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Jaime
David, para otro momento Jaime David Fernández Mirabal ha
demostrado nuevamente que es un digno contendiente y que prestigia el
ejercicio político dominicano. Si un deseo pudiera hacerse realidad, en
el ámbito del ejercicio político, ese fuese que los políticos modernos
tuvieran la entereza y la actitud respetuosa del ex vice-presidente de la
República. El país debe reconocer en el doctor Fernández
Mirabal una de sus reservas políticas más promisorias. Es joven,
enarbola principios, respeta las reglas del juego, ha realizado un
esfuerzo político por el fortalecimiento y crecimiento de su partido, y
en el desempeño de la función pública no se le ha reconocido como un
traficante de influencias ni un político clientelista o practicante del
nepotismo. El ideal político dominicano se sintetiza
en esos valores que representa Jaime David. Sin embargo, la maleada práctica
política ha resaltado el modelo balaguerista hasta encumbrarlo como el único
posible de resultar ganancioso en las contiendas internas de los partidos
y en las contiendas extrapartidarias. Así los políticos sin principios,
sin ideales, sin propuestas, aparecen como los exitosos porque saben
negociar y amarrar, y en este sentido son muchos los que pueden
mencionarse de los partidos PRD, PRSC y PLD. Jaime David ha perdido la convención de su
partido, y Leonel Fernández le ha elogiado su madurez y apego a las
normas partidarias, porque antes de que se emitiera el primer boletín ya
Fernández Mirabal le había llamado y felicitado, y sin perder tiempo se
dirigió el pasado domingo en la noche al local del PLD a ofrecer su
reconocimiento al doctor Fernández Reyna por el triunfo obtenido. La
diferencia fue demasiado grande, 87% contra 12%, pero eso no debe
desanimar a Jaime. Como precandidato ofreció una gran batalla
con dignidad y con propuestas, sin prácticas desleales, y ayudó a su
partido a crecer. Hizo una gran campaña política, solo que no se percató
de que este tiempo no era el suyo, y esta nueva derrota lo reafirma como
un contendiente perdedor, porque ya en el 2000 perdió la batalla por la
candidatura presidencial de Danilo Medina, y ahora la pierde, de mala
manera, de Leonel Fernández. Jaime David debe seguir haciendo política,
y debe ratificar su manera de hacer política, porque los políticos
tradicionales que han seguido imitando a Balaguer van agotando sus
posibilidades. Alguna vez este país, y no será muy lejos, valorará a
los políticos como él, y los preferirá en las funciones públicas,
agotadas las posibilidades del clientelismo, que nunca resolverá ningún
problema fundamental de la sociedad. Jaime David tiene un gran futuro. Debe
trabajar sin descanso, no debe desmayar en la consolidación de una fuerza
política al interior de su partido que le allane el camino para
conquistar el poder. Jaime es una reserva ética para muchas personas
fuera del PLD y fuera de las estructuras partidarias. El 14 de septiembre del año pasado valoré
positivamente el esfuerzo de Jaime David, pero observé dos problemas para
conseguir sus propósitos: “Fernández Mirabal arrastra hoy, y desde
entonces, dos problemas fundamentales que le impedirán alcanzar la
candidatura presidencial del PLD para el 2004: El primero, que se
acostumbró a su condición de segundo de Leonel Fernández, y la población
que simpatizaba con él transfirió esa preferencia, y segundo, que
contrario al deseo de la población y de los militantes del PLD que le
seguían, Jaime David no dio la batalla para defender el terreno
conquistado” cuando más cerca estuvo de ser candidato del PLD para las
elecciones del año 2000. Concluía mi comentario diciendo que
“Jaime David Fernández Mirabal debe seguir sembrando. Pero no es este
el momento de su cosecha”. Insisto en que Jaime debe, ahora más que
nunca, afianzar su trabajo político, crear una corriente fuerte al
interior del PLD que le garantice retomar las simpatías que tuvo entre
1998 y el 2000, y prepararse para nuevas contiendas electorales. El futuro
le pertenece. Fausto Rosario Adames |