Gracias, Señor Ministro
Rafael Toribio - 18 de septiembre 2003

Frente a los difíciles problemas por los que atraviesa el país, con la posibilidad de que algunos se agraven en el futuro inmediato, y la decisión de tantos políticos ya declarados precandidatos a la Presidencia de la República, me he preguntado mas de una vez, sin encontrar una respuesta satisfactoria, porqué tantas personas quieren ser Presidentes de la República, cuando todo indica que de lograrlo pasarán la mayor parte del mandato administrando una crisis, con escasas posibilidades de realizar iniciativas importantes para el bienestar material y espiritual de la ciudadanía. Recientemente un Ministro del actual gobierno me acaba de contestar a esta pregunta que me venía haciendo desde hace algunos meses. Por sus declaraciones, tantas personas están en disposición de disputar la Presidencia de la República, porque su principal labor será administrar la abundancia, no la escasez.  

En sus declaraciones, aunque pretende convencernos de que todo está bien, reconoce que el país ha padecido graves problemas, pero piensa que lo peor ya pasó. A su entender, los hoyos financieros están todos resueltos, tanto los primeros como los posteriores; la firma del acuerdo con el FMI ha dado como resultado el restablecimiento de la confianza en los agentes económicos, la entrada de dólares y su estabilidad; las remesas de los dominicanos en el exterior no han disminuido y el número de turistas se ha incrementado. A este panorama tan alentador, las declaraciones del Ministros agregan que el BID y el Banco Mundial se abocan a desembolsar cuantiosos préstamos al país, y que la inversión externa se ha incrementado, al igual que la nacional. Según las informaciones del Ministro, de aquí en adelante lo que viene es la abundancia, la tranquilidad y el bienestar.  

Si las cosas fueran como las anuncia este Ministro ¿por qué la gente dice que está tan mal? En encuestas recientes manifiesta que está peor que antes y que, además, piensa que su situación no mejorará en el futuro. Por otro lado, en distintos lugares del país se hacen más frecuentes las protestas populares demandando que se enfrente el deterioro en el nivel de vida, concretizado en un aumento general de precios, aumento del desempleo y la precariedad de los servicios públicos. A esto debe añadirse que en las últimas encuestas políticas la consideración positiva sobre el gobierno ha disminuido drásticamente. Parece que hay disparidad entre lo que aprecia el Ministro y lo que siente y expresa la ciudadanía. ¿Por qué si la situación es tan buena la gente dice que se está tan mal?

Quizás se deba a que el Ministro para hacer sus declaraciones sólo hizo referencia a algunas variables positivas de la realidad, magnificando sus posibles efectos, olvidando por completo los graves problemas que deterioran el presente y comprometen el futuro. Se le olvidó referirse a la energía, la carencia en los hospitales, la falta de recursos en educación para disponer de lo mínimo, la posposición de etapas en la seguridad social. Lamentablemente para el  Ministro, y también para la población, las soluciones no llegan con la facilidad declarada y los problemas en vez de solucionarse se agravan.

Rafael Toribio
rtoribio@intec.edu.do

 
18 de septiembre 2003