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Sugerencias
para Lois y el Pacto
Esta vez es, según las
declaraciones de los funcionarios económicos, con las organizaciones
empresariales y sus líderes. Se procura acordar un Pacto de
Estabilidad y Crecimiento Económico. Nos parece una excelente idea. La República Dominicana es el
país de los pactos sociales. Desde los años ochenta se
discuten y acuerdan pactos y convenios con una facilidad que llama la
atención. En cada caso, la mediación
generosa y abierta de monseñor Agripino Núñez Collado ha estado
presente. Por eso ya se le conoce más
como el mediador por excelencia que como rector de la prestigiosa
Universidad Católica Madre y Maestra. Pero son dos tareas que se
complementan y se sostienen mutuamente. Es obvio que en estas
negociaciones faltan los tres grandes partidos políticos, digamos que sus
dirigentes. No solo porque los acuerdos
convenidos llegarán al Congreso Nacional que ellos detentan, sino porque
ellos son quienes administran el gobierno. Pero supongamos que los políticos
participarán en una segunda fase de las negociaciones. Después que los
empresarios y el gobierno se pongan de acuerdo. En el mientras tanto, yo tengo
algunas sugerencias para los participantes en las negociaciones de este
Pacto de Estabilidad y Crecimiento Económico, pero sobre todo al doctor
José Lois Malkun, quien lleva la voz cantante. Los empresarios y la sociedad
necesitan un pacto fiscal. Un país no puede estar
cambiando las reglas impositivas a cada momento, cuando se le presenta una
necesidad coyuntural al gobierno o cuando se le ocurra a un organismo
internacional o a un asesor de turno. Es verdad que el gobierno
necesita fondos para financiar sus necesidades, que son las del país,
pero hay que programar los ingresos y los cobros. ¿Cuál es la meta de presión
fiscal? ¿20%, 25%, 30%? Yo estoy entre los que creen
que debemos acercarnos lo más pronto posible a un presión fiscal del
20%, incluyendo los impuestos administrativos, y establecer un programa de
trabajo para que al final del 2010 esta sea de un 30%. Pero hay que concentrarse en
impuestos directos como la renta y al patrimonio. José Lois, yo también creo
que ese pacto debe consignar el peliagudo tema del gasto público. No podemos seguir exigiendo
tributos a nuestros esforzados empresarios --lo digo con toda la
sinceridad del mundo-- sin una clara política de cómo invertir esos
fondos. No podemos continuar gastándolo
como lo estamos gastando en empleos públicos. Esto le hace mucho daño a
todo el país y, aunque no lo crean, particularmente a los políticos de
los tres grandes partidos. Yo te sugiero que se considere
en el Pacto hacer que el gobierno se comprometa a no disponer más del 50%
de los ingresos en los gastos operativos del gobierno, incluyendo el renglón
de los empleos. Hay que reducir las nóminas y
las nominillas. En cuatro años, además, es
posible quitarle 100 mil empleados a la nómina pública . Unos 25 mil por
año. Esta es una meta manejable, siempre que se quiera. José Lois, yo incluiría en
ese Pacto un compromiso serio de promover las obras de infraestructuras en
los polos turísticos. Es irracional el desdén con
que los gobiernos tratan las zonas donde se genera el grueso de los dólares
que ingresan al país cada año. Yo no entiendo esta actitud. Sé que comprendes esta
realidad muy bien, porque tù conoces los polos turísticos del país. ¿Cómo es posible que en la
zona de Punta Cana, Bàvaro, etc., falten carreteras? ¿Cómo es posible
que Puerto Plata todavía mantenga un problema de aguas negras? Estamos viviendo del turismo y
seguiremos viviendo del turismo. Este sector constituye nuestra verdadera
ventaja comparativa frente a otras naciones. Debemos, por lo tanto,
ofrecer todos los servicios que el turista demanda. José Lois, el Pacto debe
incluir, además, serios y verificables compromisos de inversión y mejoría
de gestión en Educación, en Salud Pública y en Seguridad Social. No grandes sumas dedicadas
mayoritariamente al gasto corriente. Hablo de inversión en esas áreas. Porque tú sabes bien, porque
te manejaste en organismos internacionales hasta hace pocos años, que
somos un país con una educación casi nula y con un sistema de salud que
empobrece a las familias y que estimula el desgano. Y por el último, sugiero que
el Pacto comprometa al gobierno con el fortalecimiento del Gabinete
Social. Este es un concepto valioso de organización y concentración de
esfuerzos, pero falta mucha coordinación y capacidad de gestión. La lucha contra la pobreza
reclama de planes muy claros, de mucha distinción de matices y realidades,
pero es de primer orden hacerlo con destrezas administrativas. Por supuesto, si el Pacto
termina concretizándose y los políticos lo endosan, entonces habría que
crear un mecanismo de seguimiento que permita su monitoreo y llamada de
atención. Suerte, gordo. bavegado@yahoo.com 02
de diciembre 2002 |