RSS Skype
menu principal
Documentos
Opiniones
La Partidocracia dominicana es una clase...
La Constitución de la República...
El debate sobre las demandas salariales...
La igualdad entre mujeres y hombres no...
Al conmemorarse el Día Internacional...
 
Búsqueda:
Isidoro Santana | 29 de Mayo del 2012
Cuándo perdió el PRD las elecciones

 

Lo visible, lo formal, es que las perdió el pasado 20 de mayo. Mi humilde opinión, sin que valga más que la de ningún otro ciudadano, es que las perdió mucho antes.

Para mí, lo extraño no fue que el PRD las perdiera, sino la gran votación que registró. Al final, a pesar de todo, casi las gana, lo que denota la indignación del país con el actual gobierno tan corrupto, pese al “éxito” macroeconómico” que exhibe con cifras maquilladas, verdades ocultadas y mentiras  cantaleteadas  nacional e internacionalmente a través de la influencia$ que ejerce sobre los medios de comunicación y la diplomacia.

A continuación voy a enumerar los hitos que se fueron sucediendo que, a mi juicio, determinaron que el PRD perdiera:

  1. Cuando se desvinculó de las ideologías. Esto ocurrió hace mucho, desde que desapareció Peña Gómez, pero le ha ido enajenando gradualmente un fragmento de la sociedad dominicana que aspira a ver una forma diferente de gestionar los asuntos públicos. Segmento quizás pequeño, pero importante para la inclinación de la balanza. A veces me parecía hasta gracioso ver en algunos medios internacionales hablar de “el socialdemócrata Hipólito Mejía”.  Supongo que estos periodistas estaban obligados a ponerle una etiqueta ideológica para orientar a lectores extranjeros que poco saben sobre la República Dominicana. Pero lo que tiene el PRD de socialdemócrata es lo mismo que tiene el PLD de “marxista”.
  2. Cuando se firmó el pacto de las corbatas azules, habilitando a Leonel y a Hipólito para ser candidatos futuros. Le dio vida a políticos que de otra manera estarían jubilados, alimentando la aspiración de Hipólito en lo inmediato, y el lanzamiento a la calle de Leonel Fernández, con todo su poder y sus artes,  pensando más bien en su futuro personal.
  3. Cuando, desde inicios de su precampaña, se comenzó a perfilar la oferta que presentaría al país, definida entre Miguel Vargas e Hipólito Mejía, ambos con terribles antecedentes, sumamente vulnerables ante cualquier campaña en contra. En vez de mostrar al país una cara fresca (de las que tiene varias), poco contaminada, capaz de atraer votos a su favor entre los sectores progresistas del país.
  4. Cuando finalmente escogió a Hipólito Mejía. Era posiblemente el candidato más vulnerable a una campaña en contra. Aunque Leonel puede haber tenido tanta o más culpa que el mismo Hipólito en la conformación del fraude de Baninter (que la tuvieron, estoy convencido), al último le explotó en sus manos, le tocó manejarla, y muy mal, de modo que en la psiquis colectiva es difícil desvincular aquella crisis de su gobierno. Y por muy olvidadizo que sea este pueblo, está muy fresca en la memoria aquella pesadilla. Bastaba recordársela un poco, y además, muchos de sus desbordamientos verbales.
  5. Cuando se comenzó a ver que el candidato, pese a querer presentarse como un Hipólito nuevo, que pretendía venir con la idea de limpiar su imagen, no traía nada diferente, a juzgar por los personajes que le acompañaban y los que se fueron agregando con el tiempo, fruto del arribismo y el transfuguismo, lo que hizo que mucha gente comenzara a ver sin importancia las malas compañías que se divisaban en la acera opuesta.
  6. Cuando se dejó imponer una Junta Central Electoral al margen de las disposiciones constitucionales; una Junta política, beligerante, con integrantes sujetos a fuertes cuestionamientos éticos, que al final, lo único que hizo con imparcialidad fue el operativo del 20 de mayo, y eso tras haber gastado el presupuesto más grande por votante potencial que registra la historia.
  7. Cuando en el PLD se definió claramente que el candidato no sería Leonel, sino Danilo. A Leonel era fácil derrotarlo, pues arrastraba consigo obstáculos aún peores que el propio Hipólito, derivados de la corrupción y de su costumbre de vivir embaucando al pueblo, pintándole pajaritos en el aire. Diferente era con Danilo, un candidato más creíble, que en su momento hasta se había atrevido a enfrentar a Leonel.
  8. Finalmente, cuando el Gobierno decidió romper el acuerdo con el FMI, para poder actuar a manos libres, y el Estado se convirtió en un actor más de la campaña, pero más poderoso que cada uno y que todos los demás juntos, por concentrar todos los poderes, coercitivo, publicitario, regulatorio, represivo y financiero. El poder de dar y el de quitar, en una sociedad en que el votante medio es tan barato.

Finalmente, qué lujo es para la República Dominicana contar con un movimiento cívico como Participación Ciudadana, y con unos miles de ciudadanos dispuestos a sacrificar parte de su tiempo, sus ingresos, el calor de sus hogares y hasta exponer su integridad física con tal de contribuir a construir una democracia creíble, un Estado más funcional, justo y transparente.

A esos ciudadanos, el país les debe mucho. Y más después de todo el riesgo creado por el empeño en sabotear la observación electoral por parte de la JCE. Posiblemente, de no haber existido el conteo rápido de Participación Ciudadana, la tranquilidad del país sería muy diferente en estos momentos.

Impresora



 

 
AGENDA
VIDEOS
Otros Proyectos
C/ Wenceslao Álvarez No. 08, Zona Universitaria, Distrito Nacional, Santo Domingo, R. D.
Tel.: 809-685-6200 / Fax 809-685-6631 Email: info@pciudadana.org
Todos los derechos reservados
© 2012 Participación Ciudadana