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Un
ciudadano para la presidencia He salido a la
calle a preguntar por las opciones más idóneas para ocupar la
presidencia de la República, sin importar la condición económica,
social, política, sexual, religiosa de las personas sugeridas. La petición
la he hecho pensando únicamente en condiciones gerenciales,
administrativas, éticas, de transparencia e idoneidad en el manejo de un
Estado que tradicionalmente ha sido objeto de pillaje y de muy mala
gerencia. Aunque algunas
personas sugirieron a dirigentes políticos que en la actualidad buscan la
nominación presidencial, en el caso del PRD, y a los que ya son
candidatos oficiales por sus partidos, como en el caso del Partido de la
Liberación Dominicana y el Partido Reformista Social Cristiano, decidí
excluirlos de mi lista de potenciales presidentes ideales de la República. Digo, sin
embargo, que nadie de los consultados se refirió a Eduardo Estrella, ni a
Leonel Fernández, ni a Hipólito Mejía, pero sí fueron mencionados
Milagros Ortiz Bosch, Enmanuel Esquea Guerrero y Hatuey Decamps. Registro
exclusivamente los nombres mencionados del grupo de los que aspiran
ostensiblemente, pero aclaro que en mi sondeo me percaté de un profundo
rechazo de muchas personas, principalmente de clase media, profesionales,
periodistas, empleados privados y estudiantes, contra la actividad política
y contra los políticos. La otra percepción
que recibí fue de un gran desánimo en las perspectivas del país para
salir adelante. Parece que hay mucho dolor acumulado contra la dirección
política del país, contra los partidos, y un cansancio en las
expectativas. Como si se pensara que ya nadie resuelve nada. Estoy
conciente de que se trata de un ejercicio inútil, sin ningún valor, pero
sugiero que quien quiera pasar por una experiencia alucinante haga lo
mismo. A los
cuestionados les resultaba muy difícil encontrar nombres. Me pedían que
les diera un tiempo para pensarlo. Otros me decían que me llamarían por
teléfono media hora más tarde. Algunos se quedaron pensando a quién
proponer, y al final no llegaron con sus propuestas. Hubo algunas
coincidencias notables. Por ejemplo, dos de los tres nombres que más se
repitieron fueron los de Guillermo Moreno, quien fuera fiscal del Distrito
en el pasado Gobierno, y César Estrella Sahdalá, quien fuera presidente
de la Junta Central Electoral. La otra persona fue Elena Viyella de Paliza,
actualmente presidenta del Consejo Nacional de la Empresa Privada. Independientemente
de la militancia política de algunos, se incluyen porque son dirigentes
políticos y pese al desencanto con la política partidaria sus nombres
sobresalen y constituyen piezas claves para el próximo liderazgo nacional.
En mi afan por hacer una lista lo más amplia posible, pedí que se
incluyeran a obispos, arzobispos y cardenales, si lo entendían idóneos
para el cargo, sin tomar en cuenta que esa posibilidad está cerrada por
la misma Iglesia Católica. La lista que
resultó, sin más preámbulo, fue la siguiente: Guillermo
Moreno, Francisco Domínguez Brito pese a su partido, Elena Viyella,
Hamlet Hermann, César
Estrella Sadhalá, Juan Sully Bonelly, Guillermo Caram pese a su partido,
Licelot Marte de Barrios pese a su partido, Alfonso Abreu Collado, Rafael
Toribio, Monseñor Ramón de la Rosa y Carpio, padre Jorge Cela, Eduardo
García Michel, Ramón Flores, Rafael Emilio Yunén, Jesús Feris Iglesias
pese a su partido, Jaime David Fernández Mirabal pese a su partido, Hugo
Tolentino Dipp pese a su partido. Juan Docoudray,
Manuel Salazar, Rubén Silié, Oscar Grullón, Josefina Padilla, Francisco
Antonio Santos, Frank Rainieri, Manuel Lara Hernández, Freddy Ginebra,
José Joaquín Puello, Miguel Ceara Hatton, José León Asensio, Antonio
Isa Conde, Fausto Ruiz, Virgilio Bello Rosa, Flavio Darío Espinal, Frank
Moya Pons, Pepín Corripio y Aura Celeste Fernández. Reconozco que se
trata de un ejercicio inútil, sin fundamento, pero ante tanta desolación
política, ante tanta carencia de opciones, esta lista puede ayudar a
levantar las ilusiones y las expectativas en el país, de que no es cierto
que todo esté perdido. Claro, ningún partido mayoritario llevará a
ninguno de los miembros de esta lista en su boleta electoral.
Fausto Rosario Adames |