El Instituto Nacional de Opinión Pública (INOP), adscrito a la Funglode, presentó el estudio “Ciudadanía y Democracia en la República Dominicana”, que forma parte de un proyecto que involucra alrededor de 40 países.
Este estudio se suma a la serie de encuestas Demos y al Estado de Situación de la Democracia Dominicana realizadopor el Centro de Investigaciones y Estudios Sociales adscrito a Unibe.
El punto que más llamó mi atención de la encuesta del INOP se encuentra en la página 16 del informe. Dicen los autores: “La población dominicana revela un alto grado de conciencia ciudadana”.
Los estudiosos de la política dominicana sostienen que tenemos una ciudadanía de baja intensidad, es decir con una limitada participación democrática, con un tipo de movilización política clientelar, que persigue líderes y sus recurso y no ideas sobre la organización social, que prefiere el jolgorio y el movimiento de las manifestaciones públicas a los espacios de reflexión sobre la forma de lograr un mayor nivel de rendición de cuentas.
Con este antecedente la pregunta se cae de la mata: ¿Por qué este alto grado de conciencia ciudadana no se traduce en una mejor democracia y en una sociedad en la que impera el Estado de Derecho?
Veamos los índices usados para hablar del alto grado de conciencia ciudadana. En la página 17 encontramos un cuadro construido en función de la respuesta a una batería de preguntas sobre la puntuación que las personas entrevistadas dan, en una escala del 1 al 7, en la cual 1 es nada importante y 7 es muy importante, a una serie de afirmaciones.
Se les pidió ubicar en la escala de importancia “votar en las elecciones que se celebren”, el promedio ponderado fue de 6.24, “obedecer la ley y regulaciones en todo momento” tuvo un 6.01.
Mientras el promedio más se acerca a 7, se afirma que mayor es la importancia que le asignan todas las personas entrevistadas a esa categoría. Los niveles de respuesta sobre lo que es ser un buen ciudadano fueron abrumadores.
Pero, los índices no dicen que las personas entrevistadas tengan alto nivel de conciencia ciudadana y que practican lo que dicen. Por ejemplo, la afirmación de que “nunca evadir pago de impuestos” es ser un buen ciudadano tuvo un promedio de 5.98.
Pero, ¿cuántas personas no evaden impuestos en este país? ¿Cuántos de ustedes paga en efectivo para que les descuenten el ITBIS, sabiendo que la tienda o comercio no reportará la venta realizada a Impuestos Internos?
La encuesta sugiere que la ciudadanía sabe lo que es ser buen ciudadano o buena ciudadana.
Si es así el problema de la ciudadanía de baja intensidad y la precariedad de la democracia dominicana se relacionan con la práctica ciudadana y no con el conocimiento.
Esta interpretación del indicador del INOP nos lleva a la pregunta del millón: ¿Por qué el conocimiento no se convierte en práctica cotidiana? El reto será encontrar los obstáculos que impiden que el saber influya en la práctica, que deben buscarse en la institucionalidad que beneficia a unos cuantos y no en las cabezas de la mayoría.