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Ramon Tejada Holguin | 06 de Julio del 2006
Anomia e inseguridad ciudadana

La violencia es espiral que se enrosca al cuerpo social: engendra un miedo que nos hace más proclives a la violencia.

 

Tantas armas en manos de gentes temerosas se convierten en gatillos que penden sobre las cabezas y corazones de la ciudadanía. ¿Cuántos niños, niñas y adultos morirán a causa de todas esas armas en manos de gente irresponsable? ¿Cuántos inocentes más deberán caer abatidos para que Interior y Policía entienda que debe jugar un papel más activo en el desarme de la población? La espiral se traslada hacia los barrios residenciales, y la irresponsabilidad en el uso y manejo de armas cobra proporciones de escándalo. ¿Acaso no se dan cuenta que violencia, miedo a la violencia y proliferación de armas es mezcla explosiva? En Interior y Policía parecen no interesarse por el conocimiento de las causas de la violencia y eso forma parte del problema. Hay que caracterizar bien el fenómeno para comenzar a buscar remedios.

 

El sociólogo estadounidense Robert K. Merton desarrolló el concepto de anomia. El cual brinda un marco muy interesante para el análisis de la violencia y la delincuencia en general, y en la República Dominicana en particular. Veamos, según Merton en las sociedades modernas la anomia es causada por la desconexión entre “la estructura reguladora de la sociedad (las “normas institucionalizadas”) y los objetivos culturales de la sociedad”. Es decir, si la sociedad crea cierta definición del bienestar, digamos que el bienestar de la gente se mide en función de la capacidad de comprar cosas que tienen las personas, pero no ofrece los medios institucionalizados para que la gente consiga esos bienes económicos y no coloca el énfasis en que deben respetarse las reglas del juego, sino que coloca el énfasis en que lo importante es tener dinero.

 

La gente hará lo posible por conseguir esos bienes y no importará si usan vías no legales, tales como el crimen, la venta y consumo de droga. Después de todo, casi nadie respeta las reglas y menos que nadie esos funcionarios montados en sus enormes “yipetas” con vidrios ahumados que los aíslan de la realidad dominicana. Sí, estoy diciendo que la sociedad dominicana tiene un nivel de anomia insoportable y las autoridades no le prestan atención al asunto.

 

Sí, digo que el nivel y tipo de violencia de una sociedad habla de las características de ella, de sus miedos, de sus metas culturales y de la ineficiencia de las autoridades encargadas de la seguridad ciudadana.

 

La democracia se define como la creación de un ambiente que permite que los seres humanos desarrollen sus capacidades al máximo, la violencia y el miedo que ésta provoca bloquean la creación de ese ambiente. Interior y Policía debe asumir su responsabilidad en el control de las armas y dar un giro en su visión de la violencia.

 

Seguir permitiendo que los civiles se armen hasta los dientes para autodefenderse, seguir con el nivel de ineficiencia en el mantenimiento de la seguridad ciudadana sólo provocará que la nación se fragmente más y siga propensa a las muertes por mal manejo de las armas y las balas perdidas, mientras la anomia crece y se extiende.

Impresora



 

 
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