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Ni
explicación, ni justificación
Cuando el Senado debe tomar una decisión sobre la
composición de la Junta Central Electoral, parece conveniente recordar
las graves dificultades que esa Junta tuvo que enfrentar por la forma en
que sus miembros fueron designados. Nunca se cuestionó su legalidad, pero
si su legitimidad. Además, una parte significativa del tiempo que
debieron emplear en la organización del proceso electoral tuvieron que
dedicarlo a lograr la credibilidad y la confianza de la ciudadanía y del
resto de los partidos políticos. Aunque hay que reconocer que con el
trabajo realizado ganaron parte de la confianza, credibilidad y
legitimidad que no tenían cuando fueron designados, también es cierto
que siempre se mantuvo la duda sobre su imparcialidad, razón por la cual
en situaciones de dificultades afloraban los cuestionamientos que se les
hicieron al ser seleccionados. Llama poderosamente la atención que conociendo esta
experiencia, algunos legisladores del PRD quieran hacer nuevamente uso de
la mayoría absoluta de que disponen en el Senado para preferir la
imposición al consenso en la decisión sobre la composición de la Junta
Central Electoral para el período 2002-2006, que tendrá la
responsabilidad, entre otras, de organizar las elecciones presidenciales
en el 2004 y las Congresionales y Municipales en el 2006. Desconocer las
“lecciones aprendidas” de experiencias pasadas es querer repetir los
mismos errores y padecer las mismas dificultades. En el caso concreto de
que los legisladores del PRD decidan la composición de la Junta Central
Electoral apartándose de la consulta y la concertación tendremos, como
en 1998, un tribunal electoral revestido de legalidad, pero cuestionado en
su legitimidad. Es muy preocupante que un árbitro tan importante en el
sistema político como la Junta Central Electoral carezca de confianza y
credibilidad por parte de la ciudadanía y de los partidos políticos.
Pero la preocupación es mayor si se ha restablecido la reelección
presidencial y altos dirigentes del PRD y los colaboradores mas cercanos
del Presidente de la República hacen esfuerzos sostenidos para que acepte
la repostulación para las elecciones del 2004. Si el Presidente opta por
ser candidato, y la Junta Central Electoral es impuesta, o su presidente,
será muy difícil que se le reconozca la imparcialidad necesaria. 19
de septiembre 2002 |