Tres años de Gobierno
Fausto Rosario - 16 de agosto 2003   

El Gobierno del Partido Revolucionario Dominicano cumple hoy tres años. Cuando Hipólito Mejía asumió el poder tenía consigo toda la simpatía nacional. Pese a no haber alcanzado la mayoría absoluta, no fue necesario ir a una segunda vuelta en las elecciones del 2000 porque su contendor, Danilo Medina, declinó ante la obviedad de la simpatía popular: había alcanzado un 24.94% de los votos mientras Mejía había llegado al 49.87%.

La gracia, la espontaneidad, el uso de un lenguaje llano y popular y la evidencia que ofreció en sus primeros momentos, de que gobernaría moviéndose por todo el territorio nacional, visitando panaderías, viviendas, oficinas, bancos comerciales, empresarios y a representantes de sectores productivos, especialmente del sector agroindustrial, convencieron a muchos de que la gestión gubernamental rompería con la burocracia tradicional, y pondría el Gobierno “Al Servicio de la Gente”.

Otras señales claras se observaron en los énfasis puestos inicialmente por el presidente: viviendas para familias pobres, atención especial al sector agrícola, línea dura contra la corrupción y una vocación por el buen gobierno basado en el criterio de que sólo estaría al frente del Poder Ejecutivo los cuatro años por los que fue electo y que no aceptaría, bajo ninguna circunstancia, la reelección presidencial.

En los primeros dos años de Gobierno Hipólito Mejía desplegó un esfuerzo significativo por cumplir sus promesas de reducir la pobreza y de construir obras en los más apartados rincones del país. Las elecciones del 2002 fueron una muestra de la aceptación que mantuvieron  el PRD y el Gobierno en la población votante, ganando 29 senadores, 72 diputados, 104 síndicos y 380 regidores, mientras el PLD se quedaba con un senador, 42 diputados, 7 síndicos y 175 regidores, y el PRSC dos senadores, 36 diputados, 11 síndicos y 215 regidores.

A partir de las elecciones de 2002 se inició la gran ofensiva del equipo político del Presidente para conseguir la reelección presidencial. Al parecer convencieron al presidente Mejía y lo embarcaron en ese proyecto que poco a poco ha ido corroyendo la simpatía del Gobierno y creándole adversidades que jamás fueron previstas en los escenarios que le pintaron al mandatario.

El presidente, que en los primeros meses de su ejercicio estuvo atento a los resultados de su popularidad, que daba los datos de las encuestas que hacía Ana María Acevedo sobre la popularidad del Gobierno, incluso cuando bajaba algunos puntos, terminó por nunca más mencionar esas encuestas cuando ya sus números se pusieron en rojo.

Varios acontecimientos dañaron terriblemente el ejercicio gubernamental de Hipólito Mejía. Su política desaforada de endeudamiento externo, su resistencia a cambiar funcionarios del gabinete, su aceptación de la “realidad” de que la corrupción era una terrible enfermedad imposible de extirpar, y su vinculación personal con la crisis del sector financiero, que lo llevó a revelar su especial participación en la “salida” inicial que se dio a la crisis de Baninter.

Del aparato gubernamental se fueron varios funcionarios de primera categoría, que prestigiaban el gabinete, especialmente Hugo Tolentino Dipp y Virgilio Bello Rosa, quienes se fueron en desacuerdo con las posiciones que sobre la corrupción y sobre la política exterior asumía el jefe del Estado.

Aunque su primera mitad de Gobierno fue positiva, y le ayudó a mantener la mayoría congresional abrumadora, en la gestión política y económica del último año Hipólito Mejía ha fracasado y conducido al país a una situación delicada, que la última encuesta de Gallup se ha encargado de poner en evidencia. Es una pena que un Gobierno que creó tantas expectativas y un presidente que concentró tanto poder estén, en este su tercer año, tan mal en el inicio de su ultimo año de Gobierno

Fausto Rosario Adames  
frosario@elcaribe.com.do


16 de agosto 2003