¿Para qué quieren la LMD?
Domingo Matías- Cambio No.29, 29 de septiembre 2006

Aún después del espaldarazo dado a Amable Aristy Castro por las cúpulas del PRSC y del PRD la comidilla en los partidos políticos en torno al control de la Liga Municipal Dominicana parecería no terminar. El caudillo y benefactor de la provincia La Altagracia; senador reelecto y reiterativo en renunciar a su curul por el “bien del municipalismo dominicano”, agraciado por el PLD y el PRD en 1999 y 2003 respectivamente para dirigir los destinos de la Liga Municipal Dominicana parecería que tiene toda la de ganar. Tres aspirantes a la clara quedaron atrás Jhonny Jones, Julio Maríñez y Víctor D, Aza.

Por su parte parece ser que Alfredo Pacheco queda en la soledad después del apoyo recibido por Amable Aristy Castro por 50 síndicos del PRD. Aunque la decisión definitiva en las elecciones del 26 de enero 2007 no la tienen los síndicos sino quienes deleguen los regidores y regidoras. Y éste es el sector más difícil de obtener fidelidad. De ahí que podrían darse situaciones en el panorama político impredecible. E incluso hasta Amable podría renunciar a sus aspiraciones si el Congreso Nacional decide eliminar la intermediación de transferencia de recursos por parte de la Liga Municipal Dominicana. Esta propuesta quitaría el apetito, el deseo, el amor y el encanto a los principales pretendientes a dirigir la preciada Liga. Ya el Senador Domínguez Brito informó sobre la modificación a la ley de transferencia. Aunque la propuesta se quedaría corta sino establece nuevos criterios en la orientación del gasto: 25 % para personal, 25% para servicios y gastos operacionales y 50% para inversión en infraestructuras.  

Políticamente quien está capitalizando y ganando es el partido en el gobierno central. El PLD con su “desinterés” por la Liga ha provocado fricciones en el interior del PRD y del PRSC, pero también desencanto y disgustos entre estos dos partidos. De profundizarse la crisis podrían darse los siguientes escenarios: primero; el PLD presentaría candidato con apoyo de regidores reformistas y perredeistas “desencantados”, segundo; Alfredo Pacheco, con fama de torcerle la muñeca al grupo de Hipólito Mejía, podría recibir el apoyo de una parte importante de regidores del PRD a los cuales se podrían sumar los ediles del PLD para dejar una sensación de profundización del desbarajuste del partido blanco; tercero; el PLD apoyaría a Amable Aristy Castro dejando al PRD como perico en la estaca y asegurar alianza electoral para el 2008 con la facción del benefactor del Este; y cuarto podría mantenerse el escenario creado por el PLD de apoyar la decisión que tomen en común acuerdo el PRD y el PRSC.

Puede ser Amable Aristy, Alfredo Pacheco, Ignacio Ditrén, alguien con bajo perfil político, podrían resurgir muchos aspirantes. Pero para qué se quiere dirigir la Liga: Se quiere la Liga para designar inspectores destinados a hacer turismo municipal por todo el territorio nacional sin dejar resultados concretos en la fortaleza institucional de los ayuntamientos. Para que estos cobren doblemente a los ayuntamientos y a la propia Liga por realizar un mismo trabajo. Para continuar pagando una inspección que enseña las mañas en el manejo de los fondos públicos. O se quiere la Liga para nombrar un personal por méritos académicos, profesionales y responsabilidad en las funciones desempeñadas.

Se quiere la Liga para continuar haciendo contrataciones con el núcleo partidario y de amigos, truqueando las licitaciones para favorecer las empresas o personas que estén dispuestas a devolver un favor por la adjudicación. O se quiere la Liga para constituir un equipo de contrataciones transparentes de los bienes y servicios adquiridos.

Se quiere la Liga para utilizar vehículos y helicóptero en mis actividades personales y las de mi familia, en mis labores partidarias. O se quiere la Liga para regular el uso de los recursos públicos en asuntos exclusivos de la institución.

Se quiere la Liga para disponer de un presupuesto que supera el que se destina a más de 35 ayuntamientos de todo el país. O se quiere la Liga para diseñar un presupuesto equivalente a las necesidades reales de cubrir asistencia técnica y capacitación. Quienes quieren la Liga están dispuestos a proponer que se reforme la Ley 166-03 para eliminar el cobro del “peaje” del 5% de los ingresos destinados a los ayuntamientos.

Se quiere la Liga para continuar siendo “amable” con los síndicos y síndicas a través de la concepción de “facilidades” de préstamos y compras onerosas. O se quiere la Liga para establecer normativa que conduzcan a los ayuntamientos a mancomunarse para adquirir directamente bienes y servicios sin estas intermediaciones que regularmente dejan píngües beneficios.

Se quiere la Liga para que los síndicos y regidores de áreas lejanas como Pedernales, Dajabón o Miches continúen en su odisea cotidiana de venir al papeleo improductivo de la sede central de este organismo. O se quiere la Liga para prestar servicios de formación municipal y asistencia técnica en la proximidad de los municipios, para que sea un ente descentralizado territorialmente hablando.

Se quiere la Liga para sostener una estructura interna de funcionamiento desordenada, caótica y anárquica. O se quiere la Liga para transformar su imagen interna institucional y establecer sistemas modernos de funcionamiento que conduzcan a la disposición de manuales de puestos y funciones del personal.

Se quiere la Liga para continuar interviniendo con la autonomía municipal, con la intervención en áreas que no son de sus competencias como limitar la emisión de recurso por conflictos internos de los ayuntamientos. O se quiere la Liga para fomentar políticas y prácticas de gobernabilidad, democracia y transparencia.

Se quiere la Liga para que sean solamente unos poquitos los únicos que trabajan. O se quiere la Liga para que todos trabajen y presten servicios a los ayuntamientos en una perspectiva de mejorar las condiciones de vida de la gente.

Se quiere la Liga para constituir una oligarquía municipal con un munigarca. O se quiere construir un espacio de toma de decisiones bajo una estructura de pensamiento democrático colectivo y con liderazgos municipales descentralizados. Si es para seguir ligando que se cierre. Si es para hacerla productiva socialmente que se abra el telón de la discusión.

 

Por Domingo Matías
http://www.cambiord.com/

Número 29 • 29 septiembre • 2006

29 de septiembre 2006