¿Dijeron FMI?
Ramón Tejada Holguín - 09 de diciembre 2002

Pestañear es muy peligroso en estos tiempos de la comunicación vertiginosa, porque ante cualquier descuido nos empujan hacia el mismo abismo por el que tiraron a la economía argentina. Nos llevan por el mismo camino. Primero nos metieron por boca y nariz los bonos soberanos que pagaremos los pobres y las clases medias y ahora andan hablando de un acuerdo con el FMI “porque pone condiciones buenas para la economía”. Si uno parpadea nos meten el país de lleno en el fondo del lodazal económico internacional.

No se deje engañar por las palabras de ciertos economistas para quienes somos simples cifras, porcentaje de consumidores, porcentaje de compradores, porcentaje de trabajadores con bajos salarios, porcentaje de ingenuos que nos quedaremos tranquilos pase lo que pase. Cifras sacrificables para que otras cifras estén mejor. ¿Será que no recuerdan lo que fue abril del 1984 y el papel del FMI en esa masacre?

Un ganador del Nobel, economista jefe del Banco Mundial que discutía de tú a tú con la gente del FMI, además de que fue asesor de Clinton, llamado Joseph Stiglitz, en su libro “El malestar en la globalización”, sostiene que fueron las políticas del FMI las que condujeron a la crisis del sureste asiático y a la de Argentina, y que además esas políticas fueron “impulsadas aun a sabiendas de que había escasas pruebas de que dichas políticas fomentaran el crecimiento, y abundantes pruebas de que imponían graves riesgos a los países en desarrollo” (pág. 133).

Stiglitz nos dice que su idea era trabajar para “hacer concretar el sueño de un mundo sin pobreza”, pero luego se enteró que “uno de los mayores obstáculos que afrontan los países en desarrollo se debía a seres humanos y estaba justo al otro lado de la calle”. Stiglitz descubrió que el mayor enemigo de su sueño es el FMI que queda frente a sus antiguas oficinas en el Banco Mundial.

El FMI es como los caballos con orejeras, incapaces de ver el conjunto, al igual que algunos grandes empresarios que sólo piensan en proteger sus altísimas tasas de ganancias.

ratehol@yahoo.com


09 de diciembre 2002