¿Son
los bonos soberanos una hipoteca
al futuro o un
instrumento de desarrollo?
Ramón Tejada Holguín / EL SIGLO
El 13 de
abril del 2000 ante la Cámara Americana de Comercio, Danilo Medina, entonces
candidato a Presidente de la República por el PLD, dijo con voz segura y sin
empacho: "Somos uno de los pocos países que no ha hecho una emisión de
bonos que permitan elevar nuestra integración al mercado internacional de
capitales, financiar proyectos de inversión de alta rentabilidad económica y
fortalecer la posición de reservas del Banco Central... Presentaremos al
Congreso Nacional un proyecto de ley de emisión de bonos, denominados en dólares,
para ser colocados de manera gradual en el mercado internacional de
capitales" (El Caribe, 14-4-2000.).
Una revisión
pormenorizada de esta cita de Danilo Medina parecería sugerir que la emisión
de bonos puede contar con la anuencia del PLD, siempre y cuando los recursos
captados sean utilizados para "financiar proyecto de inversión de alta
rentabilidad económica". Sin embargo, en este caso, como el del llamado
paquetazo económico, a pesar de que el PLD ha planteado la necesidad de los
mismos cuando ha sido gobierno, se ha opuesto ahora que es oposición.
El 23 de
mayo del 2001, Reinaldo Pared Pérez leyó un documento, con convicción y
seguridad, en el que se plantea que el PRD está enrumbando el país por el
camino del endeudamiento externo: "Vemos la vehemencia con que nos plantean
la necesidad de emitir ante los mercados de capitales 500 millones de dólares
en bonos soberanos con la supuesta intención de dinamizar la economía que
ellos mismos han empantanado con el excesivo e imprudente afán fiscalista de su
paquete impositivo" (El Siglo, 24-5-2001.).
Resulta
inevitable que mucha gente piense que si el PLD se opone es porque gracias a los
bonos el PRD podría tener un buen desempeño económico, lo cual iría en
detrimento de las posibilidades electorales del PLD. Así los intereses
mezquinos estarían obstaculizando las posibilidades de desarrollo de nuestra
nación.
La situación
es tan desesperada para la ciudadanía de a pie, que no sabemos a quien creer:
¿son los bonos soberanos una forma de hipotecar el país o un instrumento del
desarrollo social? La gente tiende a pensar que cualquier respuesta que se dé
estará afectada por la preferencia partidaria.
CON QUÉ
SE COME ESO. La economía es un arcano para la mayoría de nosotros. Quizás
parte del desconcierto que se nos presenta está relacionado, además de la
falta de confianza en los políticos, a lo poco que se sabe del tema.
¿De qué
están hablando los médicos brujos de la modernidad cuando dicen "bonos
soberanos"? Hasta el momento los bonos que he comprado son pro-fondo para
la realización de alguna actividad, y nunca me he ganado un centavo con uno de
esos. De manera que tiendo a asociar los bonos a las donaciones. Pero, todo
parece indicar que no es así.
Un bono
soberano es "una promesa de pago futura" consignada en un papel, en el
cual se dice la cantidad de dinero que "vale", el plazo en el que se
pagará, el tipo de moneda y el tiempo en el que se va a devolver el capital.
La gente
que compra bonos soberanos lo hace basada en la confianza de que esa
"promesa de pago futura" será honrada por quien emita el bono, en
este caso nuestro país. Pero, para poder honrar el bono el país tiene que
obtener niveles de ganancias más altos que la "tasa" de interés que
pagará a los adquirientes. ¿Cómo podrá lograr eso?
TRES
PREGUNTAS TONTAS. Un bono se parece mucho a un certificado de depósito, y
precisamente es en este punto donde comienzan las preguntas de los profanos en
la materia. Quien adquiere certificados de depósitos busca el banco que le dé
la mejor tasa de interés; el banco más confiable. El banco que presta, de su
lado, tratará de invertir el dinero de quienes adquieren los certificados de
depósitos en negocios que le den un nivel de beneficio mayor que el que ellos
están pagando.
Tres
preguntas, quizás medio tontas, nos asaltan. La primera es: ¿Quiénes comprarán
los bonos soberanos dominicanos? Para responder hay que tener en cuenta que
otros países de América Latina como México, Argentina y Perú han hecho
emisiones de bonos soberanos. Economías que, en apariencia, pueden tener
mayores ventajas a la hora de competir en la venta de bonos con la República
Dominicana. ¿Esto quiere decir que la República Dominicana tendría que dar
mayores beneficios que estos países a los posibles adquirientes de los bonos?
Es mi parecer que si esas economías dan mayores seguridades e invertir en ellas
resulta menos riesgoso, el país tendría que darles mayores beneficios.
En ese
tenor los dineros que entren por concepto de bonos tienden a no ser estables.
Siempre existe el peligro de que los adquirientes reclamen que sean honrados
antes de tiempo. En abril los inversores de la Argentina, la tercera economía
de América Latina, "hicieron que los precios de los bonos soberanos
bajaran a mínimos de dos años, ante la preocupación de que no tendría dinero
suficiente para cubrir su fuerte déficit fiscal, haciendo a la vez disparar los
pagos de intereses y las amortizaciones." (Reuter: cable del 6-4-2001.).
Esto nos
lleva a la segunda tonta pregunta: ¿en qué lo invertirá el gobierno de manera
que los beneficios obtenidos sean mayores que lo que tendrá que pagarse a los
adquirientes de los bonos? A un profano como el que escribe le parece que lo lógico
sería que el gobierno invierta en aquellas áreas que reporten beneficios rápidamente
y con pocos riesgos, de manera que se evite que ocurran situaciones que
provoquen que los adquirientes de bonos "hagan disparar los pagos de
intereses y las amortizaciones de los bonos", como en el caso reseñado más
arriba.
El jueves
24 de mayo, en el programa Metrópolis que se transmite por el canal 47, le
pregunté a Jaime Aristy Escuder sobre el particular. Su respuesta fue clara y
precisa: se invertirán en obras de infraestructura las cuales estimularán el
nivel de inversión del sector privado, si los niveles de inversión y ganancias
del sector privado aumentan, luego éstos pagarán más impuestos, lo que hará
que el gobierno tenga mayores niveles de entradas, con lo cual pagará los
intereses de los bonos soberanos.
Dos días
después, el director ejecutivo de la Unidad del Programa de Mediano Plazo de
Financiamiento Externo del Gobierno, Andrés Dauhajre hijo, dio a conocer una
lista preliminar de obras que serían financiadas con los bonos soberanos. Cerca
del 90 por ciento de las obras son la construcción, reconstrucción, ampliación
y rehabilitación de carreteras, caminos y puentes (Listín Diario, 26-5-2001.).
Así llegamos a la tercera pregunta: ¿hasta dónde será cierto que estas obras
que el gobierno propone podrán crear los recursos necesarios para pagar los
intereses de los bonos?
LAS
CONCLUSIONES DEL LEGO SON MÁS NIMIAS PREGUNTAS. Los profanos tenemos una simple
visión de la economía, no tan complicada como la de los profesionales del área.
De manera que después de leer a opositores y apoyadores de los bonos uno sólo
tiene un montón de nimias preguntas como conclusión:
Si para
que los recursos captados por los bonos no se conviertan en una forma de
hipotecar el futuro, se necesita que estos sean invertidos en actividades económicas
que reporten beneficios por encima de los intereses que se pagarán, y el propio
Dauhajre ha hablado de la importancia del sector eléctrico, ¿no habría que
invertir algún dinerito en esa área?
Si se ha
dicho que la evasión de impuestos en nuestro país es de enormes dimensiones, y
que una manera en que el gobierno captará los fondos necesarios para pagar los
intereses y el capital de los bonos soberanos es a través del pago de los
impuestos, ¿no sería bueno destinar un dinerito al perfeccionamiento de
mecanismos que reduzcan las posibilidades de evasión?
Si el
problema básico de los partidos y los empresarios es la falta de confianza en
el uso de los recursos captados por los bonos soberanos, y el propio presidente
de la República ha dicho que "el Gobierno tiene que hacer ciertos
reajustes en su programa de gastos, porque vamos a apretarnos la correa todo el
mundo y si vemos ese ejemplo todos estaríamos dispuestos a seguir" (El
Siglo, 25-5-2001), entonces ¿no sería interesante que el proyecto de ley sobre
la emisión de bonos soberanos se haga a través de una gran vista pública en
la que participen empresarios, partidos y todo el que desee, de manera que se
identifiquen con claridad, entre todos, cuáles son los "proyectos de
inversión de alta rentabilidad económica", de los que habló Danilo
Medina aquel 13 de abril del 2000?
Y,
finalmente, si uno de los aspectos centrales de lo rentable o no que pueden ser
los bonos soberanos para el país se relaciona a la tasa que los mismos sean
colocados, ¿por qué no incluir en la ley sobre los bonos soberanos una tasa máxima
a pagar?
Más del
99 por ciento de este país es lego en estos aspectos, pero es quien paga los
platos rotos por economistas sabihondos y políticos mezquinos. Pero, una cosa sí
sabe ese 99 por ciento, y es que quien gasta más de lo que produce, nunca podrá
progresar. ¿Lo sabe el restante uno por ciento?