Cuando en abril del 2001 se promulgó el decreto 466-01 que crea el Gabinete Social quienes desean una sociedad más equitativa pensaron que era un paso de avance hacia la eficiencia y eficacia de las políticas sociales. Su objetivo principal es trabajar con las demás agencias responsables de mejorar las condiciones de vida de la población. Cuando el actual gobierno anunció que le daría continuidad y se elaboraron documentos dirigidos a corregir las fallas e inacciones del gobierno pasado, una esperanza sobrevoló las nubes de la equidad. Pero a un año el Gabinete Social funciona como una agencia destinada satisfacer las formas más simples de asistencialismo y ha sido acusado de clientelismo.
En un evento sobre “corrupción y pobreza” organizado por Participación Ciudadana el Vicepresidente hizo un recuento de los éxitos del Gabinete Social actual. Habló de “Comer es Primero” y de “Solidaridad”, de esa tarjeta que acredita a la gente como pobres que merecen dádivas. Explicó que a través del Sistema Único de Beneficiario SIUBEN se identifica a los agraciados de todos los programas sociales, dijo que les entregan una tarjeta que permite a la gente adquirir comidas en los colmados y contó que contrataron de manera transparente y por concurso a la institución bancaria que proveería la tarjeta. Esas cosas estarían bien, si se acompañan de otras acciones que les permitan a los beneficiarios capacitarse para valerse por sí mismo y si fueran parte de sus funciones. Pero el Gabinete Social no tiene como función esas actividades.
En su rendición de cuentas el Vicepresidente, no habló de la participación de las demás agencias gubernamentales en las acciones del Gabinete Social. No dijo cómo se relacionan las instituciones que tienen que ver con la Educación y la Salud con la tarjeta de pobres. La descripción que hizo presenta el Gabinete Social como una suerte de “Plan Presidencial de Lucha contra la Pobreza” sin relación con las demás agencias. Parafraseando el famoso proverbio chino: el Gabinete Social regala pescado, cuando de lo que se trata es de enseñar a pescar. No tengo nada contra el regalar pescados, siempre y cuando la gente que reciba el pescado se comprometa a aprender a pescar y alguien le enseñe a pescar y haya mecanismos reales para hacer que la gente cumpla con lo que se compromete, y un día ya no sea necesario dar pescaditos.
Otra de las misiones del Gabinete Social es eliminar la duplicación de esfuerzo; Pero, la ficha del SIUBEN, que se usa para identificar beneficiarios no tiene toda la información que necesitan las demás agencias, por ejemplo, las que tienen que ver con la Seguridad Social o con el subsidio eléctrico. El Programa de Reducción de Apagones (PRA) está haciendo su propia recolección de información para identificar beneficiarios y otras agencias están planificando hacerlo en el futuro. El SIUBEN es duplicación de esfuerzo y para colmo según una encuesta del CIES el 75% de la población votante cree que los programas de lucha contra la pobreza no llegan a quienes lo necesitan.
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