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Exigen
a la JCE auditar el dinero que reciben los partidos políticos Con la publicidad oficial también se promueve a los candidatos del
partido de Gobierno
Se reconoce la existencia de dinero
“sucio” en las campañas electorales
En los años con
procesos electorales los partidos políticos se convierten en los
principales clientes de las empresas publicitarias y de los medios de
comunicación, por encima de las entidades financieras, tiendas por
departamentos y productos de consumo masivo. A la promoción directa de
los partidos políticos hay que sumar la promoción gubernamental, que
siempre se incrementa en los períodos electorales con la intención
evidente de favorecer a los candidatos del partido de Gobierno. El año pasado,
por ejemplo, la televisión local colocó un total de 130,650 cuñas
promocionales de entidades gubernamentales y partidos políticos, para una
inversión estimada de 424 millones de pesos, mientras que el conjunto de
los bancos comerciales apenas colocó 96,438 cuñas publicitarias, para
una inversión estimada de 364 millones de pesos, según la base de datos
del 2002 del Centro de Monitoreo de Publicidad de REVISA. En la televisión
local, cuando se observa el reporte por producto promovido, el partido político
que más publicidad colocó individualmente fue el Reformista Social
Cristiano (PRSC), con 17,537 cuñas, seguido del PRD con 14,059, y del PLD
con 12,198. Aunque individualmente los reformistas aparecen como los que más
inversión hicieron en la televisión local, con 70 millones de pesos, a
los 50 millones que invirtió el PRD habría que sumar otros 60 millones
de la Dirección de Información y Prensa del Palacio Nacional, que insertó
15,305 cuñas. RD$456 millones en el 2002
Un estudio
realizado por Miriam K. González, de Participación Ciudadana, titulado
“El gasto en publicidad y el proceso electoral”, y que abarca la
inversión publicitaria entre septiembre del 2001 y agosto del 2002,
determinó una inversión en medios de comunicación de 456 millones de
pesos. El estudio fue hecho en base a documentos de REVISA y solamente con
el monitoreo de 15 canales de televisión y 18 estaciones de radio. Para
que el estimado sea completo habría que abarcar el total de los canales
locales y de telecable, más las cerca de 300 estaciones de radio de todo
el país, aparte de la inversión en periódicos y revistas, que este
estudio no incluye. De los 456
millones invertidos, 254 corresponden al Gobierno y 202 millones son el
resultado de la publicidad directamente colocada por los partidos políticos
para las elecciones congresionales y municipales. El PRSC fue el
partido que más inversión hizo para la pasada campaña electoral, con
64.1 millones de pesos,
seguido del PLD con 63.3 millones, y del PRD con 60.8 millones. Las
promociones se hacían básicamente al partido y a los candidatos varones
de cada una de las fuerzas en la contienda. El PRD invirtió
21.8 millones de pesos en promoverse institucionalmente, y el PLD 10.7
millones, mientras que el PRSC apenas invirtió 1.8 millones de pesos. El
PRSC invirtió 49.2 millones de pesos en la promoción de candidatos
valores y 13.2 millones de candidatas. El PRD invirtió 30.2 millones en
sus candidatos y 8.8 millones en las candidatas, tomando en cuenta que
Peggy Cabral era su candidata a síndico del Distrito Nacional. El PLD, en
cambio, invirtió 51.5 millones de pesos en candidatos y apenas 984 mil
pesos en candidatas. Otro aspecto que
llama la atención es el costo de la publicidad por partido político. Al
PRSC los medios de comunicación le cobraron la publicidad más cara que a
ninguna otra organización política. Cada segundo de Publicidad le costó
71 pesos, mientras que al PLD le costó 55 pesos y al PRD 43 pesos. Este cálculo
se obtiene al relacionar el tiempo total de las cuñas publicitarias con
el gasto general reportado para cada partido. El estudio de
Participación Ciudadana demuestra que la televisión es la gran receptora
de la publicidad de los partidos políticos en las campañas electorales.
El 90 por ciento de la inversión va a parar a la televisión y el
restante 10 por ciento se queda en la radio. De los 202 millones de pesos
estimados en inversión en los medios electrónicos, la televisión se
quedó con 180.2 millones y la radio con los restantes 21.1 millones. La mano amiga del Gobierno
La mano del
Gobierno, sin embargo, es siempre una ventaja para los candidatos del
partido oficialista. Así ocurrió con la inversión oficial del Gobierno
en la campaña congresional y municipal de 1998, cuando el PLD dirigía
los destinos del país y calles y carreteras, además de los medios electrónicos,
fueron inundados de propaganda morada. Algo parecido
ocurrió con la inversión del Gobierno del presidente Hipólito Mejía
para las congresionales y municipales del año pasado. La utilización de
los recursos del Estado no se limita exclusivamente al uso de los vehículos
y personal de las entidades públicas. De los 254
millones de pesos invertidos por el Gobierno en publicidad el pasado año,
204 correspondieron a publicidad procedente del Poder Ejecutivo, el 80%
del total, y apenas el 14 por ciento correspondió a la promoción de la
Junta Central Electoral. “La tendencia
es realizar, en momentos cercanos a los períodos electorales, cuantiosas
inversiones en publicidad para promocionar las ejecutorias del gobierno de
turno a fin de presentar una imagen positiva del gobierno e influir en la
ciudadanía para la obtención de votos a favor del partido de gobierno,
situación que ha caracterizado el comportamiento de lospartidos políticos
en el poder”, expresa el documento de Participación Ciudadana escrito
por Miriam K. González. Hay que vigilar el uso del dinero
La autora
concluye que las situaciones internas de los partidos políticos terminan
por influir en su estrategia de colocación publicitaria, y da como
ejemplo el caso del PRD en las elecciones congresionales del año pasado.
“Ese partido no sólo fue el último que realizó la convención sino
que también, luego de realizada, se enfrentó a dificultades internas
sobre la definición de las candidaturas electorales, situación que afectó,
principalmente durante el mes de marzo, el nivel de gastos en propaganda
por televisión y radio”. Ese dato explica
que el PRD haya invertido tanto dinero en mejorar su imagen institucional
ante la ciudadanía, la cual había quedado empañada por las luchas
internas. En ese propósito, el PRD también fue favorecido por la fuerte
promoción oficial, lo que da lugar a que se piense que la promoción
oficial en tiempos de campaña está dirigida a dar apoyo al partido
oficialista “o que el gasto gubernamental en publicidad representa una
inversión a favor de una posible repostulación presidencial. Cualquiera
que sea el caso, se hace necesario mantener la vigilancia sobre este tipo
de inversión”, concluye el documento. El dinero que reciben del sector privado es cobrado luego como renta
El 9 de mayo
pasado, el movimiento cívico Participación Ciudadana volvió a reiterar
su preocupación sobre el tema del financiamiento a los partidos políticos
y el alto costo que siguen teniendo las campañas electorales. En su
declaración la agrupación considera urgente que la JCE de seguimiento a
la forma en los partidos políticos utilizan los cuantiosos recursos que
le entrega el Estado cada año. “Dado que los
partidos siguen recibiendo también amplio financiamiento privado, fuente
de rentismo que se cobra a los ganadores por parte de las entidades y
personas interesadas, es necesario que las autoridades electorales
requieran informaciones más detalladas sobre las fuentes y cuantías de
esos recursos y que se publiquen los informes correspondientes”, dice la
declaración. Dinero “sucio” enturbia las campañas
Belarminio Ramírez
Morillo, politógo y
dirigente reformista, calcula que una campaña electoral para un partido
grande cuesta “varios cientos de millones de pesos”, pero no es
posible cuantificar el costo real. Una de las razones que impide ese cálculo
es el sistema de partidos, que se apoya en un caciquismo municipal,
provincial y regional. “Y cada cacique político lleva su propia cuenta
y no se la reporta a ningún candidato ni a ningún partido. Ningún
partido grande puede cuantificar cuanto se gasta. No hay siquiera una
idea. Lo único que se cuantifica es lo que se gasta en publicidad, en
local y en propaganda. Pero el gran gasto no hay cómo cuantificarlo por
la forma como están estructurados los partidos políticos”. En lo que más
se gasta en una campaña electoral, desgraciadamente, es en la publicidad,
dice Ramírez Morillo. Y agrega el desgraciadamente porque la publicidad
no ha contribuido a elevar el nivel de la política ni a fortalecer el
sistema democrático. “En las campañas electorales, dos o tres décadas
atrás, el dinero se gastaba en la gente del pueblo. La gente añoraba que
llegaran las elecciones, porque el pobre conseguía algo y el comercio se
dinamizaba. Ahora llegan las campañas electorales y al pueblo no llega un
centavo, porque el 80 por ciento de la inversión ahora mismo es en
publicidad”. Considera
necesario establecer un marco regulatorio al uso de los recursos en las
campañas electorales, porque aparte de que no es posible determinar cuánto
se gasta, se ha percatado de que a los partidos, por vía de las campañas,
“está entrando mucho dinero socio”, dinero que viene de fuera y anda
en busca de poder. “Los gobiernos
se están hipotecando antes de ganar. Es grave. La gran desgracia para el
sistema democrático es que se está invirtiendo demasiado en política y
los gobiernos se venden antes de llegar. Y todo es parte de la impunidad,
componenda, tráfico de influencia. La gran victima son los partidos políticos
ante la ausencia de un marco regulatorio que le ponga límites al uso del
dinero en la política. Hay que limitar el tiempo de la precampaña y las
campañas electorales, y limitar el dinero que se invierta y reglamentar
la publicidad en los medios de comunicación”, según el dirigente
reformista que está dedicado en este momento a estudiar el financiamiento
a los partidos. Fausto Rosario Adames |