Siguenos en:

Content on this page requires a newer version of Adobe Flash Player.

Get Adobe Flash player

menu principal
Documentos
Opiniones
En la recta final de este proceso electoral...
  “Nueva York chiquito”...
A pocos días de las elecciones presidenciales...
  No voy a escribir sobre la obra...
  Una manera significativa de comprender...
investigaciones pc
 
Búsqueda:
Ramon Tejada Holguin | 21 de Julio del 2005
La ciudadanía necesaria versus el desencanto ilustrado

En el artículo anterior hablé de una sola cara del fenómeno de la representación cuando sostuve que: "Un breve análisis de ellos (los partidos políticos dominicanos) demuestra que carecen de una visión de futuro, que los intereses que representan son más bien difusos, por no decir que se representan a sí mismos y que entre ellos no difieren substancialmente en sus formas "clientelares" de relación con la sociedad. Esto es lo que llaman la crisis de representatividad. No es que los partidos estén en crisis, es que cada día representan menos a la sociedad dominicana." ¿Qué hacer frente a este hecho? ¿Nos cruzamos de brazos y nos preocupamos por las salidas individuales? ¿Nos lanzamos a una loca carrera contra la participación política desprestigiando a la política? Creo que el secreto está en el tipo de ciudadanía que existe y en el que se debe promover.

 

Esta es la otra cara que en ocasiones parece ocultarse en la penumbra: la de la ciudadanía. Una carita que puede estar "pintada color esperanza" o ser una faz dura que escribe en mayúscula su frustración infinita inyectando el veneno del desaliento a diestra y siniestra. Sí, afirmo que la ciudadanía es la principal agencia del cambio político, para lo cual hay que ser capaz de asociarse, de juntarse, de agregarse. Ni la mala res, ni gente con complejo de héroes solitarios, o heroínas lanzas en ristres, construyen la democracia. La posibilidad de cambio va a depender de la forma en que los ciudadanos y las ciudadanas se relacionan con la política y del nivel de participación social que son capaces de soportar.

 

Desde nuestra óptica la ciudadanía tiene cuatro grandes formas de relacionarse con la política y la participación social. Dependiendo del modelo de ciudadanía que se generalice en una nación habrá mayores o menores probabilidades de que se desarrolle un tipo de organización partidaria con mayores compromisos con la democracia y el bienestar colectivo.

 

El primer modelo de ciudadanía es el que he llamado "inmóvil apático". A este modelo pertenecen las personas que no les interesa la participación de ningún tipo, sólo se recuerdan de la política para maldecirla y echarle la culpa de todos los males, los errores del Gobierno les sirven para justificar su abstención electoral y cómoda indiferencia social. Los errores de las organizaciones civiles son el pretexto para decir que todos son iguales y justificar su dejadez. Este tipo de ciudadanía contribuye, con su inacción, al mantenimiento de lo que ella misma dice que está mal, su oposición a la política es una cómoda posición política.

 

El segundo modelo está formado por lo que la ciudadanía "desencantada militante". Este modelo es preferido por cierto tipo de personas con formación académica, muy informadas, con acceso a la tecnología más moderna, desde sus sillas frente a las computadoras esparcen el virus del desaliento y el fracaso hacia los cuatros puntos cardinales.

 

En este modelo se pueden encontrar varios subgrupos. Hay quienes participan en organizaciones sociales pero dicen abominar de la política. Tienden a ver las virtudes sólo en la organización en la cual militan y controlan. Todo aquello que no está bajo su mando o no se somete a sus designios es satanizado. Poseen una visión autoritaria de la sociedad y su incapacidad para la participación y agregación en grupos está muy relacionada con la creencia de que sus ideas son las únicas que pueden salvar el mundo y a los demás, su incapacidad para sumar les sume más en la frustración y el desaliento. Ven a los partidos como devoradores de la honestidad y grandes corruptores, se olvidan que en general los grandes beneficiarios de la corrupción se encuentran entre cierto tipo de empresariado evasor, rapaz y depredador.

 

Otro subgrupo de los "desencantada militante" son personas que no participan en nada y se la pasan despotricando contra quienes desean actuar. Poseen una teoría que justifica su inacción. Son profesionales de la desmoralización y expertos en frustrar cualquier iniciativa. En dominicano se diría que todo les hiede y nada les huele. Un pequeño obstáculo es, para ellos, la evidencia viviente de que todo esfuerzo carece de sentido. En general son sumamente irresponsables a la hora de juzgar las acciones de los demás y no les importan las consecuencias de sus palabras. Se regocijan en su negatividad. Se relamen de gusto cuando logran desilusionar a alguien.

 

Disfrutan ante el fracaso de las iniciativas positivas porque les justifica su pasividad. Estos "desencantados militantes" tienen como base de apoyo a los "inmóviles y apáticos" y juntos hacen una contribución de primer orden en el mantenimiento del clientelismo político y la corrupción vía la inacción política o la palabrería de desaliento. No se debe confundir el modelo de ciudadanía "desencantado militante" con la criticidad. En ocasiones el desencantado quiere revestir con un aire crítico el discurso justificador de su inacción y pasividad, de su desmovilización política y social. Este tipo de ciudadanía es típico de ciertos sectores de la llamada clase media dominicana con aire europeizante o pasión estadounidense.

 

Hay que decir que en ocasiones el modelo "desencantado militante" es provocado por una frustración partidaria, o por alguna otra experiencia organizacional. En ocasiones son sectores que han sido desplazados de algunas de las esferas de privilegios. Es el modelo que tiene mayor tendencia al autoritarismo y a propiciar regímenes de fuerza que pretenden adecentar la sociedad.

 

En tercer lugar tenemos a la ciudadanía activa, pero que se moviliza de manera clientelista en beneficio individual e inmediato. Son los representantes del "dame lo mío ahora". Este tipo de ciudadanía estimula la desigualdad y la exclusión, así como la consideración de la política como actividad de las elites. Esta es la ciudadanía que actualmente se encuentra más generalizada en la sociedad dominicana. Es la que piensa que los puestos públicos son patrimonios de quienes son elegidos y de sus partidarios, algunos poseen carnés de todos los partidos con mayores probabilidades electorales. La política es, en este modelo de ciudadanía, la fuente primigenia de los privilegios y la mejor vía para el arribismo. En cuarto lugar está la ciudadanía activa no clientelista.

 

Entiende que mejorar el entorno institucional que le rodea va en beneficio propio. Lucha porque sus intereses formen parte del interés general y busca el establecimiento de reglas del juego claras, precisas e iguales para todos. Por eso tienden a juntarse con las personas que piensen igual a ella, o a sumarse a grupos que defienden los mismos intereses económicos, sociales y políticos que ellas. Saben que las reglas del juego cuando son claras, aceptadas por las mayorías y usada como el principal criterio para el trato equitativo para todos y todas son más sostenibles en el tiempo y serán más beneficiosas para sí y su descendencia. Este modelo de ciudadanía es crítica, a veces ácida, en ocasiones incómoda, insoportable, pero entiende la sociedad como proceso de construcción colectiva, porque la búsqueda de privilegios individuales construye una selva peligrosa.

 

Se podría decir que cada uno de estos modelos de ciudadanía no se presentan en estado puro en la realidad, en ocasiones hay mezclas extrañas, combinaciones inexplicables. Lo importante, creo, es promover el modelo de la ciudadanía activa no clientelar, porque es la ciudadanía que representa la energía creativa de la democracia, la que estimula y viabiliza el cambio, la que posibilita la redefinición del pacto social que nos da vida. Este es el tipo de ciudadanía que la nación necesita se haga mayoritaria. Es la que se encuentra en minoría ahora mismo y es la que debe ganar la batalla en nuestras mentes y almas

Impresora



 

 
videos
Galería
Otros Proyectos
Todos los derechos reservados
© 2010 Participación Ciudadana
C/ Wenceslao Álvarez No. 08, Zona Universitaria, Distrito Nacional, Santo Domingo, R. D.
Tel.: 809-685-6200 / Fax 809-685-6631 Email: info@pciudadana.org
Desarrollado por: Virtuacentro.com