Las élites no circulan cuando el emperador morado va desnudo

Ramón Tejada Holguín*/EL SIGLO

El Partido de la Liberación Dominicana sale renovado y fortalecido de su largo y tortuoso sexto congreso. Las disidentes voces no son golondrinas que hacen veranos. Esta formación política se unifica en torno al liderazgo que logró obtener un cómodo tercer lugar en la recién pasada elecciones; el cual, de seguro, aprendió la lección y en las congresionales llevará de nuevo los candidatos de la élite partidaria dominante.

Un almuerzo entre cuatro dirigentes del PLD santificó la unidad, subsanó las heridas que pudo haber dejado el proceso de selección del candidato presidencial de esa organización, enterró la "presidencialidad" de uno de sus más populares dirigentes, y evidenció la disposición al sacrificio de una parte de la dirigencia de esa organización.

El ex presidente Leonel Fernández, el ex vicepresidente Jaime David Fernández Mirabal, el ex candidato presidencial Danilo Medina y ex precandidato a la presidencia Félix Jiménez almorzaron junto el 6 de febrero (El Siglo 7-2-2001) para que no queden dudas de la unidad que reina dentro de esa organización política en la víspera de la elección de su Comité Central y particularmente del próximo Secretario General y vocero del partido. ¿Acaso cada uno es cabeza de una tendencia política distinta?

Estos cuatro dirigentes jugaron un papel de primer orden en la elección del exitoso candidato peledeísta a la presidencia, y los cuatros han sabido sacrificarse a favor de su glorioso partido.

Danilo Medina aceptó ser el candidato presidencial, a pesar de las críticas y de que se dijo que el equipo de precampaña de Fernández Mirabal elaboró un expediente de más de 1,000 páginas, con denuncias hechas por los dirigentes de los organismos medios, en el que se establecen la compra de votos, extorsiones, presiones y secuestros de asambleístas (La Nación, 7-7-1999).

Fernández Mirabal, el 20 de Junio de 1999 exhortó a los miembros de los organismos peledeístas para que votaran según su conciencia, y no porque haya algún agradecimiento o deudas que cobrar o pagar (El Siglo: 21-6-1999), sin embargo, aceptó con humildad su derrota, y a pesar de los rumores de irregularidades cometidas en el proceso, aportó su pequeño grano de arena en la exitosa campaña electoral peledeísta.

Félix Jiménez, un día antes de retirarse del proceso de selección del candidato presidencial del PLD señaló que el voto peledeísta, "no tiene precio, ni se le puede poner precio" (El Siglo: 21-6-1999) "El retiro de Félix Jiménez de la contienda por la candidatura presidencial del PLD, fue visto efectivamente como un sacrificio, en aras de mantener la unidad del partido. Pero, al mismo tiempo, como un indicador del temor que se tenía de alargar la campaña electoral con una segunda vuelta, lo cual, para algunos, podría provocar que se abrieran grandes heridas entre los dirigentes del PLD." (Observación de la Selección de los Candidatos, Serie Observamos, Participación Ciudadana, pág. 18)

Los sacrificios realizados a favor de la unidad del partido por el presidente Fernández son más que notorios y conocidos. Basta destacar la forma en que, todavía hoy, defiende el famoso PEME, y la contribución que este programa público hizo a la militancia peledeísta, como los demuestran los interrogatorios sacados a la luz pública por el periódico Hoy.

"MAMÁ, EL EMPERADOR VA DESNUDO". Los cuentos infantiles tienen, a veces, más sabiduría que gran parte de los asesores políticos dominicanos y sus asesorados juntos. Así aquella fábula del emperador que se pasea desnudo por su reino, engañado cree que está vestido con un traje de oro que sólo los inteligentes pueden ver, un niño inocente y sin temor a ser llamado bruto se atreve a decir, "mamá el emperador va desnudo".

Hay que decirlo, el PLD que conocimos ha muerto. Surge de las cenizas una nueva formación partidaria, que se pasea desnuda por el sistema político dominicano, creyendo que viste un traje de oro con incrustaciones de diamantes. Las organizaciones no son eternas, y deben estar en constante fluir, pero lo que surge de las cenizas del bochismo, es una organización política pragmática e imbuida de cierta influencia del balaguerismo.

Ha surgido una nueva organización electoral dominicana cuya meta evidente es el retorno de Leonel Fernández a la presidencia. Aquellos que buscaban promover una opción difererente han fracasado. El ex vicepresidente Fernández Mirabal, a pesar de ser uno de los dirigentes peledeísta que mayores niveles de simpatías despierta fuera de su organización, ha sido incapaz de convertirse en una opción a lo interno de ese partido cuestionado por los cuatro costados.

Fernández Mirabal tenía todas las circunstancias a su favor, y no supo, o no quiso, o no se atrevió a servirse de ella. El ex vicepresidente pudo ser quien capitalizara el proceso de transformación del PLD y hubo quienes pensaron que estaba llamado a ser la cabeza visible, y sin mancha, del viejo peledeísmo. Ha hecho un nuevo sacrificado en favor de la unidad partidaria, el cual esta vez tiene las características de un Harakiri político.

No hay tal unidad partidaria. El triunfo de Leonel Fernández y Danilo Medina descansa sobre la incapacidad de unificarse que tuvieron las fuerzas que le adversaron, descansa sobre la timoratez del sector que pudo llegar a acuerdo para codirigir el partido. El triunfo de Leonel Fernández y Danilo Medina esta muy relacionado al PEME, según Solano, quien sometió una instancia ante la Junta Central Electoral impugnando la entrada masiva de militante al PLD, bajo el argumento de que los nuevos militantes fueron los beneficiarios del PEME.

CIRCULACIÓN DE LAS ÉLITES. El nuevo PLD corre el riesgo de ser más de lo mismo, como dijo una vez Jorge Cela. Pero no de lo mismo que era el PLD bajo Bosch, sino más del PEME, es decir del clientelismo y el particularismo. Con el peligro de que en el contexto en que un solo partido tiene la mayoría de los municipios, el control del Senado y el ejecutivo, así como parte de la cámara de diputados, la reconversión del PLD puede tener un costo político importante para la democracia dominicana.

Es indudable que existe en ese partido, como en los demás, sectores comprometidos con la democracia y la institucionalidad, pero, en este momento son la minoría. El PLD se encuentra en un proceso consolidación de un grupo que pretende perpetuarse, que bloquea la circulación de las élites partidarias, que prefiere aumentar la nómina del Comité Central a 300 militantes, sabiendo absurdo que resulta un mecanismo de dirección de tal magnitud, con la sola intención de no salir de dicho organismo y perpetuar su control del aparato partidario.

La lucha por la Secretaría General resulta vital y se debate entre dos aguas. O se busca un Secretario o Secretaria General de línea dura, comprometido(a) hasta el tuétano con el gobierno anterior, caballo de batalla del sector que hoy tiene el poder dentro del partido, o se busca una figura más potables para los sectores no partidarios, menos comprometido con el gobierno y la petulancia de una gran parte de los funcionarios del PLD.

Si triunfa la lógica grupal y particularista, la capacidad de intervención política del PLD se verá reducida, y será más frágil ante los embates del partido de gobierno, por el contrario si triunfa la segunda vía, el PLD tendrá mayores posibilidades de convertirse, a mediano plazo, en un autentico partido de oposición.

Está de nuevo este partido en una disyuntiva similar a la que se enfrentó con la elección del candidato presidencial, ¿Cometerá el mismo error? ¿Colocará los intereses particulares por encima de los partidarios otra vez? El ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.

* Docente del Instituto Interamericano de Desarrollo Social (Indes-BID-Intec). El análisis necesariamente no es compartido por la institución en que labora