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Presupuesto participativo: clientelismo o democracia (I) Con la apertura a la democracia electoral en el continente y consecuentemente el arribo de mayores niveles de libertad de organización y uso de los medios de comunicación se produce una reestructuración en los modelos organizativos en la sociedad. Con los cambios producidos en el modelo industrial-capitalista, el fracaso político de los gestores del socialismo real, la profundización de la innovación y uso de nuevas tecnologías de la comunicación se produce una transformación en los modelos tradicionales de organización ciudadana. De una estructura social de organización enmarcada en el modelo capital-trabajo y capitales-mosocialismo, la cual ha determinado históricamente el modelo de organización fabricaobrero y tierra-campesino, ha contribuido con ahondar la construcción social determinada por la vinculación con el territorio. Por otro lado la crisis del modelo de democracia representativa, la cual ha ido adquiriendo un perfil fundamentalmente de democracia electoral, se convierte en un sustento para las búsquedas ciudadanas de espacios de participación e influencia en la toma de decisiones ante los actores políticos. Globalización y neoliberalismo Los cambios producidos en la economía (globalización y neoliberalismo) y su impacto en la atracción de una economía de servicios, las perdidas de competencias tradicionales del Estado en materia de prestación de servicios públicos (luz, agua, salud, telefonía, transporte, etc.) y su consecuente concentración en materia impositiva y regulación de los mercados, por un lado, y el incremento de los niveles de pobreza son razones de búsquedas de nuevos espacios organizativos. Es esta realidad política, económica y social que configura la oportunidad para que los ciudadanos construyan nichos organizativos funcionalmente relacionados a lo que el Estado y el sistema político renuncian dentro de sus competencias. En este marco han surgido desde hace años, múltiples iniciativas de participación ciudadana vinculadas con los gobiernos locales. Se pueden observar mesas de diálogo, cabildos abiertos, planes estratégicos, consultas ciudadanas y presupuestos participativos como instrumentos que buscan fortalecer la democracia y la movilización social, siendo el paradigma del presupuesto participativo el más relevante en América Latina y el Caribe. Desde que el gobierno local de Porto Alegre inició esta estrategia, en el año 1988, la aplicación del PP no ha parado en su aplicación en América e incluso ha traspasado el Atlántico insertándose en Europa. Ahora ¿en qué medida estas iniciativas de participación social están contribuyendo a la construcción de ciudadanía? ¿Cómo la cultura política clientelista se combate o se reorienta en esta nueva coyuntura sociopolítica? Si bien es cierto que el Presupuesto Participativo está contribuyendo a que los gobiernos locales definan sus presupuestos y políticas públicas según las expectativas ciudadanas, no menos cierto es que si el presupuesto participativo es un instrumento que debe conducir a la democratización del sistema político, este objetivo podría verse afectado considerablemente y estar cumpliéndose de manera desigual en los diferentes escenarios locales. La masificación del presupuesto participativo, que en muchos casos toma el rumbo de presupuesto consultivo, se hace en un contexto político atravesado por la cultura política clientelista, patrimonialista y carente de transparencia. De ahí que nos avocaremos a presentar un análisis o reflexión sobre las características y condiciones de las prácticas clientelares en la puesta en marcha de los presupuestos participativos. Poder dar respuesta sobre cómo una estrategia de construcción de democracia se encuentra mediatizada y bloqueada por el clientelismo, por valores, creencias y hábitos políticos construidos en procesos históricos del Continente. Cuando los sujetos sociales participan y están armados de una conciencia política el ambiente de la cultura política clientelista tiende a sufrir significativamente en su posicionamiento. Cuando hay empoderamiento crítico en el presupuesto participativo las políticas se reorientan a un nuevo esquema de decisión plural que refleja una actitud creciente de defender derechos. ¿Qué es el Presupuesto Participativo? El Presupuesto Participativo es una nueva concepción política ideológica que enfatiza la gestión social de las finanzas y establece la elaboración del presupuesto municipal considerando esencialmente las propuestas que hacen los ciudadanos desde su territorio o sector especializado. El surgimiento de esta herramienta política y financiera tiene su razón de ser en causas estructurales que se basan en la exclusión social, la corrupción, el centralismo o concentración del poder, el sindiquismo o alcaldismo (versión local del presidencialismo), además de la ineficiencia de la burocracia estatal y municipal. Para romper y superar estas causas estructurales, la ciudadanía ha comenzado a demandar participación en los asuntos públicos, que por ser público tiene derecho legalmente establecido a exigir espacio y rendición de cuenta.
Por Domingo Matías
Número 42 |