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Terminar como empezó Ramón Tejada Holguín - El Caribe, 26 de octubre, 2006 Ha empezado con buen pie el Senado en cuanto a la elección de la Junta Central Electoral. Debe evitar tropezar. Se nombró una comisión especial en la que hay senadores de los tres partidos. La cual está presidida por Reinaldo Pared Pérez e integrada por Cristina Lizardo (vicepresidenta del Senado), Francis Vargas Francisco (vocero de los senadores del PLD), César Díaz Filpo (vocero de los senadores del PRD) y Noé Sterling Vásquez (vocero de los senadores reformistas). Hubo vistas públicas, se escuchó a quienes hablaron, se entrevistaron candidatos y candidatas. No hay pretexto que impida hacer una elección basada en la honestidad y eficiencia. El Senado tiene la oportunidad de demostrar que es capaz de legislar como demanda una nación moderna e institucional. La forma de elección de la nueva JCE será un indicador de que la institucionalidad promovida por el PLD no es sólo de palabras. El Senado tiene la oportunidad de elegir una JCE que pueda ser recordada como hoy se rememora esa que dirigió Estrella Sahdalá o aquélla que comandó don Sully Bonelly. El PLD, como partido que controla el Senado, no puede dar un traspié y elegir a militantes de esa organización política, hayan sido o sean miembros del Comité Central. No puede negociar con los partidos mayoritarios la repartición de los cargos como si fueran botín de guerra. Tampoco debe trasladar la elección a otros espacios y con otros actores. No debe escuchar a quienes le gritan que haga lo mismo que hizo el PRD con las dos JCE anteriores. El mal comportamiento ajeno no justifica el propio. No debe escuchar a quienes le recuerdan la forma balaguerista de elección. La nación no soportará más comillas sobre los triunfos electorales. No es necesario realizar una gran cumbre entre los jefes políticos de los partidos para elegir una buena JCE, basta con que la comisión haga su trabajo correctamente. Si el PRD o el PRSC tienen algo que decir sobre la elección de los miembros de la JCE, que lo diga a través del senador que les representa en la Comisión Especial nombrada por el Senado. Una cumbre sólo se justificaría si el Senado hace una elección carente de legitimidad, sentido común y sensatez, como se ha hecho en el pasado reciente. El Senado debe darle un plazo a la nueva JCE para que busque una solución justa para la cantidad de personas pobres que carecen de documentos de identidad y debe exigirle que regularice los actos del registro civil, eliminando la práctica de los oficiales del estado civil de poner el precio que desean por cumplir con sus responsabilidades. El Senado tiene la oportunidad de mostrar un rostro transparente, si además exige que se investiguen las denuncias que se han realizado sobre irregularidades en la forma en que se ha manejado el contrato de automatización del registro civil, los intentos para establecer una modalidad específica de voto electrónico y la realización de pagos irregulares. Ha empezado bien el Senado y no debe terminar mal. Nada es peor que sentirse engañado, las promesas insatisfechas son la principal fuente de deslegitimación de los gobiernos.
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de octubre 2006 |