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Opositores
se proponen dividir las funciones de la JCE Todas
las fuerzas de la nación parecieron aferrarse esta semana al hálito de
esperanza que se desprendió de las declaraciones del presidente Hipólito
Mejía en las que se manifestaba en disposición a convocar al liderazgo
político para discutir la situación derivada de la elección de los
jueces de la Junta Central Electoral (JCE). Hasta
los más radicales opositores optaron públicamente por la pequeña brecha
al entendimiento abierta por el mandatario, aunque en privado recordaban
que en varias ocasiones Mejía había formulado planteamientos
conciliatorios que poco después eran sustituídos por expresiones de
desprecio a sus opositores. Pero
mientras tanto, los legisladores de los dos mayores partidos de la oposición
se retiraron del Congreso y líderes de los mismos comenzaron a reunirse
para delinear un curso de acción cómun que pasará por insistir en una
mediación de la Iglesia Católica y en una nueva reforma para dividir las
funciones administrativas de las contenciosas en materia electoral. Complicado el panorama El
balance de la semana arroja una mayor complejidad en el panorama político
nacional, tras el retiro del Congreo de los bloques legislativos de los
dos principales partidos de oposición, mientras los líderes de estos
comenzaban a reunirse publicamente con el objetivo de concertar acciones
para sustentar su oposición a los jueces electorales recién electos por
el Senado. Así
mismo, las declaraciones de los líderes de los partidos de la Liberación
Dominicana (PLD) y Reformista Social Cristiano (PRSC) prometían un largo
enfrentamiento en torno a la integración de la Junta Central Electoral,
incentivado por los informes de que el organismo iniciaba el proceso para
elegir las juntass electorales municipales y para implementar el voto de
los residentes en el exterior. La
semana comenzó con fuertes cuestionamientos al presidente Mejía por
haber reiterado el domingo, tras su retorno de Estados Unidos, que no le
pagaría a los legisladores que no asistieran a sesiones, aún
reconociendo que con ello violaría la ley de autonomía del Congreso
Nacional. Después
de haberse metido de lleno en la pelea por la decisión de los senadores,
el primer mandatario dio un paso hacia la rectificación, acogiendo una
propuesta del senador del PLD por el DN, José Tomás Perez, quien el
lunes le pidió muy respetuosamente que se pusiera por encima del
enfentamiento y asumiendo su papel de Jefe del estado se constituyera en
ente de moderación y mediación. Ese
mismo día Mejía tomó la palabra a Pérez y expresó su disposición a
convocar una reuniíon cumbre de líderes políticos para abordar las
diferencias, pese a que todavía insistía en que "no van a cobrar",
refiriéndose a los legisladores de la oposición que ya habían
materializado su retiro del Congreso para presionar una solución al
diferendo sobre la JCE. Aunque
dudando de la disposición del presidente Mejía para promover un
entendimiento, poco definida en sus alcances, sus opositores políticos y
dirigentes de la sociedad civil se aferraron a la ventana abierta y
favorecieron la reunión. Al
caer la semana no se vislumbra una solución al enfrentamiento, aunque el
bloque perredeísta sigue mostrando fisuras, como quedó de manifiesto en
declaraciones del senador Ramón Alburquerque, del precandidato
presidencial Enmanuel Esquea y del presidente del Comité del Distrito
Nacional, José Antonio Najri, quienes formularon advertencias sobre el
curso que llevan el gobierno y el partido. PRSC y PLD coordinan Pero
en términos políticos lo más significativo de la semana, después del
retiro de los bloques legislativos fue la reunión pública sostenida el
jueves en un restaurante del malecón capitalino entre comisionados del
PLD y el PRSC, abriendo un escenario de reencuentro formal entre ellos. El
dirigente peledeísta Franklin Almeyda llamó la atención sobre el
significado de la reunión y la disposición de ambas partes en proseguir
concertando para revertir el arbitraje electoral que consideran
desfavorable. Además
de Almeyda, por el partido morado estuvieron el secretario general
Reinaldo Pared, y los dirigentes Danilo Medina, Francisco Javier y Monchy
Fadul. Por la parte reformista el secretario político Johnny Jones y los
dirigentes Rogelio Genao, José Hazim, Atilio Guzmán y Liselotte Marte de
Barrios. Franklin
Almeida explicó que el PLD ha decidido concertar con los reformistas
hasta donde sea necesario. En lo inmediato respaldaron la decisión del
PRSC que la semana anterior pidió la mediación del rector de la
Universidad Católica Madre y Maestra, monseñor Agripino Núñez Collado.
Al mismotiempo expresan sincronía con la propuesta de los reformistas de
que se aborde el problema de la JCE a partir de una nueva reforma de la
ley electoral. Se
trata de dividir las funciones organizativas y administrativas de las
contenciosas en materia electoral. Es decir crear un organismo o comisión
organizadora de elecciones y dejar la JCE como el tribunal contencioso.
Para esa reforma habría que abrir un espacio de entendimiento, dentro del
cual cupiera también una reformulación de los jueces de la JCE. Incentivos al entendimiento Dirigentes
reformistas concuerdan en que el espacio de entendimiento ha quedado
abierto, por lo menos entre los dos partidos mayoritarios de oposición.
Frente a la apertura del presidente hay división, pero aún en el PLD,
caracterizado por la confrontación al partido de gobierno, se advierten
tendencias a la moderación, conscientes de que no hay más alternativa
que negociar. Aunque persisten voces duras como la de Alejandrina Germán,
quien descalificó al presidente Mejía para convocar al entendimiento. Una
de las ocasiones en que el actual primer mandatario se manifestó más
conciliatorio con sus opositores fue el 17 de mayo pasado, tras conocer en
España el resultado de los comicios del día anterior que otorgaron a su
partido una amplia mayoría congresional y municipal. Mejía
reaccionó entonces diciendo que redoblaría los esfuerzos en beneficio de
la gente, "pero deseo hacerlo con la ayuda de todos, porque quiero
que sepan que este triunfo no nos envanece personalmente, ni debe
envanecer a nuestro partido, sino que nos convence de que si todo el país
trabaja en la justa dirección, el triunfo será todavía más amplio,
porque será de todos". Ese
hermoso propósito se desvaneció días después, al retornar al país
cuando descalificó a su antecesor Leonel Fernández, por demás
presidente del PLD. Hay quienes creen que esta vez el agrónomo Mejía está
más consciente de la necesidad de bajar la temperatura política,
especialmente por la difícil situación económica internacional que cada
día se refleja más en el país. Otra
razón, hasta ahora menos visible es la cumbre de los jefes de estados
iberoamericanos a efectuarse en el país el 15 y 16 de noviembre. A la
imagen del gobierno no le favorecería que ese cónclave encontrara un
ambiente político de confrontación. En la oposición se baraja también
ese factor, tanto como el económico y no faltarán quienes pretendan
hasta abusar de ellos.- Dos anuncios incentivan
la resistencia Enpeñada
en dar impresión de normalidad y sellar el "hecho cumplido", la
JCE formuló esta semana dos anuncios, en espacios pagados, que tuvieron
efecto contraproducente. El primero se refirió a la creación de la
Oficina del Voto en el Exterior y el segundo planteando el inicio del
proceso para "conformar, reconformar o reestructurar las Juntas
Electorales de los municipios que así lo ameriten". Se
trata de iniciar los preparativos para dar cumplimiento a la reforma
electoral de 1997 que instituye el voto de los dominicanos residentes en
el exterior, que ya hace tiempo provoca suspicacias entre los opositores,
por la circunstancia de que las oficinas de empadronamiento y lugares de
votación serán los consulados, como es normal en todos las naciones que
permiten el sufragio en el exterior. El
PLD ha sido particularmente suspicaz, expresando abierta oposición, en
una actitud un tanto irracional, porque no es posible crear oficinas
electorales, de empadronamiento ni votación, al márgen de las
representaciones consulares y diplomáticas en el exterior. Pero si se
mantiene el cuestionamiento a la JCE, mayor será la oposición al voto en
el exterior. En
general tanto dirigentes políticos como articulistas sobreestiman el
influjo que tendrían los residentes en el exterior en las elecciones,
creyendo que cientos de miles de dominicanos correrán a votar. Esa
apreciación ha quedado en entredicho en la primera fase de preparación
del voto en el exterior. En efecto, desde principios de este año la JCE
viene celebrando reuniones en Nueva York, Madrid, Miami y otras ciudades
de grandes colonias de dominicanos y dominicanos. Incluso
se abrió una preinscripción y apenas 4 mil ciduadanos respondieron en
Nueva York y menos de mil en Miami. La indiferencia ha llamado la atención,
tanto como ha crecido la suspicacia. La
reestructuración de las juntas electorales municipales, que siempre
afecta a una gran proporción, y esta vez incluirá necesariamenmte al DN
y Santiago, es materia de extrema sensibilidad para los partidos,
convencidos de que "cuando los resultados son estrechos, las
elecciones se ganan en las juntas municipales". Ni
reformistas ni peledeístas verán con indiferencia que la decisión en la
reestructuración de los árbitros electorales de los municipios quede
exclusivamente en manos de una JCE que ellos consideran bajo absoluto
dominio del partido de gobierno. El
segundo aviso pedía a los organismos que procedan en los próximos días
a convocar a los partidos reconocidos y a representantes de la sociedad
civil para reestructurar las juntas que lo ameriten. El
efecto fue de incremento de la preocupación por la suerte del próximo
proceso electoral y por lo tanto de incentivo a la concertación entre los
dos partidos mayoritarios de oposición, que insistirán en extenderla a
otros grupos políticos y a organizaciones sociales. Para ello ya
comisiones del PLD se han reunido con dirigentes de los partidos Nueva
Alternativa, MIUCA-PCT, Bloque Independiente Socialdemócrata, Alianza por
la Demcoracia y Fuerza Nacional Progresista.- 10
de octubre 2002 |