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Tres
años de Gobierno El Gobierno del
Partido Revolucionario Dominicano cumple hoy tres años. Cuando Hipólito
Mejía asumió el poder tenía consigo toda la simpatía nacional. Pese a
no haber alcanzado la mayoría absoluta, no fue necesario ir a una segunda
vuelta en las elecciones del 2000 porque su contendor, Danilo Medina,
declinó ante la obviedad de la simpatía popular: había alcanzado un
24.94% de los votos mientras Mejía había llegado al 49.87%. La gracia, la
espontaneidad, el uso de un lenguaje llano y popular y la evidencia que
ofreció en sus primeros momentos, de que gobernaría moviéndose por todo
el territorio nacional, visitando panaderías, viviendas, oficinas, bancos
comerciales, empresarios y a representantes de sectores productivos,
especialmente del sector agroindustrial, convencieron a muchos de que la
gestión gubernamental rompería con la burocracia tradicional, y pondría
el Gobierno “Al Servicio de la Gente”. Otras señales
claras se observaron en los énfasis puestos inicialmente por el
presidente: viviendas para familias pobres, atención especial al sector
agrícola, línea dura contra la corrupción y una vocación por el buen
gobierno basado en el criterio de que sólo estaría al frente del Poder
Ejecutivo los cuatro años por los que fue electo y que no aceptaría,
bajo ninguna circunstancia, la reelección presidencial. En los primeros
dos años de Gobierno Hipólito Mejía desplegó un esfuerzo significativo
por cumplir sus promesas de reducir la pobreza y de construir obras en los
más apartados rincones del país. Las elecciones del 2002 fueron una
muestra de la aceptación que mantuvieron
el PRD y el Gobierno en la población votante, ganando 29 senadores,
72 diputados, 104 síndicos y 380 regidores, mientras el PLD se quedaba
con un senador, 42 diputados, 7 síndicos y 175 regidores, y el PRSC dos
senadores, 36 diputados, 11 síndicos y 215 regidores. A partir de las
elecciones de 2002 se inició la gran ofensiva del equipo político del
Presidente para conseguir la reelección presidencial. Al parecer
convencieron al presidente Mejía y lo embarcaron en ese proyecto que poco
a poco ha ido corroyendo la simpatía del Gobierno y creándole
adversidades que jamás fueron previstas en los escenarios que le pintaron
al mandatario. El presidente,
que en los primeros meses de su ejercicio estuvo atento a los resultados
de su popularidad, que daba los datos de las encuestas que hacía Ana María
Acevedo sobre la popularidad del Gobierno, incluso cuando bajaba algunos
puntos, terminó por nunca más mencionar esas encuestas cuando ya sus números
se pusieron en rojo. Varios
acontecimientos dañaron terriblemente el ejercicio gubernamental de Hipólito
Mejía. Su política desaforada de endeudamiento externo, su resistencia a
cambiar funcionarios del gabinete, su aceptación de la “realidad” de
que la corrupción era una terrible enfermedad imposible de extirpar, y su
vinculación personal con la crisis del sector financiero, que lo llevó a
revelar su especial participación en la “salida” inicial que se dio a
la crisis de Baninter. Del aparato
gubernamental se fueron varios funcionarios de primera categoría, que
prestigiaban el gabinete, especialmente Hugo Tolentino Dipp y Virgilio
Bello Rosa, quienes se fueron en desacuerdo con las posiciones que sobre
la corrupción y sobre la política exterior asumía el jefe del Estado. Aunque su
primera mitad de Gobierno fue positiva, y le ayudó a mantener la mayoría
congresional abrumadora, en la gestión política y económica del último
año Hipólito Mejía ha fracasado y conducido al país a una situación
delicada, que la última encuesta de Gallup se ha encargado de poner en
evidencia. Es una pena que un Gobierno que creó tantas expectativas y un
presidente que concentró tanto poder estén, en este su tercer año, tan
mal en el inicio de su ultimo año de Gobierno
Fausto Rosario Adames |