuo todas las alternativas a favor  de la que su sociedad ha elegido previamente para el".   Le da a conocer  a  cada  ser humano  lo que ha de ser en cada instante de su vida, en la esfera individual que amerita  y afecta la vida pública.

Los  caminos institucionales  que la sociedad ha fijado previamente, han sido  vulnerados  sistemáticamente, por los protagonistas más estelares, de las acciones, decisiones y  hechos esbozados. La socialización  política, de la  partidocracia, no guarda  relación con
lo que  anhela  la sociedad dominicana:  Mas Transparencia; mayor  control  de la corrupción; mejor y mayor  capacidad regulatoria del Estado.

La corrupción, trastoca las relaciones de poder entre los distintos  actores de la sociedad: Gobernantes y Gobernados; y, los primeros  pierden  la autoridad, frente  a los segundos, y, en consecuencia, la confianza. El bien  común, que  es el epicentro  fundamental
de las acciones del poder político, se desvía y carcome a toda la sociedad; trascendiendo la corrupción  de la esfera política a convertirse  en un fenómeno  social que esta   abarcando  todos los  demás aspectos  de la vida social.

La credibilidad del sistema  político se esta  desmadejando y desfigurando como consecuencia  de las actit5udes políticas  que asume  la clase política y  un componente  importante    de los profesionales, intelectuales y la elite empresarial

En los  aspectos cognoscitivos,  afectivos y evaluativos, con respecto  a  las actitudes  de la corrupción y el comportamiento político, Transparencia  Internacional  nos viene ayudando , para comprender estas tres dimensiones y el daño  que trae consigo a la sociedad: En los últimos  12  años no hemos pasado en el INDICE DE TRANSPARENCIA INTERNACIONAL, de 3, sobre 10. ¡Niveles realmente intolerables!.

La más  variada gama   de corrupción se han venido  verificado en nuestra sociedad: Nepotismo; Padrinazgo; Captura del Estado; Corrupción Burocrática o Administrativa; extorsión; lavado  de dinero; fraude; soborno; malversación de fondos; venta  de influencia; otorgamiento  de contratos  de forma ilegal, etc. etc.

Debemos  de trazar el camino natural  de la  institucionalización, que no es otro que aceptar la actitud  afectiva del rechazo y la indignación. No podemos  seguir  con la indiferencia, con la justificación. Tenemos  que asumir a pleno pulmón la condena  social, no importa  la jerarquía económica, social y/o política de quien se desvié. Revestirnos   de valor, de una verdadera valentía social, que cobre  cuerpo  en la colectividad, que rupture  el miedo, la complacencia  y la hipocresía social.

El toque   de la campana  como sociedad nos exige  una nueva  bandera, a través de una evaluación racional, que posibilite una mejor  integración social, antesala  necesaria  de la  cohesión social.

Impresora



 

 
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