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Ramon Tejada Holguin | 16 de Febrero del 2006
El desafío del PRSC

La situación actual del PRSC se explica mejor observando las enseñanzas de Balaguer y las de Bosch. El “Frente Patriótico” de 1996 fue la apoteosis de la forma balaguerista de hacer política y amalgamó los estilos de ambos caudillos en el enfoque de parte del liderazgo del PLD.

 

Balaguer le heredó al país su visión de la política como el arte de llegar al poder a cualquier costo y su concepción del partido como un accesorio, necesario pero prescindible.

 

El partido es sacrificable porque puede convertirse en el lugar de entrenamiento de quienes competirán con él. En su visión el liderazgo se centraba en la persona, la suya, no en las ideas o el colectivo. Bosch, si bien era personalista, vio el partido como espacio en el que debían forjarse quienes le acompañarían en la tarea de cambiar el país.

 

El PLD actual sintetiza la experiencia de estos dos caudillos, colocando al PRSC en grandes dificultades para poder ocupar el espacio dejado por la muerte de Balaguer.

 

El balaguerismo es esencialmente clientelista y su forma de hacer política está basada en el poder. De ahí que para muchos la reestructuración reformista sea impensable sin que se tenga una cuota de poder o recursos incontables.

 

El secreto del “doctor” fue saber repartir canonjías y prebendas como una forma de lograr lealtades. Se aprovechó de la pobreza de la ciudadanía dominicana y de sus necesidades para gobernar profundizando el individualismo.

 

Prefirió dirigentes que colocaban sus apetencias personales por encima de ideologías y proyectos sociales, porque así era más fácil controlarlos y más difícil que compitieran con él por el liderazgo partidario.

 

Tal como escribí en El Siglo en 2001: “Balaguer, como Cronos, devoró a sus hijos”. Bosch, hostosiano, quiso cambiar la mentalidad y la forma de ver el mundo de los y las dominicanos(as), para lo cual entendía que necesitaba un “ejército” entrenado que “sirviera al partido para servir al pueblo”.

 

Balaguer creó una liga de señores feudales con él como rey.

 

Parte de la cúpula tradicional del PRSC está convencida de que las probabilidades de sobrevivir aumentan con el ejercicio del pode,r por lo cual tanto una proporción de los disidentes como quienes tienen el control de las siglas prefieren hacer acuerdos con quienes les garantizan o una cuota de poder o espacios desde los cuales hacer clientelismo político, tal como el líder mostró.

 

Los intentos de darle una ideología, la Socialcristiana, a esta organización han dado algunos resultados, pero no se han consolidado, a pesar de los esfuerzos realizados desde su escuela de formación política.

 

El temor a que una parte importante de la dirigencia del PRSC se disperse y sea asimilada por otros partidos es real.

 

Los reformistas no han podido entender claramente lo que significa el trabajo sin su líder. De hecho todos los grupos enfrentados apelan a ser los albaceas de la herencia, pero no se han dado cuenta de que la herencia es el problema.

 

El desafío del PRSC es saber qué cosas de Balaguer le sirven para sobrevivir como partido y cuáles le son mortales.

Impresora



 

 
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