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Cándido Mercedes | 04 de Junio del 2012
SIGUE CRECIENDO LA VIOLENCIA Y LA TASA DE HOMICIDIOS

 

Estaba ahí, extremadamente visible. La sociedad la seguía padeciendo de manera cotidiana. Es solo que la inmensa bruma de la campaña electoral eclipsaba ese terrible drama social, como es la Violencia, en todas sus manifestaciones, con su desventura y fatalidad.

 

     La campaña electoral con todos sus ritos y cultos de irracionalidad, de pasiones, instintos y espectáculos colectivos de catarsis y desenfreno, nos hicieron “olvidar” esa cruda realidad que nos lleva a cambiar nuestra vida, nuestro modus vivendi y nos hace perder parte del plus en la forma de convivencia del dominicano. La aprensión y en consecuencia, nuestra vida normal ha cambiado. Se ha ido trastocando una forma de ser del dominicano: la Solidaridad y la espontaneidad frente a los demás. Estamos perdiendo nuestro espíritu asociativo.

 

     A pesar de que la Seguridad Ciudadana, conjuntamente con el Narcotráfico, la delincuencia, constituían el indicador de percepción más alto de los problemas de la población; ningún candidato abordó con profundidad esta inextricable realidad social que destruye cada día más el cuerpo social de la sociedad dominicana. La pandemia de la violencia en todas sus dimensiones: Humana, social, económica, de salud; requiere de una política pública que desde el Estado, se asuma con integralidad e integridad. Las repercusiones y consecuencias de la violencia, dañan, destruyen a los seres humanos y drenan los ingresos de las familias dominicanas y aumentan los costos de las empresas y de la sociedad.

 

     El aumento de la violencia y con ello, también el aumento de la tasa de homicidios, nos dice que debemos de repensar la política pública de Seguridad y con ello BARRIO SEGURO. Las evidencias empíricas así lo resaltan. Los datos que se tienen sobre la Tasa de Homicidios nos indican que en la primera eclosión de la Política Democrática de Seguridad (Barrio Seguro), en el 2005, que fue el punto más alto de homicidios (2,403 muertos=26.40). A partir de ahí, surgimiento de Barrio Seguro, comenzó a disminuir la tasa de homicidios: 2006: 2,144=23.56. 2007: 2,111=22.07. 2010: 2,472=25.01; y en el 2011 (2,513 homicidios=26 muertos por cada 100,000 habitantes).

 

     Veamos el cuadro completo de la Tasa de Homicidios desde el 1999 hasta el 2011. Señalando que la perspectiva para el año 2012 es más brumosa, puesto que en el mes de Mayo murieron 51 personas, la mayoría como nos dice Marien Aristy Capitán en el Periódico Hoy del Jueves 31, víctimas de la delincuencia.

 

Año

Número de Muertes

Tasa por cada 100,000 habitantes

1999

1,187

14.39

2000

1,099

13.09

2001

1,065

12.49

2002

1,242

14.51

2003

1,649

18.73

2004

2,260

25.25

2005

2,403

26.40

2006

2,144

23.56

2007

2,111

22.07

2008

2,394

25.14

2009

2,375

24.34

2010

2,472

25.01

2011

2,513

26.00

 

 

     El inefable Ministro de Interior, una persona siempre perdida en sus funciones, habla a la prensa como si él no fuera alto funcionario de la República y responsable de propiciar desde el Estado, el diseño de una eficiente y efectiva política de Seguridad que neutralice y disminuya la ola de violencia y delincuencia que acogota y abate a la sociedad dominicana. La prueba de esta aciaga objetividad de la política pública de seguridad, es que sabiendo que el 65% de los homicidios se realizan con armas de fuego, solo en el mes de Febrero del presente año, según reseña Diario Libre, el Miércoles y el Viernes, se tenían 298,432 armas de fuego legales y tres meses después, Interior y Policía había aprobado 95,038, armas de fuego más. Esto quiere decir, que en vez del Ministerio de Interior ser parte de la solución, se constituye en parte del problema. Esta ola de violencia que nos arropa se está convirtiendo en una catástrofe social.

 

     Si se asume que por cada arma de fuego legal, hay una ilegal, más las que la Policía y las Fuerzas Armadas “otorgan a amigos”, estamos hablando, sin contar con las que poseen los miembros de los aparatos coercitivos del Estado, de que en Dominicana hay un arma de fuego por cada 9.7 habitantes, en manos de civiles. Creemos que es un nuevo record negativo que poseemos como país en América Latina.

 

     El diseño de una adecuada Política de Seguridad ha de ser societal, tomando en cuenta a todos los sectores; empero, la responsabilidad mayor, es de los que dirigen y se les paga para que actúen en consonancia con esta ominosa y siniestra materialidad, realidad pasmosa. Se requiere de una política de seguridad más preventiva.

 

     En su interesante obra Primero La Gente de Amartya Sen y Bernardo Kliksberg, ellos se preguntan ¿Cuál es el propósito de la democracia?, señalan “… La democracia, según la enseñanza de Rawls, debe visualizarse no solamente a la luz de elecciones y votos, por importantes que estos sean, sino fundamentalmente en términos de razonamiento (en lo) público, con la debida inclusión de la oportunidad del debate público, así como de la participación interactiva y del encuentro razonado. La democracia debe incluir, para invocar una frase de Milliam, «un gobierno por debate» …En su afán por lograr la objetividad política, la democracia debe adoptar la forma de un razonamiento constructivo y eficaz…. Es necesaria la voluntad política de individuos dispuestos a superar los límites de sus propios intereses específicos”.

 

     El incremento de la violencia, de los homicidios, de los suicidios, de la violencia íntima, de la violencia autoinfligida, de la criminalidad; deteriora la calidad de vida de la sociedad y por ende, tiende a disminuir el bienestar de vida de los ciudadanos; se disparan los problemas de salud (Físico, Mental, Social, Emocional y Espiritual). Lo más penoso de esta fatídica violencia y Tasa de Homicidio es, que hace 9, 10 años, la sociedad dominicana se encontraba muy por debajo del promedio de América Latina con respecto a la Tasa de Homicidios. Mientras América Latina tenía un promedio de 27, nosotros rondábamos por 14.51; 18.73. Hoy estamos justo en el promedio; empero, el encuentro ha sido acelerado. Hemos alcanzado este promedio negativo en apenas 9, 10 años; lo que indica un sobresalto en la dinámica de la vida social; un desajuste brusco de nuestra vida social. Todo lo cual, deriva consecuencias funestas para alcanzar un mejor bienestar de la felicidad y por ende más frustraciones, más enfermedades.

 

     Sabemos que cuando la Tasa de Homicidios se encuentra entre 0–5, es un umbral normal. Cuando se encuentra entre 5–8, constituye una alarma, una enfermedad. Cuando sobrepasa 8…. Es una pandemia, una epidemia. La violencia, la delincuencia y la tasa de homicidios en el tejido social dominicano se han constituido en una peste social.

 

     El gran desafío como sociedad, consiste en derrotar el delito de cuello blanco, la delincuencia empresarial, la delincuencia del crimen organizado (contrabando, el juego ilegal, el tráfico de drogas, la prostitución, el robo a gran escala y las formas de protección mafiosa, el blanqueo de dinero, contrabando de inmigrantes y de órganos humanos, contrabando de armas de fuego, etc. etc.); la ciberdelincuencia y la delincuencia social. Todos ellos, expresión y génesis de la Violencia y el incremento de la Tasa de Homicidios.

 

Impresora



 

 
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