Gobierno electrónico significa que la tecnología digital se coloca al servicio de las agencias gubernamentales para lograr mayores niveles de eficiencia y eficacia en las acciones del sector público. Ayuda a la gobernabilidad porque permite lograr una comunicación fluida entre las autoridades y la ciudadanía. El asunto es complejo e implica una simbiosis entre quienes saben cómo se deben proveer los bienes y servicios públicos, quienes saben de asuntos administrativos y quienes saben cómo usar la tecnología de la información y la comunicación. Los tres pilares de un buen Gobierno electrónico son los administradores, los proveedores de servicios y los informáticos.
Si por casualidad se le da demasiado poder, es un ejemplo, a las personas que saben del manejo técnico y estos quieren hacer las cosas sin tomar en cuenta las opiniones de quienes saben de administración y de quienes se relacionan con la población, de seguro se diseñarán Páginas web hermosas, con efectos especiales, dibujitos por doquier y algunas fotos sonrientes de las personas que dirigen, pero no ayudarán en nada a la población. Serán costosos monumentos a la fascinación por la técnica. Lo peor es que me dicen que estas cosas pueden estar pasando en el país, porque la Oficina Presidencial de Tecnología de la Información y la Comunicación –OPTIC- no toma en cuenta a los otros pilares mencionados y, muy sabios, ellos ya saben sin investigar lo que necesitan los demás. Si es así, este Gobierno electrónico va camino del fracaso.
Gobierno electrónico es más que páginas web. Es un cambio cultural, una forma de mejorar la calidad de los bienes y servicios públicos, así como lograr mayor eficiencia en su provisión. Cuando se hace como se debe, promueve la transparencia por lo que reduce tanto la dilapidación de los recursos públicos como la corrupción. Pero, si cada vez que usted entre a una página web de una secretaría lo primero que le viene a la mente es que el coordinador de la Unidad Técnica de la Comisión Nacional de Ética, Gustavo Montalvo, renunció porque sostiene que la licitación para lograr un Gobierno electrónico que nos dé más transparencia no fue transparente, entonces como que este Gobierno electrónico es más bien opaco e innecesario y va directo al fracaso. Y me dicen que eso puede ocurrir en el país, porque por más preguntas que hace la Comisión Nacional de Ética, por más que gritan los organismos internacionales y las organizaciones de la sociedad civil, nadie desde el Gobierno central ha podido explicar qué pasó con la convocatoria a la Licitación Pública Nacional e Internacional OPTIC/LC-001-2005. O sea, ¿usted se imagina que lo que se supone ayuda a la transparencia es la principal prueba de opacidad y sospecha? Desconcertante, ¿verdad?
Gobierno electrónico es una forma diferente de relacionarse la ciudadanía con su gobierno. Se trata de aprovechar la tecnología para dar mejores bienes y servicios públicos, no es aprovecharse de ellos para que jóvenes tecnólogos incrementen su patrimonio y me dicen que eso puede ocurrir aquí.
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