Felipe González
Rafael Toribio - Clave Digital, 22 de septiembre 2005 

 

Gracias a la tecnología, la semana pasada pudimos, desde aquí, estar presentes y escuchar la conferencia que pronunciaba en esos momentos Felipe González en la sede de la OEA en Washington, sobre Los desafíos de América Latina y el Caribe. La transmisión vía satélite de la conferencia y la invitación de la Representante de la OEA en el país para que formara parte del panel de debate que se realizaría después de que concluyera, hicieron posible esta participación virtual. Me propongo compartir y comentar algunas de las preocupaciones, presentadas también como desafíos, y las sugerencias que formulara el ex Presidente del gobierno español. 

A pesar de que en su caso la juventud es ya una época pasada y de que es un político con muchos años en el quehacer, mantiene en el discurso la frescura de la juventud que le permite expresar una idea brillante, seguida de una provocadora, y mostrar también la madurez de quien ha tenido que tomar grandes decisiones y asumir graves responsabilidades, aprender de los procesos, reflexionar sobre los acontecimientos, y comunicarlo con gracia y claridad, prefiriendo la charla a la conferencia magistral, que fue lo que hizo en su disertación indicada. 

La democracia es una de las preocupaciones de Felipe González y uno de los desafíos de América Latina y el Caribe. A su entender, a pesar de que en la mayoría de los países de la región, casi en su totalidad, la democracia se ha establecido para quedarse, las expresiones de descontento manifestadas por los ciudadanos y ciudadanas en todas las encuestas de opinión y la pérdida de popularidad de gobernantes poco tiempo después de haber llegado al poder con una brumadora mayoría de votos, señalan que la democracia tiene una grave crisis de funcionalidad y que tiene que ser mucho más eficiente. Para superar esas debilidades se requieren reformas institucionales que permitan una mayor eficiencia pero también una mayor colaboración, sobre todo entre el Ejecutivo y el Legislativo. Para evitar esperar más de lo razonable, nos recuerda, sin embargo, que la democracia no garantiza siempre un buen gobierno, sino la posibilidad de echar del poder a los malos gobiernos. Cosa que no sucede en las dictaduras. 

Frente a los problemas de gobernabilidad que afectan a la mayoría de los gobiernos de la región y la mirada nostálgica de algunos hacia el parlamentarismo como forma de superar los inconvenientes del Presidencialismo, adelanta que cuando en una sociedad no existe un pacto nacional entre las principales fuerzas, todo está sujeto a la discusión y a la negociación, resultando a veces difícil la gobernabilidad. Haciendo uso del ingenio y reflejando haber meditado sobre el tema, con relación a los inconvenientes del Presidencialismo se arriesga a sugerir que la fiebre puede que no esté en la sábana, formulando esta pregunta ¿es malo el Presidencialismo o es que muchos Presidentes son malos? 

Otro de los desafíos que le causa gran preocupación lo externa señalando que en los últimos años América Latina ha realizado enormes esfuerzos en materia de reformas económicas, todas las recomendadas por los organismos de cooperación, y el resultado ha sido un escaso crecimiento económico y ningún desarrollo social, pues los graves problemas nacionales permanecen y la pobreza aumenta al igual que la falta de equidad. A su juicio, esto se ha debido a que las reformas económicas no se hicieron acompañar de reformas institucionales que permitieran la redistribución del ingreso, que afirma debe hacerse desde el Estado, a través de políticas de inversión pública, sobre todo en salud y educación. Si las personas representan la variable estratégica más importante para el desarrollo, nos dice, hay que invertir lo mas que se pueda en ampliar sus oportunidades. Insiste al enfatizar que la lucha contra la pobreza es un imperativo tanto moral como económico. Tiene que hacerse para que la mayoría de la población recupere la dignidad y la esperanza y el país las posibilidades del crecimiento económico. 

Señaló que en estos momentos uno de los mayores desafíos de la región tiene que ver con los altos precios del petróleo. Piensa que el tiempo del petróleo barato es cosa del pasado y que se avecina una crisis es términos de oferta, pues no habrá petróleo suficiente para satisfacer la demanda. En esta situación, los países más industrializados y de economía más sólida estarán en mejor posición de enfrentar este problema. Señaló, además, que una disputa internacional por acceso seguro a fuentes de energía, representada por el petróleo, los países de menor desarrollo y capacidad económica tendrían acceso limitado y costoso, lo que reduciría aún más sus posibilidades de competitividad internacional, con todas las consecuencias internas que esto supone. 

A este desafío se agrega la necesidad urgente del desarrollo de la infraestructura física en la mayoría de los países. Una buena dotación de infraestructura es factor esencial para el desarrollo de las personas y no solo para el comercio y la competitividad internacional. Lo es también para la comunicación vial, la distribución interna de alimentos y el acceso de la población a servicios tan básicos como salud y educación. Pero sucede que el monto de la inversión requerida es muy superior a la capacidad económica de los gobiernos, por lo se hace necesario una decisión de Estado de que el sector privado, nacional e internacional, asuman esta inversión, siempre con una fuerte regulación estatal. 

En una parte de su intervención tocó el tema de la reforma fiscal y lo hizo de una manera que bien pudiera interpretarse como un mensaje a tener en cuenta cuando se empieza a discutir en el Congreso la propuesta de reforma tributaria presentada por el gobierno. Defendió que la prioridad de una reforma fiscal debe ser las necesidades de las personas, no la recaudación de más ingresos. Si se necesitan más ingresos deben ser para invertirlos en el desarrollo de las personas.

Concluyó su presentación presentándose como un optimista escarmentado, porque defiende que siempre se puede, pero que reconoce la existencia de dificultades que hay que superar, y también como un pragmático, pero en el sentido griego del término, es decir, una persona que es capaz de transformar sus ideas en realidades. 20/09/2005

 

  Rafael Toribio 
(rtoribio@intec.edu.do)

22 de septiembre 2005