![]() |
![]() |
|
|
|
Un
metamensaje ominoso en la cámara de Diputados El
bochornoso espectáculo montado el sábado 16 de agosto en la elección
del bufete directivo de la Cámara de Diputados dejó mal parada la imagen
del gobierno y del grupo perredeista del Presidente de la República ante
propios y extranjeros que se han estado preguntando hasta dónde puede
llegar el deterioro institucional democrático. Para
todos quedó de manifiesto un metamensaje: cualquier medio para imponerse
es legítimo y si se apela al sabotaje, el tiroteo, las compras de votos y
las presiones por una reelección de la presidenta de la Cámara de
Diputados, nada se debe descartar cuando se trate de la prolongación del
mandato presidencial. De
los acontecimientos se desprende también que los factores políticos están
en contra de los planes continuistas y el liderazgo del agrónomo Hipólito
Mejía ya no alcanza ni para convencer a los miembros de su propio grupo
de seguir sus lineamientos estratégicos,
como el de alianza con la cúpula reformista. HM: el gran perdedor Lo
que se montó durante varios días en torno a la elección del bufete
directivo de los diputados no fue más que un inútil circo político,
donde quedaron de manifiesto la tremenda dispersión y las luchas internas
que afectan al Partido Revolucionario Dominicano (PRD), incapaz de trazar
lineamientos estratégicos por encima de los intereses grupales e
individuales. El
gran perdedor de esta contienda fue el presidente Hipólito Mejía, quien
fracasó a la vista de todos en el intento de mantener a la doctora
Rafaela Alburquerque en la presidencia de la cámara baja y con ello la
alianza que ha mantenido con la cúpula del partido Reformista Social
Cristiano (PRSC) desde que amarró su chiva en la casa del desaparecido
caudillo Joaquín Balaguer. Al
presidente Mejía se le dividió hasta su propio grupo político, el
Proyecto Presidencial Hipólito (PPH), del que se supone miembro a Alfredo
Pacheco, el habilidoso dirigente medio perredeísta que se alzó con la
presidencia de la Cámara de diputados. Todos
los precandidatos presidenciales que se oponen a la repostulación de Hipólito
Mejía alentaron o apoyaron las aspiraciones de Pacheco, e hicieron los máximos
esfuerzos para evitar que este fuera convencido de seguir los lineamientos
que indicaban los líderes del PPH, particularmente Eligio Jáquez,
Hernani Salazar y el inquieto Guido Gómez Mazara. En
esa tarea se distinguieron los legisladores que siguen al presidente del
PRD Hatuey de Camps, al ministro de Turismo Rafael Suberví Bonilla y a la
vicepresidenta de la República Milagros Ortiz Bosch. Todos entendían que
alentando a Pacheco dividían al PPH y de paso evidenciaban las
debilidades políticas en que se encuentra el presidente Mejía, constreñido
por la crisis económica nacional, los apagones y las crecientes protestas
populares. A
partir de la publicación de la última encuesta de Gallup el mes pasado,
los opositores a la reelección se han fortalecido dentro del partido de
gobierno y cada vez son más los que entienden que hay que encontrar una
esquina donde parar al presidente, por elemental superviviencia partidaria.
Hasta Fello Suberví y Milagros Ortiz, que eran los más ponderados, se
han sumado a esa actitud. Ineficiencia política Para
muchos observadores políticos tanto el PPH como la cúpula reformista
mostraron una sorprendente ineficiencia e inflexibilidad política,
llegando hasta la inmolación con la doctora Alburquerque, cuando era
obvio que ésta ya no unificaba ni siquiera a la trientena de diputados de
su propio partido, y tenía en contra casi todos los perredeístas y los
del Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Los
ofrecimientos gubernamentales, que incluyeron hasta consulados para
familiares y relacionados, no fueron suficientes este vez para cambiar el
curso de la elección de los diputados. Y
las presiones eran tan fuertes que 60 diputados perredeístas optaron por
"acuartelarse" en un hotel de Juan Dolio para protegerse unos a
otros y hacer difícil que fueran "convencidos" por los
diligentes funcionarios gubernamentales que buscaban hacer cumplir la
voluntad presidencial. El
pretexto era proteger a los diputados "de las bases", pero en
realidad era para distanciar al propio Pacheco de las influencias del
poder pepehachista. El mismo dijo después de electo que el
acuartelamiento era para evitar "secuestros" por parte de los
funcionarios gubernamentales. En
vez de maniobrar y buscarse otro reformista que pudiera relevar a Lila
Alburquerque, se expusieron a llegar hasta la sesión cameral del sábado
16, donde ni el sabotaje a la energía eléctrica ni los cuatro disparos
de armas de fuego lograron doblegar el ánimo de la amplia alianza contra
el PPH, que incluyó de facto a los del PLD. El
liderazgo del PPH y el del PRSC resultaron humillados y todo aquel
bochornoso espectáculo antidemocrático tuvo efectos contraproducentes y
sería generador de un clamoroso repudio nacional. La presencia en el
Congreso de Rafael Bello Andino, Joaquín Ricardo, Guido Gómez y Eligio Jáquez
fue por lo menos una muestra de torpeza política. Por
demás, el acontecimiento ha dejado heridas las relaciones PRD-PRSC y a la
defensiva a la cúpula reformista que negocia con el gobierno, con mayores
cuestionamientos de la disensión interna y con repercuciones negativas
sobre su candidatura presidencial encarnada en Eduardo Estrella y en
beneficio del PLD, que encarna la oposición clara y definitiva. Episodio degradante El
episodio de la Cámara de Diputados ha sido tan degradante de la imagen de
este gobierno como lo fue para el anterior el asalto a la Liga Municipal
Dominicana con la violencia ejercida contra senadores y el sobrevuelo de
helicópteros sobre el Congreso Nacional en enero del 1999. Al
igual que hace 4 años el espectáculo dio la vuelta al mundo en las
noticias de la CNN y numerosos medios de comunicación extranjeros se
preocuparon por su significado. Este vez el país estaba lleno de
periodistas internacionales que cubrían los Juegos Panamericanos,
justamente en su última jornada de competencias. Un
efecto negativo inmediato fue que precipitó abruptamente el final de la
"luna de miel" colectiva por efecto de los Juegos Panamericanos,
que pese a las pasioens y contradicciones derivados de su costo, habían
logrado captar el interés y hasta el entusiasmo nacional, impulsado por
el extraordinario desempeño de los atletas dominicanos y dominicanas. El
espectáculo del Día de la Restauración de la República generó
preocupaciones en los ámbitos diplomáticos nacionales, tal como lo
expresó el embajador de la Unión Europea, Miguel Amado, al dejar
inaugurado el miércoles un seminario sobre el buen gobierno, al amparo
del Programa de Apoyo a la Reforma del Estado que ejecutan junto al
gobierno dominicano. El
recurso al sabotaje y los disparos siembra mayores incertidumbres sobre la
convención perredeísta que debe escoger el candidato presidencial,
empantada por la convicción de la mayoría de los precandidatos de que
los recursos del poder vulnerarán los procedimientos y prácticas democráticas. Pero
más allá de ello, los observadores temen que se puedan revivir las
imposiciones y el abuso de los recursos del Estado que han acompañado las
reelecciones presidenciales a lo largo de la historia nacional. La
presencia de los jefes del Ejército Nacional y de la Policía en el
inicio de la campaña proselitista del presidente Mejía el martes elevó
la temperatura de las preocupaciones. Aventurerismo político Entre
analistas políticos se incuba la convicción de que tanto el presidente
Mejía como su grupo, el PPH, están sobreestimando la capacidad del poder
para imponerse en el próximo certamen electoral, en una especie de
aventurerismo político. Más
allá de Joaquín Balaguer y Alberto Fujimori, mediante mecanismos de
imposición, y de Fernando Henríquez Cardoso y Carlos Menem, nadie ha
conseguido una reelección en América Latina en las últimas dos décadas.
Las permanentes crisis económicas han generado un relevo presidencial, y
la mayoría de los gobernantes se conforman con un solo período, que en
casi todos los casos culminan con dificultades. El
PPH subestima la crisis económica en que ha quedado sumido el país este
año. Y sobre estiman la recuperación que produciría el éxito de los
Juegos Panamericanos en la popularidad del presidente Mejía, sin lograr
entender que ese efecto es transitorio, e incomparable con el que generan
la devaluación, la inflación y la recesión. La
sobreestimación quedó de manifiesto el martes cuando expusieron al
presidente Mejía a un recorrido por los barrios pobres de la capital. El
resultado no pudo ser más desalentador, como lo han reconocido en privado
hasta partidarios de la reelección. Los barrios recorridos, otrora
expresión de la fuerza del perredeísmo respondieron con frialdad, sin
que faltaran la exhibición de calderos vacíos, y otras muestras de
repudio. Los
reeleccionistas cifan sus esperanzas en una recuperación económica difícil
de lograr en los meses que faltan para las elecciones, como lo muestran
hasta los estimados de los técnicos del Banco Central que negociaron el
acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Con
un galopante desempleo, presión por nuevos impuestos, irritantes apagones
y pendientes aún nuevas alzas de precios, con graves problemas en la
producción agropecuaria, con los productores denunciando a diario sus
precariedades, con las obras públicas paralizadas y retrasos hasta en el
pago de las nóminas, pocos entienden cómo logrará el gobierno en 9
meses revocar el deterioro en niveles suficientes para conseguir más de
la mitad de los votos. Por
de pronto los acontecimientos de la Cámara de Diputados han demostrado
que el aventurerismo político puede provocar que los tiros salgan por la
culata, y que si bien hay voluntad de imposición, también hay en la nación
actitud para la resistencia.-
|