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Modernización: palabra hueca Quizás en la República Dominicana necesitemos un diccionario de palabras rimbombantes y políticas que se pronuncian de manera precipitada como si ellas pudieran dar sentido a procesos de dudosa efectividad y eficacia. Hay vocablos que parecen guaguas. Son términos que como las guaguas los usan todos y todas. Uno se monta en un lugar cualquiera y se desmonta cuando quiera y van juntos muchos, pero no reburujados. Palabras guaguas porque en ellas caben todos y todas, porque le dan un uso tan indiscriminado que se ven ajadas, desteñidas y descascaradas. Uno de esos pobres vocablos es “modernización”, chulo y cuando se coloca junto a la palabra proceso, ahí es que lo sublime nos embarga. Decir “proceso de modernización” es casi como pronunciar el nombre secreto de alguna divinidad innombrable. Ah, pero si a estas dos palabras le agregamos el concepto de “Registro Civil”, caballero, la cosa se pone del tamaño del universo. No estoy exagerando, piense usted que cuando digo Registro Civil estoy hablando de donde se inscriben los hechos de la vida en sociedad de una persona. Sí, desde el nacimiento hasta la defunción, pasando por matrimonios y divorcios. Lo más importante de todo es que si usted no está registrado o registrada en ese registro, simplemente no existe como persona civil. Mire que esto es grave, no es cuestión de chiste, en esta nación existe alrededor de medio millón de personas que no poseen acta de nacimiento y/o cédula de identidad y electoral. ¿Usted sabía que ese problema es conocido desde hace mucho tiempo?Para ponerle un ejemplo, en el año 2001, el 24 de septiembre para ser preciso, la Revista Ahora, publicó un reportaje llamado “El desorden de las Oficialía del Estado Civil”. El tema se puso en el tapete en aquella época debido a que dos deportistas consiguieron actas de nacimientos alteradas y a que un niño fue “adoptado” de manera fraudulenta y llevado a Alemania. Eso fue en el año 2001, hace cuatro años. Hoy de nuevo están las Oficialías en la picota debido a casos de corrupción, como el de los famosos pasaportes oficiales. Si revisa usted la prensa escrita de los últimos ocho años se dará cuenta de que cada cierto tiempo se destapan escándalos relacionados con Registro Civil. Cada cierto tiempo también, y coincidiendo con los escándalos, algunos jueces de la JCE asumen la defensa y proclaman a diestra y siniestra que se está llevando a cabo un proceso de modernización del Registro Civil. Digo, hay que decirlo, los miembros de la JCE que salieron en 1998 dejaron un proceso en marcha, incluso contratada la empresa para la modernización y algunas ideas de cómo ir mejorando el servicio y cumpliendo con la ley. Ya en el 2001 la JCE decía que “se estaba creando un registro nacional de todos los datos y que en enero del 2002 se iniciaría el proceso en el Distrito Nacional”. Estamos en el 2005, se desechó la empresa que se había contratado y a la cual se le había pagado más de una decena de millones de dólares y la actual JCE dice exactamente lo mismo que decía la del 2001, pero cambiando las fechas. Y mientras tanto, medio millón de pobres carece de identidad.
Ramón Tejada Holguín
13
de octubre 2005 |