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Hipólito
y Leonel : Un encuentro esperanzador El
encuentro de esta semana entre el presidente Hipólito Mejía y el
candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD),
doctor Leonel Fernández, materializa una tregua política durante las dos
semanas que durarán los XIV Juegos Panamericanos la que debería abrir
una nueva etapa de reflexión y serenidad para enfrentar los problemas
nacionales. Los
dos líderes políticos han prometido que este nuevo acercamiento
continuará después de las competencias deportivas continentales, cuando
convocarían al resto del liderazgo político y social dominicano para
buscar soluciones a los problemas económicos que afronta el país y
pautar una campaña electoral libre de agresiones. Hay
que esperar que la iniciativa presidencial sea un reconocimiento de que
para tener éxito en el enfrentamiento de la crisis financiera y económica
es imprescindible una reducción de la crispación política, dentro y
fuera del propio partido de gobierno, señalada persistentemente como
generadora de incertidumbres y desconfianzas. ¿Conveniencia coyuntural? Cuando
se anunció el encuentro entre el actual presidente de la nación y su
antecesor, después de meses de agrios enfrentamientos, las reacciones más
comunes fueron de sorpresa, que luego se trocaron en moderadas
expectativas. El
resultado no fue decepcionante en cuanto predominó un ambiente de
distensión y promesas de intercolaboración en dos direcciones
fundamentales: la inmediata crear un clima nacional adecuado a la
celebración de los Juegos Panamericanos, al fin y al cabo compromiso de
los tres últimos presidentes; y posteriormente para tratar de concertar
soluciones a los problemas económicos nacionales. Sin
embargo, en la opinión pública se advierte un optimismo muy moderado y
no faltan quienes crean que el encuentro obedece a mutuas conveniencias
coyunturales: para el presidente Mejía que procura un ambiente adecuado
al éxito de los costosos Juegos Panamericanos; y para el expresidente
Fernández, por cuanto aleja la anunciada ofensiva de la Procuraduría
para someterlo a la justicia por presuntas irregularidades administrativas
durante los últimos meses del gobierno que concluyó en el 2000. Monseñor
Agripino Núñez Collado, quien una vez más fungió como mediador en el
encuentro, dejó constancia pública de que la iniciativa había partido
del actual mandatario, lo que implica una política gubernamental. La
pregunta que algunos se formulan es si tal política rebasará la
temporalidad de los Juegos Panamericanos. El paso contrasta con el anuncio
formulado cinco días antes por el propio primer mandatario, en el sentido
de que cumplido el compromiso internacional se lanzaría, cuchillo en boca,
tras la nominación presidencial de su partido, para lo cual desafiaba a
todos sus competidores a que se unieran en su contra. La
nueva posición conciliatoria del agrónomo Mejía contrasta también con
el pronunciamiento cuasi reeleccionista formulado el mismo día de la
reunión por el Jefe de la Marina de Guerra, almirante Eurípides Uribe
Peguero, siguiendo la línea trasada dos semanas antes por el director de
las escuelas vocacionales de las Fuerzas Armadas, de crítica a quienes
cuestionan "para acallar toda voz que reclame la necesidad imperiosa
de seguir aprovechando los aportes del Presidente Hipólito Mejía". La
distensión conviene a la imagen de sosiego que proyecta el doctor Fernández,
frente a un beligerante presidente Mejía que no ha podido pactar tregua
ni siquiera con sus compañeros de partido. Si en septiembre se inicia un
proceso de concertación, con reuniones cumbres y participación social,
por lo menos tendrán que retrasar las ofensivas de la Procuraduría
General, que en las actuales circunstancias no hay manera de despintarle
un objetivo más político que moralizador o de justicia. Camino de rectificación La
visión más optimista sería que el presidente Mejía ha comenzado a
reconocer que las incertidumbres políticas son factores fundamentales de
desconfianza e incentivo de la crisis económica, por lo que se propone
despejar el ambiente, aprovechando la circunstancia de los Juegos
Panamericanos. Llama
la atención la respuesta masiva que ha tenido la oferta de certificados
financieros por parte del Banco Central, que emitió dos partidas de diez
mil millones de pesos cada una en apenas tres semanas de Julio. La primera
emisión se agotó y este jueves la segunda iba por la mitad, lo que
sumaba 15 mil millones de pesos retirados de circulación sin que la tasa
cambiaria haya cedido ni siquiera en céntimos, contradiciendo todas las
teorías y previsiones. Cuando
se preguntó a un inteligente empresario la tarde del jueves si el
encuentro Hipólito-Leonel había surtido algún efecto en la tasa
cambiaria, hubo sonrisa de por medio y la expresión de que hay otros
factores políticos que están pesando más en las incertidumbres. Obviamente
se refería a las luchas que sacuden al partido de gobierno y al intento
continuista dentro de un escenario tan desfavorable en términos económicos
como políticos, lo que hace temer el uso de métodos poco ortodoxos
ligados históricamente a las reelecciones dominicanas y latinoamericanas.
Pero
si el presidente Mejía mantiene el propósito de conciliar con su
principal contrncante político externo, es elemental que tendrá que
hacerlo también al interior de su propio partido. Para ello en vez de
cuchillo en boca, tendrá que enarbolar fórmulas de transación que
descongelen el Partido Revolucionario Dominicano y le permiten elegir
candidato presidencial sin mayores traumas. Tanto
la comisión mediadora como los precandidatos antireeleccionistas,
encabezados por la vicepresidenta Milagros Ortiz Bosch, han proclamado que
si en agosto no hay acuerdos para escoger el candidato presidencial, los
gobiernistas pueden ir preparándose para salir del Palacio Nacional el año
próximo y por mucho tiempo. La tregua panamericana La
acuciosidad investigativa de la colega Ana Mitila Lora, expresada tanto en
el Listín Diario como en Teleantillas, han mostrado las similitudes en
los procesos previos a estos Juegos Panamericanos y a los XII Juegos
Centroamericanos y del Caribe de los que fuimos sede en 1974. Entonces
como ahora hubo un gran debate nacional por el costo que implicaban, las
obras parecía que no se terminarían y el campo de fútbol de San Cristóbal
fue inaugurado apenas horas antes del inicio de ambos eventos. Como
ahora, en 1974 se debatió la necesidad de una tregua política y grupos
opositores se propusieron realizar protestas, con las consiguientes
amenazas de represión. En ambos casos el presidente de turno trataba de
reelegirse y sus opositores expresaban temores de que instrumentara los
juegos. Hace 29 años predominaba la crisis política, con cientos de
presos políticos y miles de exiliados. Ahora estamos en medio de una
crisis económica. Un
análisis noticioso que publicamos en la página 11 de la edición del
diario Ultima Hora del 23 de febrero de 1974, a 4 días de iniciarse los
Juegos Centroamericaos y del Caribe, comenzaba reclamando que fueran
"convertidos en un elemento de reconciliación, de ninguna manera de
represión, y en una reivindicación de los deportes como factor formativo
y de esparcimiento para la juventud". "Nadie
en sano juicio debe conspirar contra la celebración de la pequeña olimpíada,
y la actitud general de los dominicanos debe ser el hacer un buen papel de
anfitriones de los más distinguidos deportistas de esta área del mundo
hermanada en el subdesarrollo y la miseria". Ahora
como en 1974 hay que garantizar el derecho a la protesta pacífica de
quienes consideran un derroche la inversión para estos juegos
panamericanos. Amenazas como la del general Jorge García de arrancar
cabezas a quienes se excedan, en nada contribuyen a la serenidad y la
ponderación. Pero
también es obvio que las pedreas, quemas de gomas y otros desordenes
callejeros o el pretender llevar las protestas a los escenarios deportivos
son también despropósitos rechazables. Aún en los países más denmocráticos
ese tipo de acontecimientos generan represión con la consiguiente difusión
internacional que sólo sirve para proyectar una imagen negativa del
evento y de la nación. Alto costo de los juegos No
faltan razones a quienes rechazan el costo que han implicado para el país
los Juegos Panamericanos, estimados en 5 mil millones de pesos, tanto por
el Comité Olímpico Dominicano como por funcionarios gubernamentales. El
peso económico es mayor en medio de la crisis financiera que vive el país
con su secuela de devaluación e inflación. Pero la magnitud de esta
circunstancia no pudo haber sido prevista cuando se hizo el compromiso de
los Juegos Panamericanos, ni siquiera un año atrás cuando comenzó la
gran inversión en las infraestructuras. Algunos
han pretendido cargar a los juegos una parte considerable de la crisis
financiera, tratando de ignorar que la quiebra de dos bancos en los últimos
cuatro meses ha implicado una emisión del Banco Central por más de 60
mil millones de pesos. Tan solo el costo que ha tenido el haber honrado
los depósitos en un banco extraterritorial vinculado al Baninter, implicó
150 millones de dólares, que es el estimado del costo de los Juegos. De
cualquier forma el gasto está hecho. Y no fue decidido por una sola
persona, sino que el presidente Leonel Fernández consultó al
expresidente Joaquín Balaguer, a los líderes del PRD y otros sectores.
El congreso los declaró de interés nacional. Y la opinión pública se
dividió en torno al compromiso. Los
beneficios pueden ser importantes en la promoción de los deportes y la
sanidad de la juventud dominicana y la mayor parte del costo es inversión
en nuevas obras y en restauración de muchas de las construídas para los
jeugos de 1974. Quedan ahí para usufruicto de los jóvenes y para
albergar actividades artísticas, culturales y sociales. El
éxito de los Juegos debe ser cosa de orgullo nacional para demostrar que
los dominicanos y dominicanas pueden salir adelante con los compromisos,
para una tregua emocional en medio de la crisis económica y hasta para
renovar las fuerzas espirituales necesarias para sobrevivir y crecer. Sin
olvidar que el país vive del turismo y por tanto le conviene mejorar su
imagen en el resto del mundo.-
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