Mal año político

Ramón Tejada Holguín - El Caribe, 28 de diciembre, 2006  

El año que recién termina reitera la debilidad de las instituciones políticas dominicanas, la falta de mecanismos institucionales para el procesamiento de los conflictos intrapartidarios y la carencia de mecanismos de gobernabilidad interna de las instituciones relevantes de la actividad política.  

Ninguno de los partidos escapa a este diagnóstico. El PRD no logra ponerse de acuerdo con la fecha de su convención y recién recurre a la JCE electoral para que esta tome cartas en el asunto.  

Lo que evidencia la pérdida de confianza y la incapacidad para dialogar entre las corrientes que interactúan en ese partido. El PLD se encuentra en una encrucijada de grandes proporciones, por un lado los promotores de que el actual Presidente se repostule y del otro quienes desean que el candidato de ese partido sea Danilo Medina. Este partido convocó a su Comité Político y hubo de nombrar una comisión para que estableciera las reglas del juego.  

La pugna entre los grupos internos del PLD ha provocado enfrentamientos importantes entre autoridades electas. Diputados y senadores se han enfrentados entre ellos y con secretarios de Estado. El próximo año podría profundizar las diferencias. 

En el Partido Reformista se observaron diferencias importantes e incluso ausencia de mecanismos institucionales para la definición del rol que ese partido debe jugar como oposición.  

Amable Aristy Castro, por ejemplo, coloca el partido como la punta de lanza para este mantenerse en la Liga Municipal Dominicana y seguir burlándose de los votantes de Higüey.  

En el tercer trimestre del año hubo intentos de la dirección de ese partido, en especial de su secretario general, de llamar a capítulo al poderoso señor de la Liga Municipal. Infructuosos intentos. Aristy Castro ha terminado imponiendo su agenda y estableciendo las reglas del juego.  

Los partidos pequeños no se quedan atrás, al final del año el recién nacido partido del toro, PRSD, ya conoció su primer cisma cuando uno de los más cercanos colaboradores de Hatuey Decamps, líder del PRSD, pasó a ocupar un cargo en la Cámara de Cuentas, y fue acusado de irrespetar decisiones del partido, provocando su renuncia.  

La pregunta se cae de la mata, ¿cómo puede institucionalizarse una organización si no se respetan las autoridades elegidas por sus bases, si hay poderes fácticos internos que se colocan por encima de todo y no hay compromiso con  el respeto a las reglas del juego? 

Estos hechos son sólo la punta del iceberg. La realidad es más profunda y desoladora, y nos llama a interrogarnos sobre la imposibilidad real de acciones políticas colectivas y democráticas en el actual contexto dominicano.

El estilo clientelista y autoritario de control de las instituciones políticas y sus organizaciones parecen estar socavando la legitimidad misma de esas organizaciones y se erigen como un formidable obstáculo para su crecimiento y para que estas respondan efectivamente a las demanda de las ciudadanía, de su militancia, de las personas que por ellas simpatizan, y por lo tanto se convierten en una barrera de grandes proporciones para la construcción de la democracia.

       
Ramón Tejada Holguín

http://desdeelpaisdealicia.blogspot.com/

28 de diciembre 2006