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Las ONG's de la Concordia El 2006 avanza y todavía no se ha aprobado la Ley de Presupuesto de Ingresos y Gastos Públicos que cursa en el Congreso Nacional. Como en otras ocasiones, el Poder Ejecutivo inicia este año manejando los fondos del Estado con amplios excedentes presupuestarios. Hasta ahora, el debate presupuestario ha sido banal, centrado en los intereses particulares de cada uno de los contendores de esta disputa que se repite cada año. El Poder Ejecutivo, por una parte, insiste en mantener el recargo cambiario de un 13% para preservar el nivel de ingresos que alegadamente la reforma fiscal le quitó; así también, incluye asignaciones de fondos para proyectos controvertidos como el metro de Santo Domingo o el Despacho de la Primera Dama. La oposición, además de rechazar estas partidas, ha estado reclamando el aumento de los fondos destinados a salud y educación, a la Junta Central Electoral, pero particularmente, a las organizaciones no gubernamentales apadrinadas por ellos. Esta última demanda, en verdad, no sólo pertenece a los legisladores de la oposición sino también a muchos legisladores oficialistas que también se ven beneficiados con este curioso sistema de financiamiento político. Desde el momento en que tenemos un sistema clientelista-populista-rentista, en el cual los candidatos privilegian la obtención de votos a partir de la distribución de beneficios y prebendas, relegando a un último plano la promoción de las ideas; se ha planteado la necesidad de buscar fuentes alternativas para financiar unas campañas electorales que resultan costosísimas por todo lo que se reparte a los potenciales votantes y todo lo que se gasta en publicidad televisiva, radial y gráfica. Si bien es cierto que disponemos de un “sistema” de financiamiento político, todos sabemos que esos fondos resultan insuficientes para soportar una campaña de esa naturaleza y que, por demás, estos fondos suelen ser administrados de manera unilateral por las cúpulas partidarias, que no siempre son equitativos al momento de asignarlos a los diferentes candidatos. Por otra parte, en los partidos políticos se vive en la constante amenaza de que un grupo de outsiders, sin tradición partidaria pero con suficiente dinero para comprar los afiliados, sean los triunfadores en los procesos internos en desmedro de aquellos dirigentes históricos que no cuentan con los favores del dinero. La experiencia que recientemente ha vivido el PLD en sus elecciones primarias, ha demostrado que muchos dirigentes avezados pueden resultar perdedores ante empresarios pujantes, noveles en la política, pero generosos al momento de repartir. Estas circunstancias han incidido en que la mayoría de los legisladores busqué una “solución” económica que contribuya a consolidar sus liderazgos. Y la solución encontrada es que el Estado les financie sus “programas sociales” (léase clientelares) a través de organizaciones no gubernamentales (ONGs), que en la mayoría de los casos son presididas por el propio legislador/a, un familiar, amigo o seguidor cercano. Está fuera de discusión que esta labor no tiene nada que ver con las funciones que la Constitución y las leyes asignan a los legisladores y que por demás, coloca a estos en una situación de franco privilegio respecto de otros aspirantes a ocupar una posición electiva. Resulta penoso, asimismo, que la opinión pública mida con la misma vara a las ONG´s de los legisladores y a las organizaciones sociales que han desarrollado un trabajo serio y dedicado por muchos años en beneficio de causas nobles y que también reciben asignación gubernamental. La Liga Dominicana Contra el Cáncer, Hogares Crea, Casa Abierta, entre muchas otras entidades de similar naturaleza, son instituciones que prestan un servicio invaluable a la sociedad dominicana y se distinguen por tener una auténtica independencia política. Hay que reconocer sin embargo que el financiamiento de las organizaciones no gubernamentales de los legisladores tiene una virtud especial. En estos tiempos de tanta rivalidad política entre el gobierno y la oposición, en este año de lucha electoral; estas ONG´s serán el mecanismo que garantizará la concordia entre el Ejecutivo y el Congreso, permitiendo al país dotarse de una nueva Ley de Presupuesto de Ingresos y Gastos Públicos. José Angel Aquino
04 de febrero 2006 |