Todo volvió a comenzar. Como esperábamos, al calor del tiempo y el verano, cada quien tomó su lugar. Ahora, como ya es costumbre, toca asumir los retos que impone cada día.
Para algunos será más difícil que para otros. Habrá lugares en lo que rezarán porque el espacio sobreviva mientras que en otros soñarán con tener al menos un espacio en el que cobijarse.
Querrán llamarles escuela a pesar de que no serán nada cercano a ellas. En espacios como los de las escuelas Juan Bosch, La Nasa y Doctor Armando García, por ejemplo, el año escolar iniciará con la misma tristeza con la que terminó el año anterior. Sus planteles desvencijados no dan para más. Pero en la Manuel Aurelio Tavárez Justo, donde apenas hay piedras, la situación será mucho peor.
A pesar de ello, y la realidad de muchos otros planteles, el presidente Leonel Fernández resaltó ayer que la educación siempre ha sido una prioridad para sus gobiernos. A esos niños, que tomarán clases al aire libre y sentados en blocks, ¿cómo se lo explicamos para que lo entiendan?
Aunque es difícil cambiar la realidad del sistema educativo de un día para otro, urge que Educación sea más responsable en torno a las escuelas: ¿cómo derribar un plantel dejándole a los alumnos un solar baldío?
Son muchas las precariedades que existen en la República Dominicana. Eso lo sé. Sin embargo, las escuelas tienen que ser una verdadera prioridad. Con la retórica del Presidente no es suficiente. Se necesitan acciones, inversión real. No podemos permitir que los niños vayan a las escuelas a sufrir.
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