La distribución del poder municipal para el período 2006-2010
Domingo Matías- Cambio No.23, 14 de agosto 2006

Una nueva configuración de la representación política municipal y congresional se inaugura en República Dominicana el próximo 16 de Agosto 2006. En el nivel municipal el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) dispondrá de una matricula de síndicos ascendente a 68 (45%), el Partido Revolucionario Dominicana (PRD) de 52 síndicos (34%) y el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) un total de 19 sindicaturas (18%). El restante 3% se distribuye entre el PRI (2 ayuntamientos), PRSD (1 ayuntamiento) y el PPC (1 ayuntamiento).

Es bien sabido que el PLD disponía de una cuota de poder municipal de siete (7) sindicaturas en el periodo 2002-2006 a una cuota de sesenta y ocho (68) para el cuatrienio 2006-2010. Mientras que el PRSC duplica la representación municipal pasando de administrar 11 cabildos a 27 en igual periodo. La caída estrepitosa la sufre el PRD que de tener el poder en 104 municipios se edujo a controlar 52.

De los 13 principales centros urbanos del país, el PLD tendrá control de ocho (Distrito Nacional, Santo Domingo Este, Santo Domingo Norte, La Romana, San Cristóbal, San Juan de la Maguana, San Francisco de Macorís y Puerto Plata), el PRD de cuatro (La Vega, San Pedro de Macorís y Santo Domingo Oeste y Los Alcarrizos) y el PRSC de uno (Santiago).

Cuota de la mujer

Los avances en la cuota de la mujer fueron muy pobres, aunque en número absoluto casi duplican la representación cuando se comparan los dos periodos. En el mandato que recién finaliza 9 municipios son gobernados por mujeres. En el nuevo mandato 2006- 2010 tendremos un total 17 mujeres. Pero en el periodo 2002-2006 únicamente habían 125 municipios y para el período 2006-2010 la atomización territorial alcanzó la creación de 151 municipios. Haciendo el cálculo en cuanto a porcentaje la configuración es la siguiente:  en período 2002-2006 un 7.2% de las municipalidades la gobernaron las mujeres y en el período 2006-2010 el 11.25%. Esta cifra esta muy lejana para alcanzar la cuota del 33% de los cargos electos para las mujeres.

Lo anterior puede expresar más poder político, más recursos financieros y más compromisos con las expectativas populares creadas en las campañas electorales. Una expectativa formulada en un ambiente en que se comienza a observar a los ayuntamientos como entidades que deben ir más allá de la recogida de basura para convertirse en el gobierno de la ciudad que tiene que dar respuesta a la construcción de calles, aceras y contenes; la regulación del uso de suelo; protección de áreas verdes y parques; saneamiento ambiental, Etc.

Lo que debe ser

Esta nueva configuración política no necesariamente puede significar la apertura de una nueva forma y estilo de hacer política en el ámbito municipal. Para hacer el cambio de modelo hay que transformar la ineficiencia pública local caracterizada por un predominio de relaciones clientelares, muchas veces vulgarmente impuesto por las cúpulas partidarias y avanzar hacia prácticas de fomento del bienestar colectivo, de un gobierno local al servicio de la ciudadanía. Construir un modelo que pregone la superación de la concepción de la inversión de recursos en servicios y obras comunitarias basadas en la espontaneidad, las ventajas personales y carentes de visión estratégica. Acabar con la entrega de obra al hermano o compañero de partido del síndico o la obra de agradecimiento al regidor complaciente.

Hacer una nueva gestión basada en los valores de la transparencia, la democracia y la eficiencia. Estos valores operan a partir de la rendición de cuenta a los munícipes, haciendo licitaciones de obras y servicios sin hacer trampita, cumplir con lo que estipula la Ley 166-03 de invertir un 25% de los ingresos municipales en nómina. Una democracia municipal incluyente de la diversidad política y social; que establezca mecanismos de participación como los presupuestos participativos bajo una concepción plural y diversa. Una relación comunitaria que rompa con la manipulación del vínculo partidario, discrecional y privilegiado. Una eficiencia local sustentada en gastar lo necesario y obtener resultado al menor costo; evitando el derroche de los fondos públicos, mejorando la recaudación propia, cobrando los impuestos y tasas municipales a todos sin importar que sean miembros, amigos o que hayan cotizados con el partido en la campaña electoral.

Las nuevas autoridades podrían emular algunas buenas prácticas municipales diseminadas por el territorio nacional. Hacer visita a La Vega, Villa González, La Romana, el Distrito Nacional, Mao, San Pedro de Macorís para que conozcan sus experiencias en presupuesto participativo, cómo formularon sus planes estratégicos, cómo gestionan modernamente la prestación de servicios, cómo es que la comunidad participa, cuáles son las formas como se rinde cuenta a la ciudadanía, cómo mejorar la recaudación de los arbitrios municipales, cuáles son los programas de capacitación de los recursos humanos que disponen. El aprendizaje de las buenas prácticas y experiencias de los otros ayuda profundamente a acortar la ruta y hacer las acciones con menores esfuerzos.

Hay que anotar que la legitimidad y aprobación a la eficiencia lo indica el pueblo. A este hay que preguntarle constantemente sobre cómo está satisfecho y acepta la gestión, de lo contrario estarán condenados al fracaso y en el 2010 estarán fuera del poder municipal. El clientelismo, la dádiva y el dame lo mío es el beneficio de una minoría y es transitorio. El gobierno para el bien colectivo es el gobierno de la mayoría y es más duradero.

Por Domingo Matías
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14 de agosto 2006