Soluciones Institucionales
Rafael Toribio - 31 de octubre 2002  


Instituciones fundamentales del sistema político que deben tener, por su naturaleza, una composición que refleje la diversidad y la pluralidad de las fuerzas políticas, por deficiencias en el sistema de representación electoral no siempre la tienen y algunas veces no actúan en consonancia con estos requerimientos, prefiriendo la imposición que le favorece la mayoría y no la búsqueda de la concertación como aconseja la prudencia, y hasta la conveniencia política. Así, instituciones que debieran evitar crear problemas políticos con sus decisiones, desoyendo reclamos, advertencias y ruegos, provenientes desde distintos sectores de la sociedad, las toman de manera inadecuada  dando lugar al surgimiento de dificultades, que pueden llegar hasta desencadenar una crisis política. Los llamados a evitar crisis son quienes las producen, con el inconveniente adicional de que, amparados en la legalidad, se niegan a reconsiderar la decisión tomada, y se oponen a la posibilidad de que se busque una salida a la situación creada.. Entonces se procede a la creación de una “comisión”, normalmente por una decisión del Poder Ejecutivo, para que en base a la consulta y la búsqueda del consenso, instrumentos descartados por la institución que creó el problema con la decisión tomada, se busque solucionar el problema creado.

Las numerosas veces que esto viene ocurriendo en los últimos años en el país parecen evidenciar algunas cosas. Una de ellas pudiera ser una cierta inmadurez institucional, o un cierto nivel de torpeza política que, además de provocar la creación de un problema y de no buscarle una solución, también hay oposición a que ésta se trate de lograr en otros ámbitos. Otra pudiera ser la necesidad de una institución, de amplia pluralidad y representatividad,  a lo interno del propio sistema político en la que se debatan los grandes temas nacionales antes de que los órganos facultados por la constitución y las leyes tomen la correspondiente decisión. No sería para sustituirlos en la toma de las decisiones, sino ayudar a que en la elaboración de las mismas se oigan los distintos pareceres, de manera que la decisión finalmente tomada cuente con un nivel de consenso que permita su amplia aceptación y respaldo. Así evitaríamos algunas crisis recurrentes por decisiones tomadas al margen de lo que recomienda la legitimidad democrática.

En algunos países se ha tratado de evitar que situaciones de conflictividad política se resuelvan  por instancias al margen del sistema con la creación de una institución que agrupe a representantes de los sectores sociales, políticos y económicos mas significativos, con el propósito de que en su seno se debatan los grandes temas nacionales y se formulen las recomendaciones de lugar a los órganos del Estado que deben tomar la decisión. Con estas instituciones, como partes del sistema político, no se restringe la democracia representativa, sino que se complementa con una instancia de la democracia participativa. 

Bien pudiera pensarse en establecer un Consejo Económico y Social, del que ya hay, por lo menos, un anteproyecto de ley, o una reedición superada de una  Comisión Nacional de Desarrollo, o la creación de un Consejo Nacional para la Gobernabilidad Democrática, con una composición amplia, plural y representativa. Tal vez de esta manera evitaríamos las decisiones que crean crisis políticas y soluciones posteriores al margen de la institucionalidad.

31 de octubre 2002