Distintas y Parecidas
Rafael Toribio - 09 de octubre 2003

Hasta hace algunos años, cada partido político representaba un proyecto de Nación diferente, con una ideología propia que le dotaba de una cosmovisión particular sobre la Sociedad y el Estado, la forma de organizarlos, de cómo ejercer el poder, y para qué. El ejercicio del poder político desde el Estado se concebía como el medio a través del cual el partido realizaría sus postulados ideológicos. Ahora la diferenciación ideológica entre los partidos se ha transformado, en el mejor de los casos, en una simple oferta programática diferente, que se manifiesta sobre todo en la campaña electoral, pero que en el ejercicio del poder se reduce considerablemente, terminando cada partido haciendo casi lo mismo que hizo el anterior. La percepción que queda en la ciudadanía es que el poder se ha transformado de medio a fin, y que los partidos son maquinarias electorales para ascender al poder y ejercerlo en beneficio de sus miembros, no para el desarrollo y bienestar de todos los ciudadanos.

Para las elecciones presidenciales del 2004 estaremos frente a opciones partidarias donde la diferenciación ideológica ha desaparecido, aunque el discurso se esfuerce en indicar lo contrario. Además, los tres partidos que representan opciones reales de poder son experiencias conocidas por haberlo ejercido anteriormente. En cada oportunidad, aunque el discurso fuera diferente, sus ejecutorias fueron muy parecidas. Demostraron tener una misma concepción de cómo entender la política y de cómo ejercer el poder. Con esta experiencia es poco el espacio que queda para la ilusión y la esperanza. No obstante lo anterior, aunque las experiencias de los partidos en el poder los hace muy similares, las candidaturas, sobre todo cuando son aspirantes que no lo han ejercido, introduce la posibilidad de que puedan hacerlo de manera diferente. Con ello puede renacer la ilusión y la esperanza.

Dentro de los candidatos y precandidatos con más probabilidades de éxito de lograr la Presidencia de la República en las próximas elecciones nos encontramos con uno que quiere volver a ejercerla, otro que desea continuar ejerciéndola, y otros que quieren hacerlo por primera vez. A quién aspira regresar le conviene recordar que pocas segundas partes fueron buenas y que le pudieran ser de gran utilidad las lecciones aprendidas, tanto en relación con lo que hizo, como lo hizo, y lo que dejó de hacer. El que desea continuar debe saber que lo más probable es que no lo pueda lograr; que no se debe intentar ganar de cualquier manera, y que en caso de ganar no debiera ser para ofrecer más de lo mismo. Los que aspiran a la Presidencia por primera vez deben presentar propuestas que superen cualitativamente las realizaciones de anteriores gobiernos del partido a que pertenecen, así como los pronunciamientos y ejecutorias de sus líderes históricos. Superación en vez de repetición debe ser la consigna.

Detrás de cada una de las candidaturas para las elecciones del 2004 hay una experiencia de ejecutoria personal desde el poder, o del partido al que se pertenece. En ambos casos las realizaciones fueron similares y quedaron muy por debajo de las promesas y las expectativas. Como ayer, las opciones, aunque distintas, son parecidas y conocidas.

Rafael Toribio
rtoribio@intec.edu.do

 
09 de octubre 2003