El Presidente fue claro en su discurso de rendición de cuentas. Se refirió a los apremiantes problemas y mostró los logros que podía exhibir: fue minucioso al referirse a la reactivación económica, hizo promesas en cuanto a la energía eléctrica, sólo pudo dar datos del barrio Capotillo al hablar del Plan de Seguridad Democrática y evidenció que todavía la política social en el país es la cenicienta de las políticas públicas.
La conclusión del discurso es obvia: el gran logro se encuentra en el plano económico y el gran déficit en conseguir que esos “éxitos” contribuyan al bienestar de la mayoría. Además, fue un discurso transparente porque prueba que para él la construcción del Metro es el símbolo más importante de modernidad y progreso.
Dijo: “El Metro de Santo Domingo constituye la obra de mayor impacto en la modernización de la República Dominicana.”
Explicó el porqué: “Es la mejor herramienta, precisamente, para hacernos menos dependientes de los combustibles fósiles, para ahorrar divisas, para disminuir la emisión de dióxido de carbono y para garantizar un transporte digno y justo a los sectores más empobrecidos de la población.”
La construcción de la primera línea del Metro es la obra de mayor controversia, la que tiene menos apoyo y a los únicos pobres que garantizará transporte serán los de una partecita de Santo Domingo y el Distrito Nacional. La defensa que hace Fernández revela que es un hombre comprometido con su visión de modernidad y está dispuesto a jugársela por ella. Actitud digna de encomio. Necesitamos líderes con visión del progreso y que la defiendan a capa y espada. Pero, prefiero otra visión de la modernidad.
La construcción de un Metro, que enfrenta problemas debido a la falta de estudio y planificación, impacta mucho menos en el largo plazo que el comprometerse con una eficiente y eficaz política social que desarrolle las capacidades de las personas.
La principal fuente de riqueza de cualquier nación es la gente. Se necesita usar la misma energía y visión para lograr que la nación tenga mejor calidad en la educación, la salud y perfeccionar el mercado de trabajo.
Este compromiso tendrá mucho mayor impacto en la capacidad de crear riqueza para la nación que un Metro, pero sé que se piensa que no aporta beneficios políticos inmediatos porque su impacto es a largo plazo.
Mi ejemplo es la Seguridad Social, de la cual dijo que ha sostenido reuniones “con la finalidad de convocar a un gran encuentro nacional que permita solucionar las discrepancias existentes sobre el costo del plan básico de salud, los honorarios médicos, la situación del Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS), y la entrada en funcionamiento del seguro familiar de salud”.
El año pasado señaló los mismos problemas y declaró en sesión permanente al Consejo Nacional de Seguridad Social, “a los fines de que se elabore la propuesta definitiva de puesta en marcha del Seguro Familiar de Salud del Régimen Contributivo”. No sabemos si se elaboró tal propuesta y se construye el Metro.