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Hipólito
Mejía desactiva la crisis política y fortalece su imagen de negociador Morel Cerda tendría más poder en el nuevo concepto de
la JCE acordado en el diálogo Los detalles podrían empantanar la puesta en práctica
del pacto sobre el tribunal de elecciones La solución que han dado
los comisionados del diálogo, convocados por el presidente Hipólito Mejía
para buscar solución al conflicto que envuelve a la Junta Central
Electoral, es positiva y trae
por lo menos el sosiego momentáneo a los actores políticos y económicos
de la sociedad dominicana, principalmente al Gobierno. La salida fue aceptada por
el presidente Hipólito Mejía desde el primer momento en que le fue
presentada por Monseñor Agripino Núñez Collado, coordinador del
ejercicio de consenso. Los partidos políticos y las organizaciones de la
sociedad civil, incluyendo a las iglesias y al sector empresarial,
acogieron con agrado la salida, pese a que no es lo suficientemente sólida,
institucionalmente, como para dejar resueltos otros problemas que se
derivan de estos acuerdos. Con excepción de una
protesta del doctor Ramón Pina Acevedo, comisionado por el Partido
Reformista Social Cristiano, debido a que el doctor Manuel Ramón Morel
Cerda seguirá en el tribunal electoral, no hay disensiones mayores sobre
los acuerdos, y el presidente Mejía tendrá que aplicar el extraordinario
poder que tiene en el Senado para conseguir la aceptación de lo pactado. Los acuerdos se resumen en
dividir la Junta Central Electoral en dos cámaras, una contenciosa y otra
administrativa, en elevar a nueve el número de jueces para que la primera
cámara esté integrada por cinco y la segunda por tres jueces. Un tercer
organismo sería el plenario de ambas cámaras, que estaría presidido por
el titular del organismo, en este caso el doctor Manuel Ramón Morel Cerda.
El acuerdo dejó explícito que excluye cualquier posibilidad de modificar
la Constitución de la República, y se remite exclusivamente a la reforma
de la Ley Electoral 175-97, para lo cual los comisionados entregarán al
presidente de la República un proyecto que sería enviado al Congreso
Nacional. Faltan los dos temas más importantes
Hasta este punto la salida a
la crisis podría ser eficiente momentáneamente. Las sesiones del diálogo
fueron suspendidas inmediatamente, a sugerencia del representante del
Gobierno, licenciado Sergio Grullón Estrella, según sus palabras hasta
que sesione en el país y concluya la XII Cumbre Iberoamericana de Jefes
de Estado y de Gobierno, que tendrá lugar en dos semanas en el país. El punto que parcialmente ha
quedado solucionado es apenas el primero de tres que fueron acordados al
inicio de la primera sesión del diálogo el 21 de octubre. Los otros dos
tienen mayor importancia que el primero, pero aparentemente menos urgencia.
El segundo tema es la identificación de objetivos y el consenso de los
actos para el mantenimiento de la estabilidad macroeconómica del país, y
el tercero es el consenso sobre el establecimiento de una agenda nacional
de desarrollo a corto, mediano y largo plazo, que sea respetada por los
partidos responsables de la conducción de los destinos nacionales. El hecho de que el
representante del Gobierno haya sugerido que las sesiones se
descontinuaran hasta la finalización de la Cumbre Iberoamericana deja
claro que oficialmente había mucha preocupación por la paralización de
la Cámara de Diputados y por las consecuencias que tendría la crisis política
en medio de una cumbre que genera la atención mundial en lo que sucede en
los días de sesiones de los mandatarios en la República Dominicana. Una solución débil institucionalmente
La última reforma
constitucional generó un temor muy grande en los actores políticos sobre
las futuras modificaciones a la Constitución, y esa es la razón
fundamental por la que nadie aceptó que la crisis se resolviera
recurriendo a un cambio de los preceptos constitucionales en materia
electoral. Lo que se hizo fue recurrir
a las brechas existentes en la Ley 175-97. La misma Constitución
Dominicana habla de las asambleas electorales, pero apenas en su artículo
23 se refiere a la atribución del Senado de “elegir al presidente y demás
miembros de la Junta Central Electoral y sus suplentes”. La ambigüedad
es obvia, y por eso es posible dividir en dos o en tres las funciones de
la Junta Central Electoral. Las modificaciones serán
exclusivamente a la Ley 175-97, lo podría convertirse en una debilidad de
los acuerdos. Estará sujeto a reglamentación legal en el Congreso el rol
del presidente de la JCE y de los jueces miembros de las dos cámaras,
pero todo el mundo conoce el temple del doctor Morel Cerda y no hay dudas
de que su vocación será dirigir a los dos organismos y no precisamente
al colegio de jueces para la gestión propiamente legal. De donde se puede
colegir perfectamente que el doctor Morel Cerda puede resultar con más
poder del que tiene en la actualidad, y eso explicaría la protesta del
doctor Pina Acevedo. Más poder para Morel Cerda
Un inconveniente que podría
surgir tiene que ver con la decisión de los comisionados del Gobierno de
conseguir la renuncia de uno de los actuales jueces, probablemente el
doctor Rafael Díaz Vásquez, suplente del doctor Morel Cerda en el actual
esquema de la JCE. Si el doctor Díaz acoge la sugerencia estaría
aceptando que fue una ficha oficial colocada allí para cumplir funciones
a control remoto del sector oficial. Si eso no le importa mucho, renunciaría
y asumiría sus funciones el suplente Jorge Emilio Méndez Pérez. La comisión del diálogo
tendrá que sugerir los nombres de los dos nuevos miembros del tribunal
electoral, o de tres, en el caso de que también se decida que el suplente
de Díaz Vásquez también renuncie. La tentación más peligrosa sería
acoger nuevamente a militantes políticos como jueces electorales, y ese
sentido Núñez Collado debe hilar muy fino para que el diálogo no le
vuelva atrás y le quede empantanado en el momento de los detalles,
tomando en cuenta que el Senado no tendría inconvenientes en acoger la
propuesta que le envíe el presidente Hipólito Mejía. En estas negociaciones no es
posible dividir a los actores entre ganadores y perdedores, pero si hay un
actor que sale fortalecido del conflicto, indudablemente es el presidente
de la República, quien consigue desactivar un montaje que buscaba
deslucir el montaje oficial de la XII Cumbre de Jefes de Estado y de
Gobierno. No perdamos de vista la posibilidad de que el doctor Morel Cerda
se convierta en el presidente de una Junta Central Electoral, de dos cámaras
de jueces electorales y de un plenario de nueve jueces, que como se vio en
el pasado puede ser tan fácil de controlar como uno de cinco o de siete
tribunos. 02
de noviembre 2002 |