La beligerancia entre perredeístas
Fausto Rosario - 12 de julio 2003   

El Partido Revolucionario Dominicano atraviesa por una de sus muchas crisis política interna, con consecuencias importantes para todo el aparato político, incluyendo al propio Estado. Los perredeístas tienen siempre la capacidad de arrastrar a los demás en sus problemas internos, y hace apenas unas horas que el consultor jurídico Guido Gómez Mazara decidió incluir al doctor Leonel Fernández, candidato presidencial del PLD, en la contienda intraperredeísta.

El presidente del PRD, licenciado Hatuey Decamps, con su manifestación política del domingo, y con el encendido discurso que pronunció, reabasteció de combustible los motores del Proyecto Presidencial Hipólito y nuevamente le abrió la pista para las embestidas que ha recibido como respuesta a su picante consigna de “Compadre, váyase en paz”.

Las notas más significativas de la crisis del PRD son las siguientes:

La polaridad entre el licenciado Hatuey Decamps y el presidente Hipólito Mejía, por la reelección presidencial, opaca las posibilidades de ese partido de ver el fondo del conflicto: la estrategia del PRD para conservar el poder.

En segundo lugar, al PRD y a los precandidatos actuales, les resulta imposible detener el deterioro de su imagen pública, y les traba las posibilidades de darle coherencia a la política partidaria con la política oficial, de modo que apenas el PPH está en condiciones de defender un gobierno que salió de los esfuerzos del partido blanco.

En tercer lugar, no ha aparecido un grupo mediador con fuerza suficiente para ser escuchado seriamente por los contendientes, y la abrupta salida del doctor Salvador Jorge Blanco de la Comisión de Mediación le augura a los integrantes de esa comisión un fracaso casi seguro.

La beligerancia entre Hipólito Mejía y Hatuey Decamps favorece a los pre-candidatos intermedios, especialmente a la vice-presidenta Milagros Ortiz Bosch, quien ha mantenido una postura de crítica al proyecto reeleccionista, pero de cierta cautela. La explicación podría estar en su condición de vicepresidenta de la República y ministra de Educación. Sin embargo, Ortiz Bosch no ha formulado ninguna propuesta especifica que contribuya a la salida de la crisis.

La oposición debe estar muy satisfecha con este circo político que ha originado la reelección presidencial. La debilidad del gobierno, los problemas financieros, la crisis de la Junta Central Electoral, los apagones, la devaluación del peso, la inflación y la propia presencia del Fondo Monetario Internacional, son elementos que tienden a la inestabilidad y que potencian a los adversarios del Gobierno. Pero si a este escenario le sumamos la contienda política de los perredeístas, es casi seguro el desplazamiento de este partido en las elecciones del 2004.

El licenciado Hatuey Decamps ha sido el blanco de los ataques del Gobierno, y su descalificación pública para un objetivo de primer orden del equipo del PPH. Llamarle traidor y conspirador ha sido un exceso de Guido Gómez. Decir a un grupo de estudiantes que la oposición de Hatuey es “viento que no tumba plátanos” es otro exceso, y más si viene del presidente Hipólito Mejía.

Decamps ha demostrado tener fuerza suficiente para dañarle el sancocho reeleccionista al Presidente. Está claro que el presidente del PRD está dispuesta a llegar hasta las últimas consecuencias. Como el conflicto está en su momento más doloroso, por la guerra verbal, lo correcto era que Hatuey Decamps le tendiera un puente al presidente Mejía, le ofreciera el apoyo del PRD para darle solución conjunta a los problemas más acuciantes del país, al mismo tiempo que le abría la puerta para que el presidente Mejía, con dignidad, desistiera de sus aspiraciones. Pero el momento para esa propuesta pasó, que era el acto de lanzamiento oficial de la precandidatura de Decamps en el Estado Olímpico, el pasado domingo.

Tal vez deba Hipólito Mejía dar el paso, y demostrar así que tiene un legítimo interés en ser ente de moderación y no de conflicto, especialmente por su condición de presidente de la República en un momento de deterioro de la economía y la política.

     Fausto Rosario Adames
     frosario@elcaribe.com.do


12 de julio 2003