Perdidos en el Espacio
Ramón Tejada Holguín - 30 de septiembre 2002

He quedado turulato con la forma en que se nombró la nueva Junta Central Electoral y la desfachatez con la cual se puso de relajo a la nación. Incluso, se trató de denigrar a las organizaciones de la sociedad civil más combativas en lo que al respecto a las instituciones de la democracia se refiere. Sí, porque no hay otra manera de interpretar los intentos de nombrar a Carlos Salcedo, director de Finjus, como juez electoral. Se intentó hacer creer que “la sociedad civil” buscaba que le nombraran un juez electoral. Con esa acción se querían callar las voces que solicitaban transparencia y consenso. Pero, la mayoría de las organizaciones civiles demostraron su seriedad y sinceridad, ya que no dejaron de sostener que sea quien sea el candidato y venga de donde venga, se debía realizar una elección transparente y concertada.

Pero no acabo de entender el porqué muchos políticos dominicanos, y sobre todo los que están en el gobierno, se empeñan en demostrar que son los matatanes y pueden hacer los que les dé las ganas con absoluta impunidad, y no ven que están socavando los cimientos de la tímida democracia dominicana. Lo peor de todo es que detrás de la insolencia y vanidad, de las imposiciones sin diálogo, del ataque frontal a la concertación, se encuentra la visión de que quien tiene el poder lo debe usar para beneficio propio y de su grupo, lo que significa que en el fondo no les importan los votos bien ganados, en buena lid, les importa únicamente llegar al poder para servirse de él. Por lo tanto, desean continuar en el poder a toda costa.

¿Recuerdan al doctor Smith de la serie “Perdidos en el espacio” y la forma en que traicionaba a todos, porque sólo tenía un único objetivo en la vida: salvarse a sí mismo sin importar a quien perjudique? La cultura política dominica, de la cual no se escapan ni políticos ni miembros de la sociedad civil, está contaminada por el alma del doctor Smith, por eso los que ayer criticaron “el comesolismo”, la petulancia y la arrogancia, hoy se comportan igual o peor.

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30 de septiembre 2002