El PLD supera al PRD por primera vez en 12 años
Juan Bolívar Díaz - 19 de septiembre 2002

Sorpresa en la encuesta Penn:

E
l PLD supera al PRD por primera vez en 12 años
De confirmarse esa tendencia, el PRD y su gobierno
tendrán que someterse a una profunda revisión

         La aparición del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en el primer lugar de las preferencias partidarias en la encuesta Penn, Schoen y Berland para el diario El Caribe causó sorpresa entre los observadores políticos esta semana y despertó entusiasmo entre dirigentes y militantes de esa organización.

         Por sí solo el partido morado no aparecía a la cabeza de ninguna de las encuestas reconocidas desde la campaña electoral de 1990 cuando el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) perdió la hegemonía política tras su derrota electoral de 1986 y la división protagonizada por sus líderes José Francisco Peña Gómez y Jacobo Majluta.

         De reconfirmarse esa tendencia en el electorado, el PRD y su gobierno tendrían que hacerse una revisión profunda para tratar de determinar las causas de una caída tan estrepitosa, apenas tres meses después de su apabullante triunfo en las elecciones congresionales y municipales de mayo pasado.

Un tremendo salto

         El resultado de las preferencias partidarias en la encuesta Penn, Schoen & Berland fue publicado en la edición de El Caribe del martes 17 y se perdió un poco en medio del discurso presidencial con sus anuncios de nuevas políticas en materia de energía.

         Desde luego, la publicación no pasó desapercibida ni para los peledeístas, que la tomaron con disimulado entusiasmo, ni para los perredeístas entre quienes ocasionó preocupaciones.

         La pregunta fue formulada como sigue: “Dentro de dos años tendrán lugar elecciones presidenciales. Si esas elecciones tuvieran lugar hoy, pensando sólo en los partidos, y no en los candidatos, por cuál partido votaría usted?”.

         El 33 por ciento respondió que votaría por el PLD y sólo el 28 por ciento por el PRD y el 19 por el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC). En la encuesta anterior de esa firma, en febrero pasado, el perredeísmo superó al peledeísmo 37 a 27 por ciento, lo que implica que el partido blanco perdió 9 puntos porcentuales en 6 meses, mientras el morado ganaba 6.

         Este resultado difiere considerablemente del presentado por la encuesta Hamilton & Beattie para HOY, publicada a mediados de agosto pasado. En esta el PRD mantenía una cómoda ventaja de 40 a 24 por ciento sobre el PLD. Con el PRSC estacionado en 21 por ciento.

         Entre el trabajo de campo de las dos investigaciones sólo mediaron tres semanas. La de Hamilton del 2 al 5 de agosto, y la de Penn del 23 al 26 del mismo mes.

         Debe advertirse que las encuestas anteriores de ambas firmas fueron en la campaña electoral y que la ventaja del perredeísmo fue ratificada por los resultados de la votación del 16 de mayo.

         Sólo en la campaña electoral de 1990 el PLD, con sus propias fuerzas, encabezó las encuestas superando ampliamente al PRD que vio sus simpatías descender por debajo del 20 por ciento. En la votación de aquel año, afectada por graves irregularidades, el partido morado registró 33 por ciento, contra 35 del PRSC que se quedó con el poder, y el perredeísmo de Peña Gómez con un repunte en los últimos días de campaña alcanzó el 24 por ciento.

Largo dominio del PRD

         El PLD perdió la hegemonía en las encuestas desde finales de 1990 y no la había recuperado hasta esta de Penn. Para la segunda vuelta de los comicios de 1996, su candidato Leonel Fernández logró superar al doctor José Francisco Peña Gómez, pero ya entonces en alianza con el PRSC. En las dos de Gallup para Rumbo publicadas en junio de 1996, con registros de 55 a 44 por ciento y 50 a 49 por ciento. En la votación Fernández ganó 52 a 48 por ciento.

         En la primera vuelta de las elecciones de 1996 Peña Gómez y el PRD mantuvieron el dominio en todas las encuestas. En la Gallup de marzo 42 a 37 por ciento sobre el doctor Fernández y el PLD y 46 a 37 por ciento a principios de mayo. La votación de esa primera vuelta favoreció al partido blanco 46  contra 39 por ciento. Jacinto Peynado por el PRSC, consiguió el 15 por ciento.    

            En la campaña electoral de 1998 el PRD mantuvo su dominio en las encuestas consideradas independientes. En la última de Hamilton para HOY, en abril de ese año, registró 43 contra 31 del PLD y 17 del PRSC. En junio, después de su barrida electoral, el perredeísmo seguía arriba en la encuesta de Hamilton 50 contra 29 y 13.

         En el nivel congresional de las elecciones de mayo pasado el partido blanco obtuvo el 42 por ciento de los votos, contra un 29 por ciento del partido morado y 24 del colorado, lo que ratificó el dominio mostrado por las encuestas del período 2000-02.

         En la medición de las simpatías por partido, el PRD nunca perdió la hegemonía, ni tuvo un resultado por debajo del 30 por ciento como en la última de Penn desde finales de 1990, mientras el partido morado se disputaba el segundo lugar con el PRSC, casi siempre por encima de este, aunque guardando corta distancia.

         El resultado arrojado esta semana por la encuesta de El Caribe es tan sorprendente que debería  esperarse  a una próxima investigación para ver si se ratifica o fue fruto de algún error metodológico o del muestreo o una expresión pasajera derivada de la protesta generalizada por la larga tanda de apagones que sublevó los ánimos populares en las últimas semanas.

         De cualquier forma, la sorpresa ha causado preocupación entre los perredeístas y gran aliento en las filas de los peledeístas. Una analista del PLD se manifestó sorprendido, diciendo que nadie esperaba eso. Especialmente en las simpatías partidarias. Porque en cuanto a las posibles candidaturas, Leonel Fernández viene registrando una gran fortaleza en las últimas encuestas tanto de Penn como de Hamilton.

            Mientras se comprueba en próximas encuestas su nivel de crecimiento, el PLD se beneficia de una imagen de auge ya sostenida por su presidente y precandidato Leonel Fernández, quien cada vez más es visto con perspectivas de volver al Palacio Nacional, especialmente en los sectores de clases medias y altas, donde parece perder simpatías.

         En lo inmediato, con las medidas dispuestas esta semana para conjurar la crisis energética, que incluyen preponderantemente un aumento en la tarifa del servicio, las perspectivas apuntan a un fortalecimiento de la oposición, en este caso del partido morado, ya que el colorado no acaba de despegar tras la desaparición de su caudillo Joaquín Balaguer. 

             Por de pronto, el PLD ha logrado afianzarse como la segunda fuerza política nacional, como decía un agudo observador, no tanto por sus aciertos en la oposición, como por el desencanto generado por el perredeísmo gobernante.-

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El PPH sustituye al PRD

            Entre los factores que podrían explicar un descenso de la hegemonía perredeísta debe señalarse la virtual sustitución del partido blanco por el llamado Proyecto Presidencial Hipólito (PPH) en importantes decisiones políticas.

         Así lució en la pasada campaña electoral, cuando los líderes del PPH determinaron la mayoría de las candidaturas. Más claro se manifestó en el afán por la reforma constitucional y ahora en los esfuerzos para elegir los nuevos jueces electorales.

         El PRD, sin poder reunirse sus organismos ni legitimar sus autoridades ha resultado incapaz para imponer su peso en el gobierno. A diferencia de lo que ocurrió en sus gobiernos anteriores (1978-86), el partido no ha hecho oposición al Poder Ejecutivo, lo que no ha impedido que los partidarios del presidente Hipólito Mejía le pasen por encima.

         Otro factor fundamental es que el PRD ha involucionado, contradiciendo una de las esencias en que el peñagomismo fundó su desarrollo y fortalecimiento. Peña Gómez fue el gran estratega de los amarres extrapartidarios, con personalidades, partidos y agrupaciones de todo género, sumando, al extremo de haber trazado el programa de “gobierno compartido”.

         En el poder ahora los perredeístas consideran que ya no necesitan de nadie. La mejor prueba fue que para los comicios de mayo pasado rompieron abruptamente y sin justificación el Acuerdo de Santo Domingo que los mantuvo aliados a unos 7 partidos pequeños durante las últimas cinco pruebas electorales.

         Los frentes de masas del partido, obrero, profesional, juvenil, y hasta el femenino, parecen estar en receso.

         El discurso pasó a ser excluyente frente al resto de la sociedad, con la excepción del partido colorado. Dirigentes y legisladores del partido al que se le atribuía el dominio de la sociedad civil se regodean ahora en un discurso arrogante y prepotente, sin que hayan faltado algunos que llegan a la burla frente a los reclamos sociales.

         La forma en que los legisladores  y el PPH manejaron la reforma constitucional y se conducen frente a la elección de los jueces registra un retroceso a la concepción delegativa de la democracia, renegando de la participativa, que fuera la esencia del peñagomismo.

         Desde luego, hay razones económicas, la mayoría de carácter externo, que generan incertidumbres y activan inconformidades en un país con tan grande como vieja deuda social.

         La recesión internacional, el alto precio del petróleo y la caída del turismo y las exportaciones de zonas francas durante el último año, están generando dificultades y restricciones. El mantenimiento de la estabilidad macroeconómica ha exigido restricciones que encarecen las tasas de cambio y ha generado expectativas inflacionarias y desempleo que podrían manifestarse más claramente ahora con la flotación de la tarifa de la energía eléctrica.-

19 de septiembre 2002