La separación de las elecciones no ha fracasado, sino sus actores
Domingo Matías- Cambio No.27, 15 de septiembre 2006

La separación de las elecciones congresionales y municipales de las presidenciales en el año 1994 se llevó a cabo en el marco de la Reforma a la Constitución dominicana. Un contexto caracterizado por una crisis político-electoral generada por el fraude electoral que favoreció a Joaquín Balaguer. Una oportunidad que aprovecharon los partidos políticos que firmaron el Pacto por la Democracia para introducir en la reforma constitucional una demanda hecha durante mucho tiempo por la sociedad civil e integrada en los programas de gobierno que presentaban los principales partidos de República Dominicana.

La razón fundamental que se expuso entonces fue evitar el arrastre por parte del candidato a la presidencia o presidentecandidato. Hemos tenido tres elecciones congresuales y municipales separadas 1998, 2002 y 2006. Una vez concluyen o se producen estas elecciones se escuchan voces provenientes de sectores económicos, algunos medios de comunicación y de la cúpula de Iglesia Católica que reclaman la unificación. Pero recientemente los tres partidos (PRD, PLD Y PRSC) responsables de la modificación constitucional comienzan a tener un encanto con esta idea de la unificación. El presidente llegó a plantear que se mantengan separadas, aunque se hagan el mismo año con un mes de diferencia.

Se argumenta que las elecciones separadas son muy costosas; que el presidente tiene que invertir mucho tiempo en asuntos electorales y descuida las labores propias de sus funciones; que el arrastre no ha desaparecido; que existe una mayor abstención, que se usan abusivamente los recursos del Estado; y con la unificación se tendría más paz, sosiego y tranquilidad. Se argumenta que cuatro años en campaña significa demasiado desasosiego, malestar y desvelo para la población. Dicen los críticos que ha fracasado el modelo de elecciones separadas. No es el modelo de separación el que ha fracasado, quienes han fracasado son los actores y gestores políticos de los procesos electorales. Es la carencia de fortaleza institucional en los partidos, el gobierno, los ayuntamientos, el congreso y la Junta Central Electoral la causa estructural del problema de descontrol e ineficiencia de los procesos electorales. Y pasó a explicar porque. La Junta Central Electoral no desempeña su rol de hacer cumplir los plazos establecidos para las campañas electorales. Este organismo carece de autoridad moral para frenar a los partidos políticos, quienes a través del Senado nombran a sus jueces.

  • Sobre el uso de los recursos del Estado hay que decir que es un argumento baladí o superficial. La corrupción trasciende lo electoral, no es exclusiva; además la misma es sistémica en el régimen político dominicano. Con este argumento los actores políticos reconocen que son incapaces de controlar la corrupción. Con la unificación también hay corrupción. Lo ideal sería que no haya corrupción en ninguno de los tipos de elecciones y si la hay que haya sanción. La causa no está en la separación hay que buscarla en la ineficiencia de los organismos de control y la justicia.

  • Por su parte el presidente de un país los ciudadanos lo eligen para gobernar durante cuatro años y no para invertir tiempo buscándoles votos a sus consortes. El presidente se elige y jura con cumplir las leyes, de lo contrario no está respondiendo positivamente al mandato ciudadano.

  • *Es falso que las elecciones separadas fomentan la abstención. Este no es un fenómeno particular dominicano. En la mayoría de los países con elecciones separadas hay una abstención de más del 50%.

¿Se vota por los partidos y por quien indique el presidente? ¿Ha desaparecido el arrastre con la separación de las elecciones? Es cierto que la gente vota por los partidos y en tendencia hacia la simpatía del presidente.

Por quién se vota

Pero existen huellas que indican que hay una franja de la población que no está votando en la dirección partidaria sino orientada por el liderazgo local.

En las elecciones pasadas se registran casos en los cuales gana el síndico y senador de un mismo partido con cantidad de votos diferentes; por ejemplo el síndico de La Romana (PLD-Bloque Progresista) ganó con un 68.36% y la senadora de la provincia (PLD) ganó con 58.83%. El síndico obtuvo más del 10% de la candidata de su partido. Pero veamos el mismo caso en la alianza PRDPRSC donde el síndico de Ocoa gana con un 53% y el senador obtiene su triunfo con un 62%. Podemos ilustrar otro caso diferente como lo registrado en La Vega y Santiago donde ganan síndicos y senadores de partidos diferentes.

En La Vega su síndico se reelige con el PRDPRSC con un 57% y el senador del PLD-BP triunfa con un 49%; y en Santiago el síndico por la alianza PRD-PRSC gana con un 62% y el senador del PLD-BP obtiene una victoria con 53%.

Los casos anteriores son reiterativos en las provincias de San Pedro de Macorís, Dajabón, Bahoruco, San Cristóbal. Por la proximidad que existe entre liderazgo político local y la ciudadanía se produce un cambio en la relación entre el gobierno local y los munícipes. Las autoridades se ven en la necesidad política de responder a las expectativas ciudadanas. Las elecciones separadas han permitido que los candidatos locales presenten sus propuestas, las organizaciones sociales tengan oportunidad para discutir y proponer agendas de desarrollo.

En la separación de las elecciones está permitiendo que se vaya construyendo un liderazgo local con independencia y autonomía partidaria en las actuaciones, porque una parte de su posición ha sido ganada por mérito propio y no por arrastre. Los síndicos buenos tienden a repetir y los malos a perder.

Después de la separación en una parte de la sociedad se han registrado algunas prácticas políticas sin precedentes como el establecimiento de mecanismos de participación social a través de cabildos abiertos, consejos de desarrollo municipal, presupuesto participativo, el diseño de planes estratégicos y de ordenamiento territorial, la aplicación de auditoría social, el impulso de los ayuntamientos amigos de la niñez.

¿Es esta óptica municipal similar a la óptica congresional? Esta es una discusión que hay que continuar haciendo.

Por Domingo Matías
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15 de septiembre 2006