Tragedia de los Vicepresidentes
Rafael Toribio - 13 de julio 2003
 

A pesar de que en nuestro ordenamiento constitucional la figura del  Vicepresidente de la República está muy disminuida, pues solo se le asignan las funciones de sustituir al Presidente si éste faltare, el cargo es buscado como un peldaño hacia la Presidencia. Sin embargo, desde la desaparición de la dictadura, ninguno de los Vicepresidentes ha llegado a la Presidencia por el apoyo de su compañero, el Presidente de la República. Ha sucedido, en más de una ocasión, todo lo contrario, hasta el caso de que el Presidente ha preferido apoyar para la Presidencia a un candidato de un partido opositor antes que a su Vicepresidente, quién, además de haberlo acompañado en la boleta electoral, es de su propio partido.  

En la estrategia para ganar las elecciones la escogencia del candidato a la Vicepresidencia está determinada, fundamentalmente, por el aporte complementario que hace al candidato a la Presidencia. Debe tener cualidades particulares que le den la solidez necesaria a la candidatura del partido para ganar las elecciones. Desde ese punto de vista, al menos, tiene una relativa importancia. Sucede, sin embargo, que una vez ganadas las elecciones el triunfo se le acredita en su totalidad al Presidente, debiendo el Vicepresidente hacer uso de la prudencia para evitar desavenencias con el primer mandatario, del silencio cuando no esté de acuerdo con sus decisiones y acciones, o declarar un apoyo incondicional a todo lo que salga del despacho presidencial. Se le asignarán funciones, aparte de representar al Presidente en los actos a los que él no quiera asistir, o sustituirlo en sus ausencias, hasta que se produzca algún enfrentamiento entre ellos. Cuando esto ha sucedido el Vicepresidente termina siendo una figura decorativa.  

La historia política reciente nos indica que las relaciones entre el Presidente de la República y su Vicepresidente casi nunca han terminado bien, testimoniado porque ningún Presidente, hasta la fecha, ha apoyado a su Vicepresidente para que gane la Presidencia. La escasa duración del gobierno de Juan Bosch no permitió conocer las relaciones que tendría al final con su Vicepresidente, el Dr. Segundo Armado González Tamayo. Joaquín Balaguer, después de la experiencia con el Dr. Francisco Augusto Lora, que terminó por abandonar el cargo de Vicepresidente porque el Dr. Balaguer decidió aspirar a la reelección, cuando había afirmado que no lo haría y que lo apoyaría, se buscó como compañero de boleta a un segundo que no aspirara a primero, como fue el caso del Dr. Carlos Rafael Goico Morales. Las relaciones entre Antonio Guzmán y su Vicepresidente, el Lic. Jacobo Magluta han sido una de las más normales, quizás porque en ese entonces no era posible en el PRD aspirar a la reelección. La muerte de Manuel Antonio Fernández Mármol, mientras se desempeñaba como Vicepresidente del Dr. Salvador Jorge Blanco, evitó que viéramos el tipo de relaciones que terminarían existiendo entre ellos, aunque hay que señalar que en ese momento cualquier intento de la búsqueda de la reelección difícilmente prosperaba en el PRD.  

Vuelto al poder en 1986, el Dr. Balaguer se hace acompañar como Vicepresidente, por dos períodos, del Ing. Carlos Morales Troncoso, quien no pudo aspirar a la Presidencia de la República quizás a causa de la profunda crisis sociopolítica al final del período 1986-90, permitiendo que fuera el propio Balaguer quien asumiera la candidatura presidencial para el período 1990-94. En las elecciones de 1994 gana el Dr. Balaguer, llevando como Vicepresidente al Lic. Jacinto Peynado, quien mostró tempranamente que aspiraba a ser  candidato a la Presidencia de la República. La reforma constitucional, como salida a la crisis política de 1994 había restablecido la no-reelección presidencial. Ante esa situación, el Dr. Balaguer prefirió apoyar para la Presidencia de la República al candidato del Partido de la Liberación Dominicana, Dr. Leonel Fernández antes que al candidato de su partido y su Vicepresidente, por demás, el Lic. Jacinto Peynado. Las relaciones entre el Dr. Leonel Fernández y su Vicepresidente, el Dr. Jaime David Fernández Mirabal se mantienen de manera normal hasta que éste decide aspirar a ser el candidato de su partido a la Presidencia de la República. Para las elecciones del 2000, el Dr. Fernández prefiere apoyar la aspiración de otro miembro de su equipo, pero no a su Vicepresidente. En los actuales momentos presenciamos que después de haber afirmado que no aspiraría a la reelección presidencial, el Presidente Hipólito Mejía decide hacerlo en vez de apoyar a su Vicepresidenta, la Dra. Milagros Ortiz Bosch.  

Las experiencias antes indicadas permiten concluir que el camino mas corto hacia la Presidencia de la República no es el cargo de Vicepresidente. Además de obligarle a una extrema prudencia, tiene que esperar la decisión del Presidente respecto a la reelección para hacer saber que aspira a la candidatura presidencial. Si éste decide re-postularse el enfrentamiento, aunque disfrazado, se produce. Cuantas veces del Dr. Balaguer optó por la reelección el Vicepresidente nada pudo hacer. Durante los gobiernos del PRD, entre 1978 y 1986, aunque la reelección estaba permitida la fidelidad al principio institucional de la no reelección, y la presencia de Peña Gómez, imposibilitaban cualquier intento al respecto. El Dr. Jaime David Fernández Mirabal no logró ser el candidato a la Presidencia en las elecciones del 2000, ni tampoco para las del 2004. El Lic. Jacinto Peynado, aunque fue candidato de su partido a la Presidencia en las elecciones del 1996, el Dr. Balaguer no lo apoyó, y perdió. No parece que pueda ser candidato para las elecciones del 2004. Desde 1966 ningún Vicepresidente ha logrado la Presidencia de la República con el apoyo del Presidente. Solo Jacobo Magluta pudo llegar a la Presidencia, al asumirla por el fallecimiento de Don Antonio Guzmán Fernández, y desempeñarla por tan solo 43 días. Pocos pudieron ser candidatos a la Presidencia y quienes lo hicieron, fueron derrotados.  

¿Será la Dra. Milagros Ortiz Bosch víctima de esta tragedia que ha acompañado a quienes desde la Vicepresidencia han aspirado a la Presidencia de la República? Por el momento, el Presidente Hipólito Mejía, después de desdecirse, ha insistido en que aspira a la reelección y que será el candidato presidencial  del PRD para las elecciones del 2004.

Si así sucediera, la tragedia volvería a cumplirse y el Ing. Hipólito Mejía se comportaría como el más típico de nuestros políticos.

 
13 de julio 2003