Exigen a la JCE auditar el dinero que reciben los partidos políticos
Fausto Rosario - 11 de agosto 2003   

Con la publicidad oficial también se promueve a los candidatos del partido de Gobierno

Se reconoce la existencia de dinero “sucio” en las campañas electorales

En los años con procesos electorales los partidos políticos se convierten en los principales clientes de las empresas publicitarias y de los medios de comunicación, por encima de las entidades financieras, tiendas por departamentos y productos de consumo masivo. A la promoción directa de los partidos políticos hay que sumar la promoción gubernamental, que siempre se incrementa en los períodos electorales con la intención evidente de favorecer a los candidatos del partido de Gobierno.

El año pasado, por ejemplo, la televisión local colocó un total de 130,650 cuñas promocionales de entidades gubernamentales y partidos políticos, para una inversión estimada de 424 millones de pesos, mientras que el conjunto de los bancos comerciales apenas colocó 96,438 cuñas publicitarias, para una inversión estimada de 364 millones de pesos, según la base de datos del 2002 del Centro de Monitoreo de Publicidad de REVISA.

En la televisión local, cuando se observa el reporte por producto promovido, el partido político que más publicidad colocó individualmente fue el Reformista Social Cristiano (PRSC), con 17,537 cuñas, seguido del PRD con 14,059, y del PLD con 12,198. Aunque individualmente los reformistas aparecen como los que más inversión hicieron en la televisión local, con 70 millones de pesos, a los 50 millones que invirtió el PRD habría que sumar otros 60 millones de la Dirección de Información y Prensa del Palacio Nacional, que insertó 15,305 cuñas.

 

RD$456 millones en el 2002

 

Un estudio realizado por Miriam K. González, de Participación Ciudadana, titulado “El gasto en publicidad y el proceso electoral”, y que abarca la inversión publicitaria entre septiembre del 2001 y agosto del 2002, determinó una inversión en medios de comunicación de 456 millones de pesos. El estudio fue hecho en base a documentos de REVISA y solamente con el monitoreo de 15 canales de televisión y 18 estaciones de radio. Para que el estimado sea completo habría que abarcar el total de los canales locales y de telecable, más las cerca de 300 estaciones de radio de todo el país, aparte de la inversión en periódicos y revistas, que este estudio no incluye.

De los 456 millones invertidos, 254 corresponden al Gobierno y 202 millones son el resultado de la publicidad directamente colocada por los partidos políticos para las elecciones congresionales y municipales.

El PRSC fue el partido que más inversión hizo para la pasada campaña electoral, con 64.1  millones de pesos, seguido del PLD con 63.3 millones, y del PRD con 60.8 millones. Las promociones se hacían básicamente al partido y a los candidatos varones de cada una de las fuerzas en la contienda.

El PRD invirtió 21.8 millones de pesos en promoverse institucionalmente, y el PLD 10.7 millones, mientras que el PRSC apenas invirtió 1.8 millones de pesos. El PRSC invirtió 49.2 millones de pesos en la promoción de candidatos valores y 13.2 millones de candidatas. El PRD invirtió 30.2 millones en sus candidatos y 8.8 millones en las candidatas, tomando en cuenta que Peggy Cabral era su candidata a síndico del Distrito Nacional. El PLD, en cambio, invirtió 51.5 millones de pesos en candidatos y apenas 984 mil pesos en candidatas.

Otro aspecto que llama la atención es el costo de la publicidad por partido político. Al PRSC los medios de comunicación le cobraron la publicidad más cara que a ninguna otra organización política. Cada segundo de Publicidad le costó 71 pesos, mientras que al PLD le costó 55 pesos y al PRD 43 pesos. Este cálculo se obtiene al relacionar el tiempo total de las cuñas publicitarias con el gasto general reportado para cada partido.

El estudio de Participación Ciudadana demuestra que la televisión es la gran receptora de la publicidad de los partidos políticos en las campañas electorales. El 90 por ciento de la inversión va a parar a la televisión y el restante 10 por ciento se queda en la radio. De los 202 millones de pesos estimados en inversión en los medios electrónicos, la televisión se quedó con 180.2 millones y la radio con los restantes 21.1 millones.

 

La mano amiga del Gobierno

La mano del Gobierno, sin embargo, es siempre una ventaja para los candidatos del partido oficialista. Así ocurrió con la inversión oficial del Gobierno en la campaña congresional y municipal de 1998, cuando el PLD dirigía los destinos del país y calles y carreteras, además de los medios electrónicos, fueron inundados de propaganda morada.

Algo parecido ocurrió con la inversión del Gobierno del presidente Hipólito Mejía para las congresionales y municipales del año pasado. La utilización de los recursos del Estado no se limita exclusivamente al uso de los vehículos y personal de las entidades públicas.

De los 254 millones de pesos invertidos por el Gobierno en publicidad el pasado año, 204 correspondieron a publicidad procedente del Poder Ejecutivo, el 80% del total, y apenas el 14 por ciento correspondió a la promoción de la Junta Central Electoral.

“La tendencia es realizar, en momentos cercanos a los períodos electorales, cuantiosas inversiones en publicidad para promocionar las ejecutorias del gobierno de turno a fin de presentar una imagen positiva del gobierno e influir en la ciudadanía para la obtención de votos a favor del partido de gobierno, situación que ha caracterizado el comportamiento de lospartidos políticos en el poder”, expresa el documento de Participación Ciudadana escrito por Miriam K. González.

 

Hay que vigilar el uso del dinero

La autora concluye que las situaciones internas de los partidos políticos terminan por influir en su estrategia de colocación publicitaria, y da como ejemplo el caso del PRD en las elecciones congresionales del año pasado. “Ese partido no sólo fue el último que realizó la convención sino que también, luego de realizada, se enfrentó a dificultades internas sobre la definición de las candidaturas electorales, situación que afectó, principalmente durante el mes de marzo, el nivel de gastos en propaganda por televisión y radio”.

Ese dato explica que el PRD haya invertido tanto dinero en mejorar su imagen institucional ante la ciudadanía, la cual había quedado empañada por las luchas internas. En ese propósito, el PRD también fue favorecido por la fuerte promoción oficial, lo que da lugar a que se piense que la promoción oficial en tiempos de campaña está dirigida a dar apoyo al partido oficialista “o que el gasto gubernamental en publicidad representa una inversión a favor de una posible repostulación presidencial. Cualquiera que sea el caso, se hace necesario mantener la vigilancia sobre este tipo de inversión”, concluye el documento.

 

El dinero que reciben del sector privado es cobrado luego como renta

El 9 de mayo pasado, el movimiento cívico Participación Ciudadana volvió a reiterar su preocupación sobre el tema del financiamiento a los partidos políticos y el alto costo que siguen teniendo las campañas electorales. En su declaración la agrupación considera urgente que la JCE de seguimiento a la forma en los partidos políticos utilizan los cuantiosos recursos que le entrega el Estado cada año.

“Dado que los partidos siguen recibiendo también amplio financiamiento privado, fuente de rentismo que se cobra a los ganadores por parte de las entidades y personas interesadas, es necesario que las autoridades electorales requieran informaciones más detalladas sobre las fuentes y cuantías de esos recursos y que se publiquen los informes correspondientes”, dice la declaración.  

 

Dinero “sucio” enturbia las campañas

Belarminio Ramírez Morillo,  politógo y dirigente reformista, calcula que una campaña electoral para un partido grande cuesta “varios cientos de millones de pesos”, pero no es posible cuantificar el costo real. Una de las razones que impide ese cálculo es el sistema de partidos, que se apoya en un caciquismo municipal, provincial y regional. “Y cada cacique político lleva su propia cuenta y no se la reporta a ningún candidato ni a ningún partido. Ningún partido grande puede cuantificar cuanto se gasta. No hay siquiera una idea. Lo único que se cuantifica es lo que se gasta en publicidad, en local y en propaganda. Pero el gran gasto no hay cómo cuantificarlo por la forma como están estructurados los partidos políticos”.

En lo que más se gasta en una campaña electoral, desgraciadamente, es en la publicidad, dice Ramírez Morillo. Y agrega el desgraciadamente porque la publicidad no ha contribuido a elevar el nivel de la política ni a fortalecer el sistema democrático. “En las campañas electorales, dos o tres décadas atrás, el dinero se gastaba en la gente del pueblo. La gente añoraba que llegaran las elecciones, porque el pobre conseguía algo y el comercio se dinamizaba. Ahora llegan las campañas electorales y al pueblo no llega un centavo, porque el 80 por ciento de la inversión ahora mismo es en publicidad”.

Considera necesario establecer un marco regulatorio al uso de los recursos en las campañas electorales, porque aparte de que no es posible determinar cuánto se gasta, se ha percatado de que a los partidos, por vía de las campañas, “está entrando mucho dinero socio”, dinero que viene de fuera y anda en busca de poder.

“Los gobiernos se están hipotecando antes de ganar. Es grave. La gran desgracia para el sistema democrático es que se está invirtiendo demasiado en política y los gobiernos se venden antes de llegar. Y todo es parte de la impunidad, componenda, tráfico de influencia. La gran victima son los partidos políticos ante la ausencia de un marco regulatorio que le ponga límites al uso del dinero en la política. Hay que limitar el tiempo de la precampaña y las campañas electorales, y limitar el dinero que se invierta y reglamentar la publicidad en los medios de comunicación”, según el dirigente reformista que está dedicado en este momento a estudiar el financiamiento a los partidos.

Fausto Rosario Adames  
frosario@elcaribe.com.do


11 de agosto 2003