Se perfila amplio frente de oposición al gobierno
Juan Bolívar Díaz - 24 de octubre 2002


Las incertidumbres económicas aumentan la preocupación empresarial, mientras el PRSC sigue con la llave para el éxito o el fracaso del diálogo

          El conflicto generado por la elección de los jueces titulares de la Junta Central Electoral está desembocando en un amplio frente politico y social de cuestionamiento al gobierno, incentivado por un ambiente de incertidumbres económicas.

         El inicio del diálogo entre las diversas fuerzas políticas y sociales enfrentadas supuso la apertura de una brecha al entendimiento, de la que formó parte hasta el partido oficialista, y de inmediato se conocieron diversas propuestas, pero hay quienes creen que todavía los estrategas gubernamentales no están convencidos de que tienen que transar.

         Esta fue la semana en que el peso cayó a más de 20 por dólar y las autoridades tuvieron que admitir que la inflación superará el estimado del 8 por ciento, en tanto el Partido Reformsita Social Cristiano (PRSC) seguía acentuando su distancia del gobierno, demostrando que tiene la clave para la concertación o el fracaso del diálogo. 

La marcha del diálogo

         Tras la primera semana del diálogo entre los partidos político y organizaciones sociales el balance es precario, aunque se han mostrado disposiciones al entendimiento hasta en el oficialista Partido Revolucionario Dominicano (PRD), pero no así en las instancias del gobierno que concentran el poder de decisión.

         Es cada vez más generalizada la creencia de que cualquier solución al enfrentamiento político depende del presidente Hipólito Mejía, quien controla el grupo político que hegemoniza el poder (el PPH) y a la mayoría de los legisladores de su partido, por lo que las propuestas de solución se encaminan hasta él.

         En la semana hubo tres sesiones del diálogo en el que participan unos sesenta representantes de diez partidos políticos, siete organizaciones empresariales, cinco asociaciones de desarrollo, cuatro entidades religiosas,  una confederación de centrales sindicales y dos instituciones de promoción de la institucionalidad democrática y la participación social.

         Al concluir la tercera sesión, al medio día del jueves, se convocó una cuarta para el martes, con cinco días de espacio, a fin de dar tiempo a los partidos políticos a que consideren el menú de opciones presentado para enfrenar el primero de los tres temas en que fue dividida la agenda del diálogo.

         El primer tema es el concerniente a la integración de la Junta Central Electoral. El segundo se refiere a la concertación de esfuerzos para mantener la estabilidad macroeconómica en el desfavorable ámbito internacional, tanto económico como político. Y el tercero abarca una gran variedad de temas encaminados a integrar lo que sería una agenda nacional de desarrollo.

        

Fórmula de transacción

En su primera semana el diálogo se quedó en el tema inicial. Los partidos de oposición insistieron en reclamar la renuncia de todos los jueces electorales para elegir por consenso otros absolutamente apartidistas. Los perredeístas, encabezados por su presidente Hatuey de Camps y el senador Ramón Alburquerque, se inclinaron a una fórmula intermedia: que renuncien los últimos 4 designados, dos perredeistas y dos reformistas.

         Esta propuesta, visualizada por muchos como un camino de transacción, permitiría un consenso en la mayoría de los 7 miembros titulares de la JCE, dejando a los doctores Ramón Morel Cerda, Luis Arias y Salvador Ramos, como memoria histórica de la institución.

         Los opositores están plantados especialmente contra Morel Cerda, a quien, al igual que los otros dos, consideran comprometido con el PRD y su gobierno. Sin embargo, fuera de récord algunos reconocen que puede ser una fórmula negociable.

         Pero de nada valdría un acuerdo al respecto si no es aceptable para el presidente Mejía, hasta donde llegó la fórmula a modo de consulta por parte del mediador Monseñor Agripino Núñez Collado. Fuentes eclasiásticas dicen que el mandatario respondió que también renuncie Luis Arias, a quien vinculan con el presidente del PRD Hatuey de Camps.     

         Es un secreto a voces que Arias y Salvador Ramos no se llevan bien con Morel Cerda y que éste tiende a arrinconarlos, para lo cual habría contado con el concurso de los nuevos jueces Rafael Díaz Vásquez, Nelson Gómez y Luis Pantaleón González. La doctora Rafaelina Peralta ha tendido a coincidir con los dos primeros.

         El otro escollo con que tropieza la fórmula de transacción es lograr que esos cuatro jueces renuncien. Se cree que en el presidente Mejía, vía el PPH, puede conseguirlo con Díaz Vásquez y Gómez, quienes al ser elegidos eran funcionarios gubernamentales. Se les restituiría y hasta mejoría su oposición en el gobierno.

         De Rafaelina Peralta se afirma que es una profesional “muy orgullosa y sin fuerzas propias para obstruir la solución a un grave conflicto político”. Fuentes reformistas aseguran que al ser consultado al respecto, el doctor Pantaleón González,  preguntó qué le darían a cambio.    

El PRSC tiene la llave

         Tras la primera semana del diálogo político quedó evidente que el PRSC sigue teniendo la llave para la negociación, sea del lado o enfrente del gobierno. Y cada día aparece más definido en el papel de opositor.

         En la misma primera sesión del diálogo, la presidenta de la Cámara de Diputados, Rafaela Alburquerque clamó por la reintegración de los legisladores, demanda que han formulado otros reformistas considerados,  al igual que ella,  “colaboracionistas del presidente Mejía”.

         Pero nuevamente la línea de oposición se impuso en la reunión de la Comisión Ejecutiva del partido que mantuvo el retiro de los legisladores hasta que se produzca una solución al conflicto de la JCE. Lo contrario hubiese decretado la muerte del diálogo al quitarle una presión fundamental al gobierno, lo que fue advertido por varios dirigentes del partido colorado.

         Uno de ellos señaló la presencia en el diálogo del doctor Rafael Bello Andino,  defendiendo la posición oficial del partido, como “indicativo de lo mucho que hemos avanzado hacia nuestro papel de opositores”. Al fiel secretario de Joaquín Balaguer se le ha señalado como cabeza  del sector colaboracionista.

         Tanto en el PRSC como en el resto de los partidos y entre los dirigentes de la sociedad civil se estima que los reformistas serán quiénes inclinarán la balanza. Si el gobierno logra neutralizarlos, habrá dividido la oposición y reducido la presión que ahora siente.

         Con el reformismo de frente, el gobierno tendrá que negociar y pronto, para evitar que tome fuerza el incipiente frente amplio de oposición que arrastraría hasta las simpatías de la sociedad civil, en especial de sus sectores más poderosos, como las iglesias y el empresariado.

         Juntar del mismo lado por mucho tiempo al PLD y el PRSC sería abrir las puertas a una reedición del Frente Patriótico que en 1996 venció al PRD. Con el agravante de que con el desgaste que ya están registrando y las perspectivas desfavorables derivadas del escenario internacional, no es razonable esperar que el partido blanco se acerque al 46 por ciento que consiguió José Francisco Peña Gómez en la primera vuelta de 1996.  

         Con ese frente amplio de oposición el gobierno tendría que negociar  pronto si quiere crear un ambiente de comprensión y colaboración para combatir los efectos negativos del escenario internacional, llamados a agravarse si finalmente Estados Unidos se embarca en una guerra-ocupación de Irak.

         Y le conviene hacerlo antes de que comiencen a llegar los periodistas y funcionarios de avanzada de la cumbre de mandatarios iberoamericanos a celebrarse en el país el 15 y 16 del mes que asoma.-

El gobierno necesitaría colaboración

         Con el peso en acentuado proceso de devaluación, y deudas internas y externas por cubrir en corto plazo, el gobierno estaría precisando un clima de mayor comprensión y hasta colaboración de la oposición partidista y de los sectores sociales determinantes. De producirse la guerra contra Irak, el precio del petróleo se elevaría mucho más, y tendería a caer el turismo, agravando la situación económica nacional.

         Voceros empresariales expresan  progresiva preocupación por el clima de enfrentamiento prevaleciente. Creen incluso que en la reciente caída del peso influyen elementos sicológicos, la incertidumbre y el desasosiego originados en la confrontación política que magnifica los problemas de la economía.

         Esta semana el secretario Técnico de la Presidencia, Rafael Calderón, confirmó que el gobierno contempla una nueva emisión de bonos soberanos por entre 500 y 700 millones de dólares. Para ello requiere un cierto consenso nacional y apoyo de oposición en el Congreso, que si intenta comprarlo, sonsacando legisladores, acentuaría el enfrentamiento político.  

         De por sí será difícil lograr consenso sobre otro crédito de 500 o más millones de dólares que aliviarían la carga política del gobierno en un año preelectoral como será el 2003. Las circunstancias internacionales podrían favorecerlo, pero el clima de imposición política no.

         El gobierno está buscando 250 millones de dólares para reprogramar deuda externa de próximo vencimiento, y otros 135 millones de dólares para cubrir deuda con el sector energético y la banca comercial. Se contempla un “fondo de contingencia” de otros 150 millones de dólares previniendo las consecuencias de la guerra contra Irak.

         Por otro lado, antes que concluya el año el Banco Central tendrá que erogar 124 millones de dólares por concepto de vencimiento de deuda externa. Es uno de los factores contribuyentes a la devaluación registrada por la moneda nacional. 

         En ese marco deben comprenderse los enfáticos llamados a la negociación formulados al final de la sesión del diálogo político del jueves por los dirigentes empresariales Carlos Guillermo León y José  Manuel Armenteros. También lo dejó explícito la presidenta de la Asociación de Industrias, Elena Villena, casi segura próxima presidenta del Consejo Nacional de la Empresa Privada, en sus intervenciones en el Diálogo y en el Almuerzo Semanal de los Medios de Comunicación del Grupo Corripio.-

24 de octubre 2002